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EL OTRO URBANIZADO:  INSCRIPCION DE LO INDIGENA EN EL ESPACIO-TIEMPO NACIONAL"(*)

Vivian Spoliansky
e-mail: etnogra@mail.retina.ar      

Artículo publicado originalmente en Revista NAyA - AÑO 2 Número 14 - Junio 1997

Viedma y Carmen de Patagones son dos ciudades que se encuentran una frente a la otra en las márgenes sur y norte del valle inferior del río Negro, en las provincias de Río Negro y Buenos Aires, respectivamente. Desde el 22 de abril de 1779, fecha en que fue/ron fundadas, sus historias se han ido entrecruzando, uniendo y bifurcando de manera continua. A pesar de la cercanía y de compartir una historia "comarcana" [1] , coexisten dos estilos hegemónicos diferenciados en torno a la construcción de la historia local y regional, así como también a su  inserción en la historia nacional. Además de las versiones oficiales del pasado, que como bien sabemos seleccionan hechos que se recuerdan y otros que se olvidan (cfr. Ana María Alonso 1994), emergen historias alternativas en ambas ciudades, fundamentalmente en relación a la presencia indígena. En la medida en que los indígenas se han visto transformados en un sector social subordinado, y que dentro del discurso nacional se han convertido en un sector de "otros internos" (cfr. Alonso 1994), la emergencia de contrahistorias es una forma de expresar otra historia, entendida como una relación entre pasado y presente (cfr. Popular Memory Group 1982).

         Hasta aquí juega fundamentalmente la variable TIEMPO (las historias locales, regionales, nacionales / hegemónicas, alternativas). Pero mi interés en este trabajo es que el tiempo se imbrique con el ESPACIO, de modo que ambas variables sean inseparables, pues acuerdo con Gupta y Ferguson (1992), en que la espacialidad ha sido incluida en los estudios sociales como variable contextual, que carece de competencia analítica. Este trabajo, por tanto,  focaliza en el doble juego de la espacialización de la historia y la temporalización del espacio. En este sentido, espacio-tiempo pasan al primer plano en el estudio de la inscripción de las historias en el ámbito urbano de Viedma y Carmen de Patagones.

         El proyecto original se titulaba: "La Inscripción de lo indígena en el paisaje urbano: Viedma (Río Negro) y Carmen de Patagones (Buenos Aires)", con lo cual el énfasis estaba únicamente puesto en la idea de espacialización de lo indígena. Sin embargo hoy creo que los monumentos, los nombres de las calles, entre otros, son una  forma de construcción del indígena en tanto 'otros internos' en el espacio-tiempo nacional, y que este tipo de inscripciones son modalidades de narrativización del pasado paralelas a las formas  convencionales de narrar la historia oficial sólo en base a textos escritos. En este sentido el primer eje articulador pasa por estos procesos paralelos de espacialización del tiempo y temporalización del espacio. El segundo eje se vincula con que, a través de estas inscripciones se disputan simultáneamente pasados con distintas pretensiones de inclusividad: nacional, regional, local, así como pasados 'particularizados' (cfr. Foster 1991), como el de los indígenas.

         En líneas generales, el proceso de construcción de la nación apunta a estructurar al espacio público social local y regional como un dominio homogéneo, es decir, nacionalizado, "donde una historia oficial objetivada hace la presencia del estado palpable en la vida cotidiana" (Anderson citado en Alonso 1994: 382). Teniendo esto en cuenta, analizo cuatro tipos de registros empíricos, que encuentro paradigmáticos de la espacialización de las historias en la estructuración de estas dos ciudades,: 1) Nombres de calles, barrios y monumentos, 2) Información turística, 3) Museos de historia y antropología y  4) Murales sobre temas indígenas y un espacio privado de demarcación ritual, que buscando explícitamente circunscribir un ámbito indígena, se torna público. Mientras que los tres primeros se incluyen dentro de los estilos hegemónicos de narración histórica, el último irrumpe como contrahistoria. Cada registro constituye un capítulo dentro del cual se profundizan hilos conductores particulares, que se entroncan con los dos ejes generales mencionados anteriormente.

         Ana María Alonso (1994), sostiene que los patronímicos de héroes muertos y los slogans de batallas pasadas proveen un conjunto de nombres de calles, instituciones y comunidades que ligan el más remoto pueblo rural con la mayor metrópoli. En el capítulo sobre Calles, barrios y monumentos el énfasis está puesto en la creación de "tradiciones selectivas" (cfr. Williams 1977), que no siempre implican una opción por la nacionalización total del espacio sino que, en ciertos casos, dan una amplia cabida a la historia local, pero que generalmente dan una cabida acotada a historias particularizadas. Este proceso involucra una disputa entre las identidades locales y nacionales, que pugnan por una supremacía en la denominación del espacio. Tomando al centro geográfico de las ciudades como centro simbólico puedo vislumbrar, a partir de las presencias y ausencias, qué identidades sociales se privilegian en esta apropiación del espacio.

         A su vez, hay acontecimientos históricos fundamentales en la historia local-nacional (por ejemplo, la victoria contra los brasileños en el marco de la guerra contra el Brasil en 1827, y la llamada 'Campaña al Desierto' en 1879), que han dejado sus marcas en ambas ciudades. En este caso analizo cómo en cada ciudad estas marcas implican acentos de sentido (cfr. Voloshinov 1993) no necesariamente similares. En otras palabras, cómo cada ciudad se apropia y destaca eventos de alcance nacional, lo que también es una forma de diferenciar sus historias locales. Lo mismo sucede con la inclusión de lo indígena, pues a pesar de que según varios autores, generalmente desde los primeros contactos los indígenas y los blancos mantuvieron una estrecha relación de convivencia (cfr. Rey, H. y otros: 1988), sólo algunos indígenas dejan su impronta en  estos  espacios urbanos. En este caso veremos cómo dentro de la creación de tradiciones selectivas y, en esta lucha por la denominación del espacio, se les da lugar a algunos indígenas, de qué forma, analizando cómo en esta construcción de la nación participan estos "otros internos". 

           Vayamos ahora al segundo tipo de inscripciones. Siguiendo el recorrido por las ciudades ingresé en los museos histórico-antropológicos, espacios por excelencia de la construcción histórica. En tanto este tipo de instituciones se caracteriza por organizar el tiempo, ubicando a los distintos grupos sociales que participaron de la historia local/nacional en distintos marcos temporales, su uso del espacio también es un elemento importante para la exhibición de la historia y de la identidades sociales. Estas son representadas metonímicamente por los espacios ocupados en el museo y en los discursos verbales de las visitas guiadas. En la medida en que esos espacios son preferentemente organizados en función de un cierto sentido de devenir, he seleccionado la temporalización como hilo conductor para analizar la forma en que los museos re-presentan lo indígena y su historia, en salas de exposición, en tanto espacio narrativizado.

         Además de la temporalización, y relacionada con ella, tomo la cuestión de la nacionalización y la particularización del patrimonio. Los dos museos de los cuales hago un análisis pormenorizado son el Museo Histórico Regional "Francisco de Viedma" de Carmen de Patagones y el Museo Histórico Antropológico "Eugenio Tello" de Viedma. Estos museos representan la cara pública de la historia, es decir que, los objetos allí exhibidos son 'desparticularizados' de su contexto local y encarnan la nación, incluyendo o marcando dentro de ella sus 'otros internos' (Cfr. Foster 1991, Alonso 1994). En este sentido, se da un proceso de nacionalización de un cierto patrimonio, entendido como los objetos que simbolizan la comunidad nacional. En cambio, los objetos que forman parte del Museo Salesiano, al que me dedicaré solo brevemente,  permanecen en el lugar - es un museo in situ- y narran una historia particular, la de una orden religiosa, que si bien está fuertemente conectada con la construcción del estado-nación -por cuanto la evangelización fue parte de ese proyecto- es una historia que tomando los términos de Foster (1991) sería particularizada. A su vez, internamente a los museos autoidentificados como: Museo Antropológico y Museo Histórico también se da este juego entre la nacionalización y la particularización. Hay partes de la exhibición en donde se particulariza la historia indígena, es decir que esa historia es de un sector o grupo indígena exclusivamente; y otras partes de la muestra en donde los indígenas forman parte del proceso de construcción de la nación, y por ende, las historias se nacionalizan.

         En cuanto al tercer tipo de inscripciones que analizo, las informaciones turísticas, fui descubriendo durante mi trabajo de campo que éstas son otra instancia de narración de la historia, diferente de la convencional. Cuando empecé a recolectar este tipo de material conseguí varios folletos y posters interesantes porque muestran cómo cada ciudad se autodefine frente al turista como visitante ajeno. Pero a los efectos de este trabajo he seleccionado dos folletos de particular interés para mí, que son los de 'La Historia Comarcana' de Viedma y 'Nuestra Historia' de Carmen de Patagones. Esta elección se basa en varios motivos: a) ambos son folletos exclusivamente de historia local; b) son folletos paralelos, en el sentido de que representan a cada una de las historias de las dos ciudades por separado; c) si bien éstos presentan las historias independientes de cada ciudad, muestran también su historia común; d) ellos permiten hacer un seguimiento de la inscripción de lo indígena en el espacio urbano,  que en el resto de la información turística es más difuso, o inexistente. 

         El hilo conductor que atraviesa este capítulo es rastrear inclusiones y exclusiones selectivas de los indígenas respecto de las identidades con distinto grado de inclusividad: la ciudad, la región y la nación. Para poder emprender un análisis comparativo de cómo estas inclusiones/exclusiones son operadas en   cada ciudad, enfatizo la compleja polarización nosotros/ellos desde el plano de la enunciación. Dentro de estos nosotros/ellos, los indígenas van cambiando su ubicación y vemos cómo desde cada ciudad se va definiendo esta "otredad".

         Por último, tanto los murales en Viedma como las rogativas urbanas       -rituales mapuches-, llevadas a cabo en el patio de la casa de una persona autoidentificada como mapuche, aparecen como historias alternativas o contrahistorias, las cuales de un modo más o menos público también inscriben la presencia indígena en las ciudades, presencia que choca con las versiones oficiales presentadas anteriormente. El surgimiento de contra-historias populares está definido por "una potencial disyunción entre las representaciones de la retórica oficial y los significados empotrados en la experiencia vivida" (Alonso 1988: 49). El pasado-presente indígena al no poder surgir en el discurso temporal oficial, más que de una manera en que su presencia se torna pasada y fijada (museos, nombres de calles y folletos de turismo sobre la historia local), hace su irrupción de modo alternativo a esos discursos temporales hegemónicos, en espacios dinámicos y no estáticos, como son las otras espacializaciones de lo indígena.        

         A partir del análisis de estos registros, es mi interés poder hacer un aporte al estudio del espacio como arena de lucha simbólica, poco tenida en cuenta en los estudios culturales, que juega un rol fundamental en la vida social, en la medida en que allí se inscribe también una forma de narrar la historia y de tipificar identidades sociales. Me interesa también aportar al análisis de prácticas discursivas como instancias a través de las cuales la historia y la identidades se inscriben espacialmente, según  procesos de construcción de hegemonía, que siempre da cabida a puntos de vistas alternativos. Por último, apunto a que este análisis específico de cuenta de la co-construcción de Aboriginalidad y Nación.

 

Breve Curriculum Vitae:

Vivian Spoliansky es estudiante avanzada de antropología social y se encuentra actualmente en la etapa final de elaboración de la tesis de licenciatura. Forma parte del UBACyT: "Discurso y metadiscurso como procesos de producción cultural en el área mapuche argentino.", cuyas directoras son la Dra. Lucía Golluscio y la Lic. Claudia Briones. Es la responsable del Archivo Fotográfico y Documental del Museo Etnográfico (FFyL-UBA).


NOTAS

(*) Este trabajo es una síntesis de los lineamientos que sigue mi tesis de licenciatura, que se encuentra en la etapa final de elaboración, y cuya dirección está a cargo de la Lic. Claudia Briones.

[1] A partir de el proyecto de capitalización de Viedma y Carmen de Patagones se comienza a denominar a esta zona como la Comarca Viedma-Carmen de Patagones.

 

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