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FACTORES DE DESTRUCCION DEL PATRIMONIO HISTORICO URBANO. CIUDAD DE VILLAHERMOSA

Antrplga. Flora L. Salazar Ledesma

Los depositarios inmediatos del patrimonio histórico urbano de una ciudad son sus habitantes; dicho patrimonio es fundamento de su memoria histórica e identidad cultural; se constituye por vestigios y testigos de diferentes momentos históricos de la ciudad incluyendo la historia reciente, la historia de nuestro momento. Esta herencia se conforma por bienes naturales e histórico culturales como son los elementos de la Naturaleza (integrados al asentamiento y a la vida social, cultural, económica y política de su población), la traza urbana, los inmuebles, los espacios abiertos...; las manifestaciones exteriores que materializan relaciones humanas propias y particulares de un pueblo tales como los cultos y festividades religiosas, populares, civiles; los juegos, la comida, los cantos, los cuentos, las leyendas...

Las ciudades en general pueden compartir unos u otros factores de destrucción de su patrimonio, sin embargo para implementar políticas de protección, conservación y difusión de ese patrimonio, es conveniente conocer cuáles han sido los factores en particular, en qué magnitud y en qué momentos han contribuido al deterioro o destrucción de bienes patrimoniales en una ciudad determinada. Este trabajo pretende señalar a grosso modo, los factores que han ido deteriorando o francamente destruyendo el patrimonio histórico urbano de la ciudad de Villahermosa a lo largo de su existencia.

PRESENTACIONES: TABASCO Y VILLAHERMOSA.

La Plaza de Armas, la plaza más antigua y centro de la ciudad de Villahermosa, tiene por coordenadas geográficas los 17° 59´ Lat. N. y los 92° 55´ Long. W. Villahermosa es capital del estado de Tabasco y cabecera del municipio del Centro. A Tabasco se le considera "la entrada del sureste mexicano" y recientemente, "la entrada al mundo maya". El estado colinda al norte con el Golfo de México, al sur con el estado de Chiapas, al oriente con el estado de Campeche y la República de Guatemala y al poniente con el estado de Veracruz. La mayor parte de la superficie de la entidad se localiza en la llanura costera del Golfo, llanura formada por aluvión acarreado y depositado por los ríos.

Hacia el sur empieza ya el piédemonte de la Sierra Norte de Chiapas de la era terciaria. Villahermosa se ubica en esta llanura, pero sobre una "isla" del pleistoceno (West, et al, 1969:34) y hasta hace veinte años, únicamente sobre la márgen izquierda del río Grijalva. Los climas de Tabasco son tropicales. El de Villahermosa corresponde al Am en la clasificación de Koëppen, con abundantes precipitaciones. Tabasco se caracteriza por la cantidad de cuerpos de agua (lagunas, ríos, arroyos, popales, pantanos, albúferas, etc.) contenidos en las cuencas de los dos grandes ríos que le irrigan: el Grijalva y el Usumacinta. Hacia el sur de la ciudad, el ambiente natural de la zona donde se localiza ésta, ha sido la sabana mixta y bosque lluvioso y hacia el norte el bosque semidecidual con abundancia de pequeñas lagunas de "lágrima" y popales (pantanos donde predominan las plantas Thalia, Cyperus y la Typha), West, et al (1969).

Al estado de Tabasco se le ha identificado en el país por la abundancia de agua, y por la riqueza y variedad de la vida animal y vegetal (desde el bosque tropical perennifolio hasta la sabana). Debido a esa riqueza es que se le ha conferido su "vocación" agrícola y ganadera desde la época colonial. Durante el siglo XIX la explotación de maderas como los tintales (Haematoxylon Campecheanum) -que cubrieron buena parte de la llanura hasta la costa, al sur de Villahermosa, las maderas preciosas en los municipios orientales colindantes con el Petén guatemalteco; el plátano, desde finales del siglo XIX hasta 1950 y el petróleo desde entonces hasta la actualidad han definido las "épocas" que popularmente se han llamado del "oro verde" y del "oro negro".

Hasta el momento no se ha encontrado en archivo alguno de México o España, el acta de fundación de la ciudad. Ello ha provocado largas discusiones entre los estudiosos sobre el origen y fecha de su nacimiento, habiendo dos opiniones principales. Es probable que dicha acta nunca haya existido porque todo parece indicar que el origen de Villahermosa fue humilde. En 1564, el Dr. Diego de Quijada, alcalde mayor de Yucatán, llegó de visita a la Provincia de Tabasco trasladándose a un lugar donde -según le decía al rey Felipe II-, trazó calles y distribuyó solares, (Scholes y Adams, 1938),. Quijada dijo haber llevado consigo desde Santa María de la Victoria, -en ese entonces centro político de toda la Provincia, asentado en la costa de Tabasco-, a un grupo de "españoles pobres", 20 leguas tierra adentro a un "muy buen asiento" al que después empezaron a subir "terneras y otros ganados" y al que llamó "Villa Carmona", por la semejanza que le viera con unas vegas de Carmona en su España natal.

Es posible también que años antes de 1564 Villahermosa ya existiera como una aldehuela de españoles, dedicados a la pesca, la caza, y la defensa de sus vidas, una aldehuela asentada entre "tres Lomas", nombre que, se dice, tuvo también Villahermosa antes que Quijada la bautizara, porque el sitio se asentó entre tres lomas sobresalientes de la planicie, cuyas elevaciones se divisaban desde el río: Los españoles las llamaron: Esquipulas, Encarnación y La Eminencia. Poco tiempo después, en 1579, el encomendero Melchor Alfaro de Santa Cruz, por ordenes del mismo Felipe II, contestaba los "instrucciones" que la administración metropolitana había enviado a sus colonias, y para dar mejor idea al monarca de lo que era esta Provincia, elaboró para él la "pintura" de ella, hecha a la muy particular usanza cartográfica de la época .

Consideramos que es posible que aquel pueblecito que Quijada dijo trazar y repartir, esté ya representado en esta "pintura" como una de las "estancia de ganado" entre los ríos Grijalva y Carrizal, justo en medio de la Provincia de Tabasco. La segunda posición sostenida sobre el origen y fecha de nacimiento de la ciudad es la que dice que se fundó el 6 de junio de 1641, después de terminado un litigio llevado a cabo durante más de cuarenta años para que el grupo político y económico más importante de Santa María accediera a trasladarse con todo y su Cabildo, sus ganados y demás bienes al sitio de San Juan, nombre con el que se le conoció a finales del siglo XVI a la Villa Carmona de Quijada. Aún cuando los piratas ingleses -asentados desde 1558 en la Isla del Carmen, Campeche-, hostigaron continuamente a Santa María con rapiñas e incendios desde 1571 (De la Garza, 1983) el Cabildo necesitó pensar durante cuatro décadas su traslado , pero algunos vecinos sí estuvieron emigrando al sitio de San Juan aumentando con ello su población.

Cuando finalmente el Cabildo se decidió a cambiar, el sitio quedó nombrado formalmente en los documentos como San Juan Bautista de Villahermosa. Y aunque los papeles que legalizaron e institucionalizaron el cambio no son estrictamente un acta de fundación, así se les considera. (Izquierdo, 1995). La memoria de Santa María se perdió y los hombres no volvieron a recordarla sino hasta el siglo XIX. Estas dos posiciones coinciden en que junto con el Santo Patrono, San Juan Bautista, se celebre a la ciudad el 24 de junio, aunque no se sepa a ciencia cierta si el aniversario es por trescientos cincuenta y nueve, por cuatrocientos cuarenta y dos o por más años. Durante los siglo XVII y XVIII, los piratas incursionaron tierra adentro penetrando la Provincia a través de sus ríos para robar cacao, maíz y personas a quienes vender como esclavas en las Antillas.

Toda una región productora de cacao, la llamada "Chontalpa" al oeste de Villahermosa, prácticamente se despobló y la producción decayó notablemente, cediendo su importancia al cacao de Guayaquil. Antes de su obligada emigración, la población india y española aprovechó las corrientes divangantes de los ríos tabasqueños para desviar hacia el oriente al caudaloso Mezcalapa con una obra de ingeniería en madera (Falcón, 1965) dando origen por un lado, al "Río Seco", y por otro, a varias y grandes inundaciones para San Juan además de ser insuficiente para detener a los privateers, como a sí mismo se llamaron los piratas. Prontamente el Cabildo que recién se había instalado en San Juan, se vió nuevamente obligado a mover su asiento y ahora lo hizo hacia el sur, a Tacotalpa, en la sierra.. San Juan, aún hostigado, mantuvo población. Pero los privateers eran audaces y amenazaron a la serrana Tacotalpa. Y así amenazadas las dos poblaciones, la mayor parte del tiempo, el Cabildo prefirió sesionar en San Juan, y aunque el rey no reconociera su hegemonía, San Juan fungió como capital en innumerables ocasiones.

Los viajeros, comerciantes, evangelizadores, funcionarios de gobierno, militares, colonos, aventureros,... transitaron necesariamente por San Juan. Todos los caminos que iban y venían de y hacia la costa, hacia Chiapas y parte de Guatemala, pasaban por San Juan. Los ríos y los caminos reales se cruzaban en sus coordenadas. Aún cuando se desconozca la fecha precisa de su nacimiento, lo cierto es que la realidad histórica de Villahermosa, se ha caracterizado por su hegemonía política y económica y por su relativa centralidad geográfica desde el siglo XVI hasta la fecha. Villahermosa ha sido capital por antonomasia. Diego de Quijada fue visionario al decirle a Felipe II: "entendido tengo que este pueblo irá cada día en aumento y permanecerá por él aquella provincia" (Scholes y Adams, 1938: 168). La corona no otorgó a San Juan el título de capital de la Provincia, sino hasta 1795 al tiempo que le dio la categoría de puerto fluvial.

DESARROLLO DE SAN JUAN BAUTISTA DE VILLAHERMOSA Y FACTORES DE LA DESTRUCCION DE SU HERENCIA.

Los Acervos. San Juan Bautista de Villahermosa creció sobre la base de las estructuras urbanas coloniales de los asentamientos latinoamericanos: la traza y el barrio. Conocemos poco de las peculiaridades de ambos elementos, pues por un lado, la provincia de Tabasco fue sujeta de Yucatán tanto en lo civil como en lo eclesiástico durante toda la colonia y aunque de gran riqueza, sus recursos no tuvieron la significación que tuvieron los minerales y la población en otras latitudes coloniales. Los registros de la producción y la población se guardaron dispersos (Yucatán, Chiapas e incluso Guatemala) y los que se depositaron aquí se deterioraron en gran medida o desaparecieron ora por las condiciones climatológicas, ora por la intencionalidad humana: saqueo, robo o incendio; como los que realizaron los privateers en 1667 o en 1711 cuando devastaron e incendiaron San Juan (Torruco, 1987:34).

Tal es el estado de uno de los elementos importantes del patrimonio histórico cultural de la ciudad: su acervo documental colonial. Por otro lado, la construcción de los siglos XVI, XVII y XVIII se sabe, fue en gran parte edificada con materiales perecederos, propios del lugar (v. gr. guano -Sabal sp., jahuacté -Bactris baculifera- y diferentes especies de maderas y mangles); no se tiene registro del uso de minerales ni de piedra en esta época que necesariamente debieron ser utilizados pero traídos de otro lugar ya que en este terreno de aluvión no se encuentran dichos materiales. Se conoce también el uso del ladrillo, pero la investigación histórica y arquitectónica al respecto es muy pobre todavía. La carencia de los elementos de conocimiento que hemos mencionado es resarcida en parte por los vestigios y testimonios que tenemos en el trazo urbano, en los nombres de la ciudad y de los barrios.

El Trazo Urbano

La traza que dijo Quijada haber realizado, debió haber estado fuertemente condicionada por la topografía del sitio. Fuera de las lomas, el terreno se encontraba continuamente inundado, pues en aquel entonces llovía durante diez meses al año. San Juan de Villahermosa estuvo rodeada de grandes cuerpos lagunares permanentes, de los cuales ahora quedan algunos vestigios. Asimismo al oriente ha tenido al Río Grijalva, de gran caudal y al norte, hasta bien entrado el siglo XIX, tuvo como límite al arroyo El Jícaro, desagüe natural de la laguna de El Negro hacia el Grijalva. Allende El Jícaro hubo extensos terrenos de pastizal y de pantano. Así que la traza de Quijada debió ser elemental y continuamente modificada, pero es posible que haya permanecido en la misma ubicación. No tenemos precisión de cuál haya sido esa traza, pero podemos imaginar que su ubicación haya estado, con base en la tradición, sobre la calle comercial principal y la plaza central; la mención de la ubicación de algunos edificios en trabajos históricos ayuda a conformar esta idea.

El tamaño, la disposición y la forma (aún condicionada por la topografía) de las manzanas nos permiten identificar un trazo colonial tanto del centro como de los antiguos barrios aunque no sea necesariamente del siglo XVI. Los barrios El primer registro que tenemos de los barrios que permanecieron hasta el siglo XX, son del siglo XVIII. Todos fueron barrios coloniales; ellos sentaron las bases del desarrollo urbano del siglo XIX. El más antiguo de ellos fue el barrio de Esquipulas, sobre la cresta de la loma de Esquipulas y alrededor de la Iglesia de Nuestro Señor de Esquipulas, con su imagen de Cristo color negro, que posiblemente haya sido traída de Esquipulas, Guatemala en el siglo XVIII.

Esta iglesia fue la principal de San Juan, pues la dedicada al Santo Patrono en el siglo XVII no se vuelve a mencionar. Cuando Tabasco fue elevado a la categoría de obispado en 1880, la iglesia de Nuestro Señor de Esquipulas tomó el rango de Catedral. El barrio de La Punta o de La Concepción fue el siguiente paso de crecimiento de San Juan que trascendió los primeros límites naturales del sitio. Desarrollado alrededor de la iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción -"La Conchita"-, el barrio fue conocido también como La Punta por estar al extremo sur de la ciudad, sobre una ladera de la loma de La Eminencia, entre el río Grijalva, la laguna de La Pólvora y la traza primaria. El último barrio colonial que data de finales de la época colonial, de los primeros años del siglo XIX, fue el barrio de La Santa Cruz, con su centro en la iglesia del mismo nombre. Este barrio se desarrolló al norte del primer asentamiento y sobre los terrenos pantanosos y de pastizales que El Jícaro cruzaba antes de tomar su trayecto final al norte de la ciudad más antigua.

El barrio, por las características de su terreno, completó su poblamiento y urbanización hasta la segunda mitad del siglo XX. La traza central se extendió sobre la loma de La Encarnación. Las décadas de 1920 y 1930, presenciaron las primeras expansiones notables de esta ciudad colonial. Recién terminaba el movimiento revolucionario iniciado en 1910 y se daba entonces un fuerte y trascendente reacomodo de las clases sociopolíticas y reorganización del Estado mexicano. La guerra conocida como "cristera" se extendió a lo largo y ancho del país, y en Tabasco tuvo sus propias manifestaciones. El varias veces gobernador de Tabasco, Tomás Garrido Canabal, creó la organización "camisas rojas" que además de su actividad política de apoyo, desplegó un combate paramilitar contra la iglesia católica en el estado.

Garrido como autoridad decretó varias prohibiciones relativas al culto, a las fiestas religiosas, a los ritos funerarios católicos, etc.; incluyendo los cultos domésticos y hasta la sola mención de Dios . Cerró los templos y les dio un nuevo uso de suelo: las escuelas "racionalistas" y bibliotecas. Tiempo después, los templos, aunque ya de arquitectura decimonónica y uno de ellos de principios del siglo XX, centro de los barrios antiguos, fueron derribados. Algunas imágenes fueron quemadas, pero los cristianos escondieron varias de ellas en la "montaña" (bosque tropical perennifolio) El Cristo negro de Esquipulas y, se dice, también la imagen de la Vírgen María traída por Cortés, desaparecieron. La vida barrial, vinculada fuertemente con el culto y otras celebraciones religiosas, de identidad tanto espacial como cultural muy bien definida, de estrechos vínculos sociales, con sus símbolos, quedó destruida en los años de autoridad de Garrido cuya influencia dejó sentirse todavía después de su última gubernatura en 1934. Con los años de represión, la memoria de los barrios quedó debilitada; sus depositarios fueron las familias que vivían en ellos desde antiguo pero poco a poco, a falta de vida barrial, las generaciones jóvenes fueron olvidando.

Cuando Tabasco entró de lleno a la "era del capital", es decir, se integró plenamente al desarrollo económico del país gracias a la explotación petrolera y la construcción de infraestructura carretera, hidroagrícola e hidroeléctrica en la década de 1950-1960, el desarrollo urbano le dio la puntilla a la memoria barrial. Rara vez algún vecino sabe que el lugar donde habita fue un barrio y que se llamó Esquipulas, La Conchita o Santa Cruz. La Construcción El estudio preliminar que hemos realizado en torno a los inmuebles del centro histórico de Villahermosa, no muestra construcciones más antiguas que las del último tercio del siglo XIX.

Una de las causas de la desaparición de inmuebles anteriores a este tiempo muy posiblemente sea la que mencionamos líneas arriba relativa al tipo de materiales de construcción, pero también a otro factor más, muy indicativo de la temporalidad de las construcciones decimonónicas existentes todavía: en octubre de 1846, las fuerzas norteamericanas, debido a la resistencia de la ciudad, bombardearon a San Juan, destruyendo sus edificios principales como las iglesias de los barrios, la cárcel pública, el teatro y casas habitación de los tres barrios (Torruco, 1987:83,84, 87, 88) Asimismo en 1863 y 1864, tanto las fuerzas intervencionistas francesas como las fuerzas proimperialistas mexicanas volvieron a destruir gran parte las construcciones de San Juan (Torruco, 1987:98, 106, 107). Las iglesias reconstruídas después del bombardeo norteamericano tuvieron que rehacerse después de esta nueva agresión.

El archivo municipal fue saqueado en esta ocasión por las fuerzas profrancesas mexicanas. El Nombre. Los dos grandes movimientos sociales de principios de los siglos XIX y XX, la Independencia y la Revolución Mexicana, tuvieron entre sus consecuencias, y para dar fe del nuevo estado de cosas, el cambio de nombre de sus poblaciones principales. Poco después de consumado el movimiento de Independencia el recién estrenado estado libre y soberano de Tabasco de la nueva República Mexicana, decretó el cambio de nombre de la ciudad capital. A partir del 4 de noviembre de 1826, la ciudad de San Juan Baustista de Villahermosa se llamaría "San Juan Bautista de Tabasco", (Torruco, 1987:54), mismo que otra vez, por decreto gubernamental del 3 de febrero de 1916, cambió por "Villahermosa".

Como preludio al combate contra la Iglesia católica que se desarrollaría poco después, los considerandos del decreto de cambio eran que la revolución social tendía a extirpar el fanatismo religioso que siempre había estado "en pugna contra las tendencias del progreso", además de que el nombre era "excesivamente largo" y ya no era "justificado históricamente". (Torruco, 1987: 315-317). Actualmente, la Iglesia católica continúa nombrando a la ciudad en sus documentos: San Juan Bautista de Villahermosa. Por otro lado, es de conocimiento popular que una vez la ciudad se llamó San Juan Bautista; y de un modo u otro el nombre o el apellido, o ambos a la vez, han nombrado a esta ciudad, independientemente de que alguna vez se haya intentado disputar al Santo Patrono su nombre para atribuírselo a Juan de Grijalva, el descubridor del río que lleva su nombre.

VILLAHERMOSA Y LOS FACTORES DE DESTRUCCION DE SU PATRIMONIO EN EL SIGLO XX.

Puede afirmarse que a lo largo del siglo XX la conciencia nacional y mundial sobre la naturaleza y la necesidad de protección y conservación del patrimonio histórico urbano, y, en general, del patrimonio cultural de los pueblos, se extendió y profundizó, pero al mismo tiempo el desarrollo socioeconómico, urbano, científico y tecnológico empezó a constituirse en un reto a la conservación y protección de ese patrimonio. La Villahermosa de los primeros años del siglo XX se había venido desarrollando sobre las estructuras conformadas en la colonia. El fundamento de la economía del estado continuaba siendo el comercio, la agricultura y las maderas de exportación.

La organización social y urbana de la capital y cabeceras municipales respondía a ese fundamento. El desarrollo industrial y tecnológico de los Estados Unidos y países europeos empezaba a manifestarse en la introducción de mejoras urbanas, ya desde finales del siglo XIX (alumbrado, drenajes, puentes, muelles, etc.). En las décadas de 1920 y 1930, las expansiones de Villahermosa, constituyeron urbanizaciones dirigidas por los gobiernos del estado y por los propietarios de la tierra que prepararon y fraccionaron los terrenos que antes habían tenido uso agrícola, de pastizal o de bosque, creando así las primeras colonias. Por otro lado, la instalación de drenajes, conductos de aguas pluviales, etc. empezó a cambiar también la fisonomía de algunas calles antiguas.

La vieja San Juan se convirtió ahora en el "centro" de una ciudad más grande. Se empezaron a manifestar los balbuceos de un nuevo fenómeno urbano: la metropolización. La Naturaleza Esta nueva urbanización iniciaría la destrucción o deterioro, cada vez en mayor escala, de los elementos naturales que habían caracterizado al asentamiento: la desecación de las lagunas, la desbastación de las lomas, la deforestación y el desvío de algunos cuerpos de agua. En el curso del siglo XX este factor continuó desarrollándose y haciéndose cada vez más efectivo con una tecnología más sofisticada que ha permitido el relleno, incluso, de grandes extensiones de pantanos. Los antiguos límites naturales a la urbanización colonial y decimonónica dejaron de serlo.

Pero estos factores de deterioro y destrucción que empezaron a manifestarse en las primeras décadas del siglo XX, han ido alcanzando una magnitud extraordinaria a partir de las décadas de 1950 y 1960 que para Tabasco significaron un parteaguas histórico, pues la explotación petrolera y la introducción de infraestructura hidroagrícola, hidroeléctrica y carretera originó fenómenos naturales, urbanos, sociales, económicos y culturales inéditos en el estado, de consecuencias adversas a la mayoría de la población y a su patrimonio. Los Inmuebles y La Traza. El desarrollo económico del estado ha provocado constantes flujos migratorios intermunicipales y ha atraído población de otros estados de la República. Este aumento significativo de población ha ejercido una presión fuerte y constante sobre el suelo, lo que ha provocado el crecimiento de la ciudad por un lado, y por el otro, la destrucción de la ciudad vieja al subdividir o destruir inmuebles, introduciendo diseños y materiales muy diferentes a los antiguos y que respondieron al medio ambiente y a las necesidades de un momento histórico del cual ellos son testigos.

La construcción nueva o la modificación de las edificaciones antiguas se ha hecho con diseños que responden a otras latitudes; que junto con los materiales utilizados que extreman las condiciones de calor y humedad como el block de cemento, han hecho sumamente hostiles a estos inmuebles, dependientes de grandes cantidades de energía eléctrica para mantenerlos habitables. La introducción de también grandes cantidades de vehículos automotores ha dado lugar a políticas equivocadas de ampliación de calles o realineación de construcción nueva en la antigua ciudad, destruyendo poco a poco pero sin cejar, el trazo más antiguo de Villahermosa. La Protección del Testimonio. Por último debemos mencionar dos factores de destrucción históricamente determinados en estas condiciones socioeconómicas: las políticas urbanas y la incuria.

La explotación petrolera fundamentalmente, pero también la construcción de presas y generación de energía eléctrica, la red carretera, trajeron además de lo mencionado, dinero en efectivo. En 1980 el petróleo aportó el 67% del Producto Interno Bruto -PIB- nacional,. (Beltrán, 1985), (SCT, 1984) De !976 a 1982 el país, pero especialmente Tabasco vivieron el "boom petrolero" y Villahermosa se hermoseó más, se "cubrió de billetes" y surgió el estilo "petrolero" de vida, de grandes gastos suntuarios; lo "viejo" empezó a depreciarse. Ante el embate de esta nueva "cultura", el patrimonio histórico urbano del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX quedó desprotegido, a pesar de la legislación de vanguardia que significaba en 1972 la Ley Federal de Sitios y Monumentos Arqueológicos, Históricos y Artísticos.

La población no pudo constituirse en defensora de su propio patrimonio pues estaba sufriendo un proceso de desidentificación cultural ante estos cambios profundos y vertiginosos y las instituciones involucradas en la protección y conservación patrimonial tenían puesta su atención en este desarrollo económico boyante y en los problemas de vialidad, vivienda y servicios. Los estudios institucionales que se realizaron en ese entonces sobre el "centro histórico" de Villahermosa, que subrayaron las prioridades de acción protectora y conservadora patrimonial, no tuvieron trascendencia (Salazar, 1998). De entre las dos concepciones fundamentales que existen sobre el patrimonio histórico cultural y en particular sobre el concepto "centro histórico", aquella de que el patrimonio es antes que nada una mercancía, ha privado en las políticas institucionales para el centro de Villahermosa.

Dos de las características más graves de esta concepción implementada en "proyectos de revitalización" son, por un lado, su falta de seriedad en el estudio diagnóstico de los problemas reales que permitieran establecer prioridades y por otro, el falseamiento de los elementos constitutivos de los bienes, principalmente de los inmuebles, identificando como "histórico" únicamente las manifestaciones coloniales de las cuales Vilalhermosa no tiene ningún testigo. Así que se han importado estilos de otras ciudades del país, identificadas como "coloniales" (v. gr. Guanajuato, Querétaro) para falsear fachadas y otros elementos de las manifestaciones propias y auténticas de Villahermosa. Las consecuencias de estas políticas, además de la destrucción o descuido de testigos y vestigios auténticos de determinados momentos históricos, están a futuro, cuando las nuevas generaciones necesiten sustentar su identidad y tengan que hacerlo sobre testimonios falsos.

BIBLIOGRAFIA

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De la Garza, Mercedes (coord.) "Relación de la Villa de Santa María de la Victoria" en: RELACIONES HISTORICO GEOGRAFICAS DE LA GOBERNACION DE YUCATAN (MERIDA, VALLADOLID Y TABASCO), Vol. II. Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Mayas, Fuentes para el Estudio de la Cultura Maya, I. Universidad Nacional Autónoma de México -(UNAM), México, 1983.

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