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LA MEDICINA TRADICIONAL: MEDICINA ECOCULTURAL

 (el ejemplo de la medicina mapuche)

 

Autor: Alfonso J. Aparicio Mena
(Docente.  Investigador y alumno del Doctorado de Antropología en la Universidad Salamanca. Profesional de la medicina tradicional y natural).

I

   En el presente artículo queremos exponer las características  más sobresalientes de sistemas terapéuticos diferentes al occidental convencional, provenientes de la tradición de culturas originales, y usados por miles de personas no sólo en sus contextos sociogeográficos sino en lugares diversos, incluso en el ámbito de la sociedad occidental. Aquí ya como medicinas interculturales ( caso de la medicina tradicional china en contacto con culturas no asiáticas) (Aparicio 2004).

   Una característica básica de las medicinas tradicionales es su fuerte y necesaria vinculación con lo cultural del ser, tanto individual como social-grupal.

   La tradición se convierte en la depositaria y transmisora del saber acumulado y legado a través de generaciones, saber que constituye uno de los pilares básicos de definición de identidad de los grupos originarios (de América, Asia o África), tal como expone el poeta y escritor Elicura Chihuailaf (1999) en su obra titulada  Recado conficencial a los chilenos, hablando del pueblo mapuche. 

   Los mapuche  se inspiran, cuidan y enriquecen su “oralitura” (modo de transmisión oral, como se hace en otras culturas con la literatura) en la que viajan los conocimientos y los contenidos que definen el ser de ese pueblo. Señala Chihuailaf la importancia de los mayores en la transmisión de costumbres, tradiciones y organización, de forma oral (Chihuailaf 1999).

   La transmisión del idioma en los grupos originarios asegura la transmisión y el pase de los contenidos encerrados, guardados en él, custodiados por la palabra que, a modo de clave, los abre, descifra y difunde entre los miembros de la comunidad.

   Cada sociedad evoluciona y alcanza su  desarrollo siguiendo su propio patrón,  modelo y camino de evolución. Así ha ocurrido con la sociedad occidental y con su cultura (contando las variantes de países y regiones). Así debería ser con el resto de las sociedades, grupos y culturas  originales del planeta. Sin embargo, el hecho es que la sociedad occidental y su cultura se han extendido de manera hegemónica autocalificándose de “verdaderas sociedad y cultura del progreso”, obstaculizando en muchos casos el  natural y legítimo desarrollo del resto de los grupos humanos y culturas del globo.

   Las medicinas tradicionales no son sólo elementos  que ayudan a perpetuar la cultura y a mantener la cohesión e identidad de los grupos, como afirmaron los  antropólogos estructuralistas. También curan, es decir que tienen, como tales, fines y objetivos concretos y específicos, el principal: prevenir la enfermedad y ayudar al restablecimiento de la salud de sus gentes.

II

   ¿ Qué es una medicina tradicional?

   El antropólogo de la salud, Peter Brown (1998),  define etnomedicina como la medicina propia de un grupo y de una cultura ya que los sistemas terapéuticos se construyen de acuerdo con  las características culturales de los grupos. Si varían éstos, si varían las culturas, variarán también las maneras de entender salud/ enfermedad, las formas de abordar los problemas y  las propuestas de soluciones. Cada sociedad, desde antiguo, ha desarrollado sus propios sistemas, procedimientos  y modos de curar. Eso es etnomedicina. Nuestra sociedad occidental, según Peter Brown, es una más dentro de las que se desarrollan en el planeta y, por tanto, su medicina, la denominada medicina occidental, convencional, alopática, científica y tecnológica es el resultado de la búsqueda de soluciones  a los problemas de salud dentro de esta cultura. Es una medicina más, por tanto, en palabras de Peter Brown: una etnomedicina, como lo son la etnomedicina tradicional china, la etnomedicina mapuche, la etnomedicina zapoteca, etc, etc, diferentes,  auténticas y adaptadas a las características de sus grupos, sus espacios naturales  y sus culturas.

   ¿Qué hace diferente, según nuestro planteamiento, a la medicina occidental del resto?

   El abandono de lo tradicional por aquélla y la adopción de lo tradicional por parte de las etnomedicinas de los grupos y culturas no occidentales.

   ¿Es alguna mejor que  el resto?

   En mi opinión, ninguna es mejor o peor. Un sistema terapéutico es válido si  resuelve o ayuda a resolver problemas de salud. Lo importante, pues, es que sea útil y oportuno. Las medicinas tradicionales, por lo general,  miran más allá del cuerpo, intentando reequilibrar tanto los aspectos  observables afectados como los de índole espiritual, vivencial y anímica.

   ¿Se pueden combinar sistemas terapéuticos tradicionales con el occidental-tecnológico-científico?

   A mi juicio, sí. De hecho, la medicina tiende a ser intercultural. Cada vez se utilizan más elementos mezclados (ha de hacerse correcta y oportunamente), y cada vez hay más demanda por parte de la población mundial de sistemas tan importantes como la medicina tradicional china, la homeopatía, la naturopatía, la medicina hindú (ayurveda) o la medicina mapuche.

   En Rusia hay una importante tradición en fitoterapia y naturopatía. En todo el Este asiático, la milenaria medicina tradicional china y sus variantes interculturales tratan y curan a miles y miles de personas todos los años. En Chile existe un ejemplo oficial de acercamiento intercultural con el hospital de Makewe Pelale y la farmacia herbolaria de Temuco. En México se está desarrollando cada vez más la medicina tradicional mexicana junto con la medicina china en su aspecto intercultural. En Cuba existe un sistema de salud integral e integrado en el que conviven la medicina llamada científica y la medicina tradicional y natural junto con la medicina china como medicina intercultural. El sistema terapéutico  oficial cubano, mixto,  es un ejemplo de medicina ecocultural. El MINSAP cubano a finales de los 90, debido al bloqueo internacional, ideó unas estrategias para paliar el déficit de medios que afectaba a la sanidad. Una de esas estrategias fue la creación y desarrollo de un Programa Nacional de Medicina Tradicional y Natural (1999) que implicaba no sólo a las estructuras gubernamentales y a los profesionales sino también a los sectores productivos  y a toda la población. Fitoterapia, acupuntura, otros contenidos y técnicas propios de las medicinas naturales y tradicionales se incluyen en Cuba dentro de los currículos de los estudios sanitarios. Se ha impulsado la investigación de productos naturales, no sólo como complemento de medicamentos internacionales (sintéticos) sino como parte de la estrategia originaria del gobierno cubano tendente a crear un  complejo de medicamentos naturales capaces de  atender las necesidades de la población.

   Pese a las carencias y a la acusada falta de medios, los profesionales de salud cubanos, entrenados en el conocimiento de la medicina tradicional y natural también,  tienen un alto nivel de formación. Hoy día, la Universidad de Holguin ofrece cursos internacionales a profesionales extranjeros como muestra del alto grado alcanzado en el terreno de : apiterapia, fitoterapia, técnicas naturales diversas, medicina china intercultural, etc, etc.

III

   Cinco rasgos fundamentales definen a las medicinas tradicionales:

  1. Validez como etnomedicina (sistema terapéutico adaptado a un ámbito y contexto sociocultural y geográfico concreto que responde a las necesidades de salud de ese grupo).
  2. Utilización de recursos naturales (plantas, minerales, agua,..), no sólo como medios técnicos (terapéuticos) para prevenir y combatir las enfermedades sino como elementos íntimamente relacionados con la cultura y el mundo de creencias.
  3. Contemplación necesaria del elemento cultural de la enfermedad. Salud/enfermedad no es un binomio seccionado y parcelado sino una única realidad variante y alternante en relación directa con el equilibrio/desequilibrio del entorno entendido como multirrealidad (espacio físico, espacio vivencial y espacio simbólico).
  4. No son sistemas independizados del resto de la cultura del pueblo o de la sociedad que se trate. Así como salud/enfermedad son  situaciones resultantes  de un equilibrio/desequilibrio con el medio amplio (no sólo físico y social), lo que puede ser salud en un caso, para alguien concreto o en una situación específica puede resultar enfermedad (o entendido como tal) para otro, o en otra situación diferente; y viceversa.

Los sistemas terapéuticos de  los grupos originarios forman parte de  otros elementos organizativos y equilibradores del ser, del grupo, del ser y el grupo con el medio; del ser, el grupo y el medio con las creencias; del ser, el grupo, el medio y las creencias con el  cosmos.

   El antropólogo e historiador de las religiones, Mircea Eliade (2001)  señala que la labor de los chamanes en las sociedades antiguas no sólo era la de curar, sino tratar de mantener la integridad de todo el grupo, salvaguardar la sociedad, su orden y el equilibrio en su relación con la naturaleza y con el cosmos.

   La salud, pues, en las culturas tradicionales no sólo es el bienestar del cuerpo, de la mente y del grupo sino la vivencia conjunta y armónica de lo viejo y lo nuevo, del pasado y del presente, de lo que se ve y de lo que no se ve. Salud es prosperar en el plano del conocimiento, salud es sentirse integrado en una naturaleza que se entiende y se vive en armonía y respeto. Ese es el aspecto ecocultural más importante  caracterizando la medicina tradicional. “Para un Pewenche, dejar sus tierras ancestrales puede significar el quiebre de los vínculos espirituales con su tierra, separarse de su tradicional fuente de subsistencia y romper la red de la comunidad” (Chihuailaf 1999: 135).

  1. Las etnomedicinas de las culturas originarias (distintas de la occidental) son medicinas   naturales (físicas y biológicas) a la vez que simbólicas(culturales), teniendo en la tradición el apoyo no sólo para la recepción de información sino para su organización, modo de proceder y segura transmisión.

 

IV

   Naturaleza y cultura forman una unidad y una realidad dinámica en la mayoría de las tradiciones de culturas originarias. Los recursos naturales no sólo  sirven para sobrevivir sino que son concebidos  como “hermanos” con los que se convive. Cuando la naturaleza da, hay que devolverle a cambio.

   La etnomedicina dentro de este contexto se adapta a la realidad física y a lo especificado en la tradición. Medicina ecocultural es un sistema (variado) que concibe los remedios naturales no como medios para lograr un fin sino elementos con los que  se interactúa, dotados de características culturales propias (dadas por el mundo de creencias) que inciden en el comportamiento, en la relación y en la vida de  los miembros de ese grupo y marcan la visión que se debe tener de la naturaleza. La intervención de esta medicina no sólo  se hace sobre el enfermo, sino sobre él de manera integral (como elemento de la naturaleza),   sobre el medio natural, sobre el medio social y sobre el medio cultural, en vistas a lograr  el equilibrio de la realidad amplia y con él la salud. Cualquier desequilibrio en los planos de la multirrealidad (física-simbólica) es, o puede ser, causa de enfermedades en las personas.

   Si enferma la naturaleza, enferma el ser humano, y viceversa. Según Elicura Chihuailaf (1999) la relación con la tierra puede alterarse y dar lugar a las enfermedades (llamadas por los mapuche Mapuche Kutran).

V

   La medicina mapuche forma parte del “Ente Cultural” de uno de los pueblos  originarios de América del Sur. Como etnomedicina, es un sistema fijado desde antiguo con unas características propias y otras comunes en esencia a casi todas las etnomedicinas amerindias. La salud tradicional, desde la Patagonia hasta las montañas de la Sierra de Oaxaca, se basa en el equilibrio entendido como balance de fuerzas provenientes: a) de la Naturaleza, b) del ser humano (individual y social), c) de la cultura (mundo de creencias), d) de los seres espirituales  y f) del cosmos (con el Ser Superior). Hay autores que afirman  parentesco de fondo  entre las culturas de los grupos originarios americanos.  ¿Podríamos  llevar ese parentesco hacia atrás hasta la época de migraciones de pueblos siberianos  que empezaron a atravesar Bering hace unos 35000 años? (Aparicio 2004 -1). Cuando los mecanismos de transmisión de las tradiciones funcionaban  al cien por cien, no sólo pasaban los mitos (Ochoa 2003) de generación en generación sino otros muchos elementos y aspectos de la cultura y de la ciencia de estos grupos, entre ellos los conceptos e ideas de salud, la organización social y la manera de entender el mundo y las relaciones con la naturaleza. El pueblo mapuche resistió el avance de los conquistadores españoles y pudo mantener durante mucho tiempo la cohesión interna hasta su conquista por el Estado chileno. La etnomedicina mapuche se ha conservado hasta nuestros días, siendo objeto de estudio e interés por parte de investigadores y otros.  Ya hemos mencionado  los ensayos de aproximación intercultural en salud, materializados en la creación del hospital de Makewe en Temuco.  Existen diversas referencias al respecto tanto en documentos de encuentros interculturales (Memoria 1998 ) como en distintos sitios especializados en información mapuche en Internet.  Los mapuche distinguen entre: 1) males y desarmonías provenientes de características propias de la idiosincrasia y la cultura mapuches (mapuche kutran). En este caso, corresponde al/a la especialista mapuche, el/la machi, indagar sobre el origen del problema, definirlo y orientar su terapéutica.  2) Males y enfermedades que pueden ser atendidos por el especialista de la ciencia occidental, Winka Kutran (infecciones, problemas traumatológicos, etc).   La medicina mapuche no sólo  tiene una  visión local y puntual de la enfermedad sino de ésta  en relación con  el grupo y sus miembros, con el medio natural, con el mundo de creencias y con el cosmos (con el Ser Superior). Por ello, para rearmonizar una situación alterada no sólo se utilizan medios botánicos sino además ritos y ceremonias que reúnen a la comunidad  alrededor de prácticas ancestrales vitales para asegurar las curaciones y la propia existencia del pueblo mapuche como tal.

   En el libro de Mircea Eliade (2001) El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, se habla de un Panchamanismo. El autor señala las semejanzas de dicho sistema ( o institución como lo llaman Ochoa (2003) y Junquera(1991)),  de Norte a Sur en todo el continente americano, destacando en el chamanismo araucano la ceremonia del Nguellatun, destinada a fortalecer las relaciones entre el Ser Superior y la Comunidad. Dice Eliade: “Es sorprendente la semejanza entre este ritual araucano y el sacrificio altaico del caballo, seguido del viaje celeste del chamán hasta el palacio de Bai Ulgän. En ambos casos se trata de un ritual común y periódico destinado a presentar al Dios celeste los deseos de la tribu. En uno y otro el chamán es el que desempeña el principal papel.” (Eliade 2001:261).

   Desde una perspectiva actual y multicultural, el sistema médico tradicional mapuche no sólo constituye una etnomedicina rica, variada y bien conservada,  con elementos emparentados con otras etnomedicinas americanas y posiblemente siberianas ( Eliade 2001)  (hecho que interesa a la antropología) sino la validez para tratar los problemas  en materia de salud de ese pueblo, según su tradición.

   En la medicina mapuche, el/la Machi es la persona encargada de llevar a cabo los rituales terapéuticos y todas aquellas acciones destinadas tanto al  conocimiento específico de la enfermedad (específico englobando al ser de forma integral en su relación con la multirrealidad) como a  la erradicación de  la misma.  Pero, como en las culturas tradicionales, al hablar de salud se va más allá del simple bienestar del cuerpo, los especialistas, etnomédicos,  no sólo trabajan para reequilibrar a la persona  aquejada de  problemas y enfermedad sino que piensan en el grupo y en las correctas relaciones de personas y grupo con el medio y con los recursos, de acuerdo con las normas.

   Si Peter Brown (1998) señala como etnomedicina  el sistema terapéutico surgido dentro de las características particulares de un grupo (en relación con su cultura) , la medicina tradicional mapuche además de ser eso , se caracteriza por una estrecha, profunda y necesaria relación con la tierra, con la naturaleza y con las tradiciones. Nada de lo que le ocurre a un mapuche está desligado de lo natural y de lo espiritual en íntima relación con lo social.  “La relación y entendimiento entre la gente y la naturaleza proviene de un saber milenario que se adquiere por intermedio de la observación y de la espiritualidad, es el kimun, conocimiento que  luego se transmite de manera oral entre las generaciones, transformándose con el correr del tiempo en normas y valores de conducta  que tenemos que respetar” (Chihuailaf 1999:193).

 

VI

   En su estudio  del chamanismo harakmbet (Amazonía peruana), el Dr. Carlos Junquera  (1991) señala que el especialista  realiza una múltiple función en base a su misión equilibradora no sólo de la salud individual sino también social y de todos los elementos  de la realidad amplia.

   Por su parte, el Dr. Juan Carlos Ochoa (2003) subraya la función del chamán como catalizador de todos los procesos locales de la comunidad: individuales, sociales, naturales y cósmicos con el fin de asegurar el equilibrio entre las fuerzas opuestas- complementarias, equilibrio dinámico que  une y relaciona todos los planos de la Gran Unidad.

   Por último, decir que  lejos de parcelar, dividir y separar el objeto para realizar catalogaciones y estudios especializados del ser, del mundo y de sus  problemas, las medicina tradicional es integradora, relacionadora (medicina tradicional china) y atenta a los cambios constantes, teniendo presente que la salud no sólo es el estado del bienestar particular de los individuos sino el equilibrio de todos con la naturaleza, con las creencias y con el cosmos.

   Las etnomedicinas de las distintas culturas del planeta, a mi juicio, no sólo suponen aspectos de culturas que, como tales hay que conservar, sino también alternativas terapéuticas válidas dignas de estudio y profundización para, junto con la medicina denominada científica, oficial, aportar nuevas soluciones  para las enfermedades y nuevos enfoques de la salud en un mundo cada vez más mezclado, cambiante  y complejo. Señalemos como ejemplo la difusión y acogimiento mundial  de la medicina tradicional china que, como medicina intercultural ya, se practica en casi todos los países del planeta como una medicina independiente pero perfectamente compatible con la científico-tecnológica y otras.  (Aparicio 2004).

 

BIBLIOGRAFÍA

-APARICIO MENA, Alfonso J.

- 2004. Idea de salud intercultural. Una aproximación antropológica  a la idea de salud intercultural derivada de la medicina tradicional china en contacto  con diferentes culturas. Gazeta de Antropología, nº 20, texto 20-25. Universidad de Granada.

-2004-1. Idea de salud para culturas originarias mesoamericanas e idea de salud para los orientales (bosquejo comparativo). Revista de Antropología Experimental, nº 4. www.ujaen.es/huesped/rae/indice2004.htm
-BROWN, Peter. J. 1998. Understanding medical antropology. London. Mayfield publishing.

-CHIHUAILAF, Elicura  1999. Recado confidencial a los chilenos. Santiago de Chile.

LOM Ediciones.

-ELIADE, Mircea. 2001. El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis. Madrid. Fondo de cultura económica.

-JUNQUERA, Carlos. 1991. El chamanismo en el Amazonas. Barcelona. Mitre.

-MEMORIA. 1998. Memoria del primer encuentro nacional de salud y pueblos indígenas. “Hacia una política Nacional Intercultural de Salud”. Washington. Organización Panamericana de Salud. Organización Mundial de la Salud.

-OCHOA ABAURRE, Juan Carlos. 2003.  Mito y chamanismo en el Amazonas. Pamplona.Eunate.

-PROGRAMA 1999. Programa Nacional de Medicina Tradicional y Natural. La Habana. Ministerio de Salud Pública. Cuba.

 

 

 

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