1er Congreso Internacional "Pobres y Pobreza en la Sociedad Argentina"

Universidad Nacional de Quilmes - Argentina

Noviembre 1997

Ponencias publicadas por el Equipo NAyA
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LA MIGRACION HACIA AREAS RURALES COMO ESTRATEGIA DE SOBREVIVENCIA DE FAMILIAS URBANAS EMPOBRECIDAS, EN EL SECTOR OCCIDENTAL DEL ALTO VALLE DE RIO NEGRO Y NEUQUEN

Radonich, Martha Mabel(
Steimbreger, Norma Graciela(

A modo de introducción

La profundización del modelo neoliberal en Argentina a partir de 1990, se tradujo en altos niveles de desempleo, de subempleo y en la precarización general del trabajo. La región del Alto Valle de los ríos Limay y Neuquén no escapa a esta realidad. Es así, que se observa un creciente deterioro en las condiciones de vida de amplios sectores de la población como resultado de la aplicación de políticas de ajuste económico.

Frente al aumento de la pobreza absoluta y relativa, los actores sociales elaboran estrategias individuales y colectivas en respuesta a un modelo económico y social que conduce a una mayor fragmentación y diferenciación social.

Estas estrategias implican una diversificación de actividades no sólo económicas, sino también sociales y de gestión, incluyendo en algunos casos la movilidad territorial. En este sentido, los desplazamientos de población constituyen uno de los tantos mecanismos desplegados en el seno de la sociedad para hacer frente a la crisis del trabajo. Como bien expresa Roberts (en Lattes, 1995) "los movimientos espaciales son, en parte, respuesta a situaciones crecientemente adversas y por lo tanto son estrategias básicas y racionales para subsistir en un medio social y económico inestable e impredecible".

En el abanico de posibilidades laborales desarrolladas por sectores urbanos emprobrecidos, este trabajo pretende reflexionar sobre el surgimiento de formas alternativas que implican la incorporación de la dimensión agrícola. Para algunas familias, el trabajo en la tierra es un complemento de sus precarios ingresos urbanos; mientras que para otros representa la única posibilidad de autoabastecerse. Estos grupos, al incursionar en actividades agrícolas se ven obligados a desplazarse en forma permanente o temporaria fuera del ámbito urbano, redefiniendo así sus espacios de vida.

De esta manera la ocupación de tierras fiscales en el valle inferior del río Limay, -para uso agrícola-, constituye una alternativa concreta en la búsqueda y elaboración de estrategias de sobrevivencia de familias residentes en las ciudades de Neuquén, Plottier y Senillosa, cuyas condiciones de vida se han deteriorado en los últimos años.

Localización del área de estudio

Localización y proceso social de ocupación El espacio de reciente ocupación se encuentra ubicado en el extremo occidental del Alto Valle, sobre la margen izquierda del río Limay, en los ejidos de Plottier y Senillosa, -departamento Confluencia. Hacia 1979, estas tierras son incorporadas al sistema de riego y a la utilidad pública, transformándose en una zona potencialmente apta para el desarrollo de la agricultura bajo riego.

El área tiene una superficie aproximada de 20.000 hectáreas, de las cuales 12.000 tienen posibilidades de ser regadas y por lo tanto, pueden ser destinadas para la producción agropecuaria. Sin embargo, de las 12.000, sólo la mitad -6000 has-, están actualmente bajo riego con un desigual estado de avance en su puesta en producción: 2000 has. se encuentran efectivamente cultivadas, 2000 requieren desmonte y preparación y las 2000 has. restantes permanecen en estado natural, sin tratamiento alguno (COPADE, 1993).

Estas características permiten considerar al área mencionada, como una zona periférica en relación a la organización productiva del Alto Valle. Es en ese ámbito territorial donde se encuentran las tierras de dominio público, en las cuales se lleva a cabo un particular proceso de ocupación y producción del espacio desde la década del ochenta.

Este fenómeno social adquirió mayor dinamismo a partir del año 1989, momento en que se registran aproximadamente 150 solicitudes para obtener la posesión de la tierra. La superficie de las parcelas oscilaban entre 3 y 10 hectáreas. El propósito de esta demanda era la de "autoabastecerse, permanecer, producir y generar ganancias acorde con las circunstancias socioeconómicas y los escasos recursos con que cuentan" (Casas,s/f).

Es importante resaltar que este proceso, es resultado de la iniciativa colectiva de numerosas familias urbanas, quienes con el apoyo del municipio o de otras organizaciones sociales, religiosas o étnicas, -como por ejemplo la comunidad mapuche Ragi-Kó-, se agruparon en asociaciones o cooperativas para gestionar las demandas de las tierras ante la Dirección de Tierras y Colonización de la Provincia del Neuquén. De esta forma, hacia fines de la década del ochenta y principios del noventa, se fueron localizando en el área varias organizaciones tales como: la Cooperativa Agrícola Senillosa Ltda., la Cooperativa Amuyén, la Asociación de Fomento Rural Nueva Esperanza, la Comunidad Ragi-Kó, la Asociación de Fomento Rural 17 de Agosto, en la localidad de Senillosa; la Cooperativa San Isidro Labrador, la Cooperativa China Muerta y la Cooperativa Huertas del Limay en la localidad de Plottier.

En relación al vínculo legal entre las organizaciones y la tierra, conviene aclarar que en una primera instancia, el estado provincial otorgó por convenio la tenencia precaria de las tierras a las cooperativas y asociaciones. El tamaño de las parcelas oscilaba entre 3 y 10 has. y se entregaron sin nivelar ni sistematizar, el costo de estas tareas fueron asumidas por los ocupantes. La adjudicación en venta correspondió a una etapa posterior y estuvo sujeta al cumplimiento de una serie de condiciones que se relacionaron con la puesta en producción de la tierra. Sin embargo, acondicionar el espacio en el plazo establecido - dos años-, para poder acceder a la propiedad, es un requisito que no resultó fácil lograr. A la inexperiencia agrícola se sumaron los condicionantes naturales que dificultaron aún más las tareas realizadas por estos grupos.

Si bien el área está surcada por el río Limay, uno de los más caudalosos de la provincia, el riego es uno de los problemas que afecta a quienes intentan una alternativa agrícola. A pesar de que existe un sistema de canales primarios y secundarios, no todos los ocupantes pudieron realizar las obras de riego en sus parcelas recurriendo a diferentes opciones. Los que se localizan en las proximidades del río, aprovechan el agua del mismo por medio de bombas; otros la extraen de las napas subterráneas que se encuentran a escasos metros de profundidad.

La escasez de agua dificulta la sistematización y el cultivo de las tierras. Al realizar los movimientos de tierra para emparejar y/o construir la red de canales internos, la falta de humedad del suelo facilita la acción de los intensos vientos, que pueden tapar completamente un canal de riego en un solo día. Las expresiones de uno de los pobladores traduce muy claramente de qué manera deben enfrentar las dificultades que ofrecen las condiciones naturales "Cuando llegamos acá esto era puro monte. A fuerza de pala y voluntad logramos emparejar un poco y hacer esto", refiriéndose orgulloso a un cuadro de verduras y alameda. (Diario Río Negro, 26-04-96).

Estos pobladores no sólo deben superar las adversas condiciones climáticas, sino también la falta de recursos económicos, de asesoramiento técnico y la escasa o nula existencia de créditos que permitan la puesta en producción de las tierras en forma contínua.

Lo expresado evidencia con claridad que el Estado no tiene una política de colonización destinada a la consolidación de pequeños productores. Simplemente, facilita la ocupación cediendo las tierras fiscales, pero deja librada la tarea de construcción del espacio a la dinámica de estos sujetos que sólo cuentan con la tierra, su fuerza de trabajo y una asociación de voluntades para hacer frente a las dificultades planteadas.

Para el Estado la distribución de las tierras públicas, le permite reorientar expectativas y tensiones sociales frente al incremento del desempleo y de la pobreza por el que atraviesa la región.

Quiénes son los protagonistas de este movimiento? Se trata de desempleados, jubilados, cuentapropistas, trabajadores insertos en el sector informal y también empleados públicos que en los últimos años fueron sometidos a una creciente reducción de sus ingresos. En este sentido, Oscar Moreno (1989) plantea acertadamente que "la situación de los trabajadores estatales está hoy muy cercana a la de los jubilados, los cuentapropistas y los desocupados que son los principales integrantes de esa gran franja de la pobreza que no deja de crecer desde mediados de los años setenta".

La pobreza no está asociada solamente a la falta de empleo sino también, a la insuficiencia de los ingresos provenientes del trabajo y al tipo de empleo al que tienen acceso los distintos miembros del hogar.

Los protagonistas que llevan a cabo este proceso de ocupación de tierras fiscales comparten una misma realidad: en su mayoría no tienen experiencia en actividades agrícolas, "son pobres, tienen alrededor de 40 años, trabajaron en las ciudades -en general haciendo changas- y fueron expulsados de éstas cuando el trabajo comenzó a ser cada vez más escaso" (Diario Río Negro, 1996). Muchos de ellos arribaron a la zona como mano de obra de para la construcción de las grandes obras hidroeléctricas y con posterioridad se instalaron en las localidades próximas, Senillosa, Plottier y en menor medida en Neuquén. "Toda esta microrregión forma parte de una zona con alta dinámica poblacional, producto de las actividades económicas que se fueron desarrollando, como las petrolíferas, hidroeléctricas, gasíferas, etc. que al cumplir sus diversas etapas de proyecto, fueron dejando una población con problemas de subsistencia cada vez nás graves"(COPADE, 1996). Como testimonio de ello está la conformación de la coopertiva de producción agrícola, en tierras fiscales denominada "Ex-obreros de El Chocón", hoy "China Muerta", localizada en el paraje del mismo nombre, en el ejido de Plottier y la Asociación de Fomento Rural Nueva Esperanza en la localidad de Senillosa.

También participan de este movimiento de ocupación, asalariados agrícolas -peones-, que si bien no son numéricamente representativos, fueron desplazados de las áreas rurales como resultado de las sucesivas crísis frutícolas que agudizaron el proceso de diferenciación y descomposición social.

Como ejemplo de lo expresado anteriormente, se puede hacer referencia a las características de la estructura ocupacional de los socios de la Cooperativa El Labrador Ltda, como así también al lugar de residencia habitual de los mismos.

Según el relevamiento realizado en marzo de 1997, y sobre un total de 49 socios, el 30.6 por ciento era empleado público y el 20.4 por ciento pertenecía a la categoría trabajador por cuenta propia con ingresos bajos e inestables. Al momento de las entrevistas, alrededor de la cuarta parte de los socios se encontraba desocupado y un 8 por ciento sólo podía acceder a trabajos esporádicos.

En relación al lugar de residencia, del total de socios, el 26.5 por ciento residía en la parcela, el 16.3 por ciento en la ciudad de Plottier y aproximadamente el 50 por ciento en la ciudad de Neuquén. Estos datos muestran que casi las tres cuartas partes de los integrantes de la cooperativa residían fuera de la explotación, circunstancia que origina una gran movilidad diaria o semanal entre el lugar de residencia habitual y la parcela.

La mayoría de estos sujetos están convencidos que el acceso a una parcela representa la posibilidad de hacer frente a la pobreza. Asimismo se encuentran involucrados en un complejo proceso de construcción de un nuevo modo de vida, es decir, se insertan en nuevas relaciones sociales, en nuevas situaciones hasta entonces desconocidas y no vivenciadas. Deben incluso redefinir la porción de espacio en la cual realizan todas sus actividades, como consecuencia de la alteración del espacio de vida habitual.

Es así que, al incorporar el trabajo en la tierra se ven obligados a desplazarse fuera del ámbito urbano. Ese movimiento se convierte en una alternativa de sobrevivencia para estos grupos, que conlleva a una resignificación del concepto de migración en sentido estricto. Esto implica reconocer a los desplazamientos de población como un fenómeno social, complejo y multifacético, y que acompaña las nuevas expresiones de los fenómenos de la población. En este caso particular enfrentar un creciente proceso de deterioro de sus condiciones de vida urbana.

Para algunas familias, en particular los jubilados, o retirados, esos desplazamientos se traducen en una migración más o menos definitiva porque cambian radicalmente el área de residencia asentándose en la parcela. En otros casos, los que continúan ligados al mercado de trabajo urbano y/o con hijos en edad escolar mantienen su residencia en las localidades próximas y se movilizan durante la semana, el fin de semana y/o feriados.

Esto da lugar a una movilidad urbano-rural-urbano, que conlleva a la duplicación de la residencia y a una redefinición del espacio de vida de estas familias.

El movimiento urbano-rural es una tendencia reciente que se observa en los países desarrollados y en las metrópolis de los subdesarrollados. En estos espacios, el surgimiento de áreas residenciales en el ámbito rural, tiene como protagonistas a los habitantes urbanos de altos ingresos que buscan mejores condiciones de vida. En otros casos, estos movimientos están relacionados con la movilidad del capital y surgen como posibilidad de aumentar su reproducción. Son espacios rurales creados por "banqueros, especialistas en fertilización que pretenden llevar la modernidad al campo y cuya presencia es indispensable para que el nuevo tipo de capital pueda trabajar" (Santos, M. 1988).

En nuestra región, y específicamente en el ejemplo que se analiza, el movimiento urbano-rural, está íntimamente vinculado a la precarización ocupacional que afecta las condiciones de vida de la población y a la necesidad de elaborar estrategias para subsitir en un contexto de crisis económico-productiva regional. "De esta manera, el hecho migratorio refleja la mutaciones de nuestras sociedades y las tensiones que ellas sufren" (Domenach y Picuet, 1995).

Es así que en nuestro caso, la conjunción de un área de dominio público con posibilidades de ser ocupadas para actividades productiva y la existencia de sujetos urbanos empobrecidos dio origen a la conformación de estos "nuevos trabajadores de la tierra" que incluyen a la movilidad territorial como uno de los mecanismos de sus estrategias de reproducción.

Caracteristicas diferenciales en la trayectoria productiva La particular circunstancia que produjo este proceso de ocupación de tierras fiscales, en el cual los sujetos involucrados tienen una prolongada experiencia de vida urbana y una fuerte relación laboral y/o residencial con la ciudad, dio lugar a una diversidad de situaciones. Están aquellos que han realizado en forma parcial algún tipo de mejoramiento de la tierra. Otros, con el propósito de mejorar el suelo, han realizado tareas de alimentación y fijación de las tierras incorporando el cultivo de alfalfa.

Existen quienes producen en forma diversificada cultivos hortícolas para subsistencia y quienes se dedican a la cría de animales de granja. No obstante, desde el punto de vista productivo, presentan un denominador común: producir principalmente para el autoconsumo y de existir algún excedente se entrega al pequeño minorista local.

Es importante señalar que, si bien en sus orígenes son sujetos sociales colectivos, la puesta en producción de la tierra se realiza en forma personal. Sólo para algunas actividades, como la construcción de canales, se desarrolla un accionar comunitario y solidario entre las familias.

Excepcionalmente, utilizan mano de obra asalariada para algún trabajo específico, pero siempre como complemento del trabajo familiar.

En este proceso resulta significativo resaltar la presencia de la mujer, ya sea como propietaria de una parcela o como trabajadora familiar. "En la mañana las mujeres salen temprano a trabajar a la huerta, caminando aproximadamente unos tres kilómetros. El marido parte a buscar trabajo, los que tienen más suerte enganchan empleo en el municipio. Al mediodía, despúes de la escuela se agregan los niños, los cuales trabajan en los criaderos cuidando los animales. Por la tarde, se suma el hombre de la familia, los fines de semana o según lo requiera el grupo, se trabaja en conjunto en las obras de riego" (Casas, s/f).

Como fuera mencionado, las tareas de acondicionamiento y puesta en producción son realizadas en muchos casos durante los fines de semana y/o feriados. La explicación a esta situación está relacionada con el hecho de que para algunos ocupantes el trabajo en la tierra representa una ocupación secundaria. Sus ingresos principales provienen de su inserción en el mercado de trabajo urbano, como asalariados permanentes o temporarios, principalmente en la construcción o haciendo changas en la chacras de la zona.

En otros casos, son jubilados o pensionados o desocupados que se incorporaron recientemente a los subsidios de desempleo nacionales o provinciales. Son en general sujetos sociales cuya principal fuente de ingresos -aunque escasos e inestables-, proviene de actividades extraprediales tal como fuera explicitado en el ejemplo de la Cooperativa El Labrador Ltda, que si bien es una de las organizaciones asentadas en el área, representa la tendencia general según informantes calificados.

La prolongada experiencia de vida urbana que tienen la mayoría de los asentados y la fuerte relación que muchos de ellos aún mantienen con la ciudad, por la cercanía de los centros urbanos, inciden en la complejización ocupacional de estos sujetos. Para algunos, la ciudad representa no sólo un mercado de trabajo sino también el lugar de residencia habitual. A pesar de la importancia que adquiere el ingreso extrapredial, afirman ser "productores familiares" y que el trabajo fuera del lote no los lleva a abandonar la labor en el mismo, aunque reconocen que hace más lenta la tarea productiva.

La ausencia de un asentamiento estable en estas áreas se debe tanto a la complementación de trabajos urbanos y agrícolas, como a la falta de servicios necesarios tales como escuelas, infraestructura de riego y de recursos para construir la vivienda y emparejar las tierras.

Las características de colonización reciente, y la puesta en producción muy lenta no permiten una diferenciación social relevante entre las asociaciones. Sin embargo, existen diferencias en el proceso productivo alcanzado. A modo de hipótesis, se puede plantear que éstas resultan tanto de la diversidad de pautas organizativas, del acceso a los recursos -incluida la relación legal con la tierra-, como el origen urbano o rural, la composición familiar, la base económica inicial y la venta de fuerza de trabajo, entre otros. Estas variables inciden en las características particulares de estas familias y condicionarán las trayectorias futuras de estos "nuevos trabajadores de la tierra".

Un intento de explicación a este proceso Aproximarse a la comprensión del fenómeno enunciado implica tener en cuenta las transformaciones operadas en la lógica del sistema capitalista en las últimas décadas. "Comprender una región pasa por el entendimiento del funcionamiento de la economía mundial y su reflejo en el territorio de un país, con la intermediación del Estado, de las instituciones, y del conjunto de agentes económicos" (Santos, 1988).

En ese contexto interesa resaltar, básicamente, los cambios operados en el rol del estado en la provincia del Neuquén, que no escapa a la dinámica del modelo emergente a nivel nacional. Este se inserta en una creciente economía internacionalizada y globalizada que, lejos de homogeneizar, crea lugares singulares, específicos, únicos y refuerza las diferencias preexistentes.

La gestión Menem, permitió la profundización y consolidación del modelo neoliberal, con la aplicación de medidas de ajuste que condujeron a un achicamiento del Estado y a la apertura de la economía nacional, para responder a los requerimientos del pago de la deuda externa, entre otros. Los cambios operados en el rol del estado redefinieron las relaciones entre éste y la sociedad provocando transformaciones sociales que afectaron las condiciones de reproducción de amplios sectores de la población argentina, al tiempo que profundizaron los mecanismos de exclusión y pobreza.

En la provincia del Neuquén, la adhesión a estos nuevos lineamientos políticos, determinó el quiebre del modelo desarrollista asumido en la década del sesenta, que se sustentó en la industria extractiva de petróleo, gas y en la producción hidroeléctrica. Ese perfil productivo significó por un lado, la atracción de un importante flujo de capitales orientados a la terciarización de la economía -ampliación de la plaza financiera, de servicios sociales y personales-, que se concentraron en el departamento Confluencia y en particular, en la ciudad de Neuquén.

Por otro lado, esta estrategia del Estado generó fuertes expectativas de trabajo, las que convirtieron a la región en un área de atracción de población. Como expresión de ese dinamismo, la provincia del Neuquén presentó entre 1970- 1980 el mayor crecimiento de población a nivel nacional, con una tasa media anual del 46.6 por mil. (INDEC, 1991).

Este incremento se condice con la concentración de la población en el departamento Confluencia y en la capital provincial, que presentaron valores de crecimiento superiores al nivel provincial -56 y73 por mil respectivamente. (Kloster y Steimbreger, 1992).

Los datos del crecimiento medio anual para el período intercensal 1980-1991 siguen confirmando la fuerte gravitación del departamento Confluencia. No obstante, Plottier y Senillosa, -localidades próximas a la capital-, multiplicaron por más de tres veces su población, con un crecimiento medio anual del 72,4 y del 86,1 por mil respectivamente. (INDEC, 1991).

Las elevadas tasas de crecimiento expresan la importancia del aporte migratorio proveniente del interior de la provincia, de otras jurisdicciones y de Chile. Es así que para 1980, aproximadamente el 60 por ciento de la población de la ciudad de Neuquén estaba constituída por migrantes antiguos o recientes. (Kloster, 1995).

Este comportamiento demográfico fue generado por un lado, por las inversiones del Estado nacional como agente económico a través de la acción de Y.P.F., Gas del Estado, e Hidronor y por otro lado, por el Estado Provincial que, sobre la base de la apropiación de las regalías sustentó un modelo de crecimiento que tuvo como eje central la inversión en infraestructura y servicios a través de la obra pública.

De esta forma, el Estado provincial y/o nacional fueron los responsables directos de la generación del mayor número de empleos en la región. Esto se refleja en la proporción de asalariados en el sector público provincial, que ascendía en 1991, al 28 por ciento de la población económicamente activa, mientras que la media nacional alcanzaba un 18 por ciento. (Kloster, 1995).

Este proceso de desarrollo, que organizó el espacio provincial desde la década del sesenta, no se pudo sostener al implementarse la reestructuración del estado exigida a las provincias desde los niveles nacionales. Es así que, el estado provincial debe reorientar su política para cumplir con las nuevas pautas impuestas. Ante una economía poco diversificada y sostenida básicamente por el estado nacional y/o provincial, medidas tales como, privatizaciones de las empresas estatales, reducción de salarios, jubilaciones anticipadas, retiros voluntarios, generaron importantes cambios en el funcionamiento del mercado de trabajo regional: disminución de los puestos asalariados formales, aumento del subempleo y desempleo. Es interesante resaltar que, la tasa de desempleo para la ciudad de Neuquén se duplicó entre los años 1991 y 1994, pasando de 6,5 por ciento al 13,5 por ciento respectivamente, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares -ondas correspondientes al mes de octubre.

Como es de esperar, las tranformaciones socio-económicas en curso, impactan profundamente en las condiciones de vida de amplios sectores de la población neuquina y los obliga a una búsqueda constante de estrategias de subsistencia. "En consecuencia, se produce una expansión de las ocupaciones por cuenta propia, de baja productividad, o en puestos asalariados "en negro", también en unidades de escasa eficiencia, por lo general, estas ocupaciones resultan transitorias y/o generan ingresos bajos y poco prdecible" (Beccaria y López, 1996). Asimismo surgen estrategias que sobrepan lo meramente individual y económico, e incluso superan el ámbito urbano, conformándose un espacio de articulación de redes sociales tendientes a lograr la reproducción familiar.

Por tal razón, se consideró relevante abordar el caso de estudio, desde la perspectiva de las estrategias de sobrevivencia, que tiene en cuenta "el conjunto de mecanismos, relaciones y comportamientos desplegados para darle viabilidad a un objetivo fundamental: lograr la reproducción integral de la unidad doméstica en las mejores condiciones posibles o, dicho de otra forma, alcanzar un cierto nivel de satisfacción de las necesidades básicas" (Cariola et al., en Cariola 199-). Este concepto permite abarcar, no sólo la organización doméstica sino también, la red de relaciones que se articulan dentro del espacio regional para tratar de mejorar sus condiciones de vida en el marco de las transformaciones vigentes.

Es así que en el caso particular de este estudio, y en especial para esta ponencia, se pretendió resaltar en el conjunto de las estrategias de reproducción de los sectores urbanos empobrecidos, la incorporación del trabajo en la tierra y la movilidad territorial que implicó incluir la dimensión agraria.

A modo de conclusión Remitiéndonos al contexto planteado a nivel nacional y provincial y al impacto, en particular, en aquellos sectores que cotidianamente viven un deterioro progresivo de sus condiciones de vida, se puede plantear a manera de hipótesis lo siguiente: En qué medida este proceso de colonización en tierras fiscales, sin un esquema productivo previo, con escaso apoyo estatal y donde la relación tierra-trabajo familiar se combina con elementos de proletarización, podría consolidar un sector de "pequeños productores familiares".

En tal caso, qué variantes se darían en relación a las diferentes estrategias productivas desarrolladas por estos sujetos agrarios? Por el contrario, dicho proceso podría producir un acomodamiento simple y puro a la tierra como "morada", en el cual, la dependencia salarial implicaría la proletarización total de estos sujetos, conformándose un "espacio refugio" resultado del empobrecimiento de la población rural y urbana y en el cual, lo producido se destinaría al consumo familiar como forma de complementar los ingresos extraprediales. En este último caso, la ocupación de tierras de dominio público, facilitada por el Estado para resolver conflictos sociales, se convertiría en una experiencia de marginación socio-espacial.

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NOTAS ( Licenciadas en Geografía. Grupo de Estudios Sociales Agrarios -GESA-, Fac. de Derecho y Ciencias Sociales y Dpto. de Geografía, Fac. de Humanidades. Universidad Nacional del Comahue.

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