1er Congreso Internacional "Pobres y Pobreza en la Sociedad Argentina"

Universidad Nacional de Quilmes - Argentina

Noviembre 1997

Ponencias publicadas por el Equipo NAyA
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LA INSTITUCION DE LA "POBREZA" Y "LOS TIEMPOS DEL COLERA"

Por Silvia Torezani
Institución: UNSa Facultad de Humanidades, Carrerra de Antropologia

Introducción

Para el desarrollo de este trabajo me propuse la deconstrucción de la construcción social de la epidemia de cólera en Argentina, más precisamente en Santa Victoria este y Santa María -provincia de Salta- zona de ingreso del brote colérico; según fue realizada por los medios masivos de comunicación, en su forma escrita, y por las instituciones de gobierno responsables de la toma de decisiones respecto de la problemática.

Me interesa mostrar como a través del uso de categorías estéticas se fue construyendo socialmente a un grupo -el de los más afectados, los aborígenes- como responsable de una epidemia. Al mismo tiempo que se intentaba re-semantizar la "pobreza", acotándola al espacio geográfico y a las condiciones de vida en que estos grupos desarrollan su existencia. Tal resemantización ocurre en un contexto de luchas simbólicas de poder, que van a atravesar a los diferentes grupos de nuestra sociedad, así como también a las diferentes jurisdicciones del Estado.

Para llevar a cabo tal tarea voy a tomar en consideración los primeros seis meses del año 1992 ; para lo cual consulté los archivos del diario El Tribuno (de Salta) y otros periódicos nacionales de los años 1991 y 1992. Paralelamente a esto se realizaron entrevistas abiertas y semi-abiertas a personas involucradas tanto en la toma de decisiones como en las acciones concretas a llevarse a cabo durante el mencionado período. Finalmente se efectuó una breve visita a Santa Victoria Este y Santa María1 para intentar un mejor acercamiento a la versión de quienes vivieron los efectos del cólera , tanto como enfermedad así como construcción social.

Cólera: ingreso del brote Las localidades de Santa Maria y Santa Victoria Este están situadas al norte de la provincia de Salta, y en el límite con Bolivia. Situadas a las margenes del Rio Pilcomayo que es frontera natural entre estos dos paises.

La zona se caracteriza por tener clima cálido y tórrido con dos estaciones anuales, una de lluvias, y la otra seca.2 Los habitantes de la zona son en su mayoría comunidades aborígenes de distintas etnias y una minoría criolla3 .

Ambas comunidades subsisten de modos diferentes y no- complementarios. Los grupos indígenas son tradicinalmente cazadores-recolectores- pescadores y sólo deesde tiempos muy recientes comenzaron a practicar la horticultura. Los criollos por su parte se dedican a la cria del ganado, principalmente vacuno. Todos estan asentados sobre tierras fiscales, y la lucha por la titularización de los mismos tiene una historia de por lo menos dos décadas. Esto implica un gran impedimento en el mejoramiento de la calidad de vida sobre todo de los grupos aborígenes, quienes han visto reducido su territorio tradicional de búsqueda de alimentos, debido a que los ganaderos criollos cercan sus territorios impidindo el paso para la obtencion de la caza y recolección a los indígenas; y a su vez sufrn la invasión de las vacas que comen el producto de su trabajo hortícola.

Además de esto la zona tiene carencia de agua potable y en general un mal saneamiento ambiental. El cólera (bacilo cholerae) se transmite vía agua y/o alimentos contaminados, o por contacto con las heces. Se caracteriza por una diarrea aguda que produce una rápida deshidratación pudiendo producir la muerte en caso de no ser atendida adecuada y prontamente. En individuos malnutridos el desencadenamiento suele ser mucho más acelerado. Si a esto le sumamos las características arriba mencionadas de la zona y que entre los pobladores de ambos lados de la frontera existe un tránsito permanente, ya sea por parentesco o por intercambio comercial; se puede deducir que el ingreso del cólera se iba a dar en nuestro país.

A continuación, entonces, atenderé a lo que las instituciones a cargo de la prevención y control del cólera hicieron en torno al problema, y cuales fueron los principales argumentos dados para sostener tales acciones.

Los "autorizados" y la institución de la "pobreza"

En prinipio, si consideramos lo ya dicho sobre las condiciones medio-ambientales, y la coexistencia de grupos cuyos modos de subsistencia se contraponen, vemos que hay una ruptura entre hombre y medio ambiente, y sabemos que existe una estrecha relación entre la calidad del medio ambiente y la pobreza (Lumi, 1992) A su vez, hay que tomar en cuenta el aislamiento en que estas poblaciones se encuentran respecto de la ciudad y de los centros de tomas de decisiones y de poder, lo cual les dificulta aún más sus posibilidades de participación (Tenti Fanfani, 1992) y de que sus reclamos tengan eco en estos centros de poder. Este aislamiento, hace que la zona haya podido ser no sólo olvidada durante tanto tiempo, sino que, y fundamentalmente, sea olvidable. Es decir, el interés de inversión en el mejoramiento de la calidad de vida de estas poblaciones, tiene correlación directa con la potencial obtención de lucro político.

El cólera, que ya por todo lo antedicho, no puede ser considerado como una mera cuestión médico-sanitaria, sino como un problema de "responsabilidad compartida"4 , se dio en un contexto de luchas simbólicas de poder que atravesaron el Estado en sus distintas jurisdicciones. Así, para el análisis voy a considerar - siguiendo a Bourdieu (1985) - dos tipos de discursos: el "autorizado" y el "herético". Ambos formaron parte de esta construcción social de la epidemia de cólera .

El primero, se refiere a aquel discurso que proviene de un protavoz autorizado, quien concentra el capital simbólico del grupo al cual representa, y el cual lo autoriza. Tal reconocimiento le permite a este portavoz instituir, es decir, nombrar a alguien dándole una identidad a la cual debe responder. El segundo tipo de discurso, se refiere en cambio a aquel que proviene de ocupar una situación de "dominados"5 respecto de los portavoces del discurso autorizado. No comparte lo dicho por el primer discurso, y además denuncia su situación.

Este discurso herético está generalmente formado por los que se encuentran excluídos del sistema político instituído como "oficial", o por aquellos, que a pesar de estar dentro desacuerdan con este y lo manifiestan. El cólera ingreso a nuestro país en los primeros días de enero de 1992, vale decir, en plena época de achicamiento del rol del estado, donde lo que se buscaba era reducir el gasto público, e impulsar la actividad e iniciativa privadas. Sin embargo, esto no deviene necesariamente en una solución para ciertos problemas ya existentes, como los mencionados en estas zonas remotas del ingreso del cólera.

El discurso "oficial" dado a conocer mediante los medios masivos de comunicación estará plagado de búsquedas de justificaciones y de evasión respecto de la responsabilidad que le toca al estado en este conflicto.

Un tipo de estas justificaciones se apoyaron en categorizaciones estéticas de las poblaciones, mediante las cuales se logró una reactulización del estigma contra el aborigen, la cual, al mismo tiempo se resemantizaba como estigma contra el "pobre", intentando acotar la "pobreza" a un reducido y lejano espacio geográfico, habitado por grupos con "hábitos" y costumbres "diferentes" a las nuestras, aquí, en las ciudades.

Un ejemplo de esto lo podemos tomar el diario El Tribuno del 04/02/92, páginas 16/17 "El cólera llegó ayer a Embarcación, una ciudad de 15.000 habitantes. El contagiado no es un aborigen, es un hombre blanco y vive en el barrio de San Juan, a diez cuadras del centro de la ciudad ... casa de barro y caña, con techos de cartón prensado. El camino de tierra que conduce a su casa es constantemente atravesado por ratas y lagartijas color esmeralda... Conviven, como los indígenas, con perros esqueléticos, gatos, loros, gallinas, y patos." La construcción de lo social se basa fundamentalmente en las formas de representar lo real. En la cita dada, se observa que, desde el discurso autorizado, se va concretando el estigma contra el pobre, más precisamente contra el aborigen, y contra los que vivan según la descripción que se realiza de "vivir como indígena". Al mismo tiempo se está marcando una distinción entre áreas geográficas, y se les otorga jerarquías diferentes respectivamente. Así, en la ciudad no se vive "entre animales esqueléticos, ni hay caminos de tierras cruzados por basurales", además, "viven los blancos"; y en la otra zona, la de frontera, la del límite con Bolivia, se vive como ya lo mencione en la cita; y allí "viven los indios".

Otra de las cuestiones a remarcar con todo lo hasta ahora mencionado es que con tales categorizaciones de los diferentes grupos étnicos, se fué creando una imagen de "víctima y responsable" de las comunidades aborígenes. Se los representaba, como grupos habituados a vivir "entre la mugro", como "sucios", "poco-higiénicos", "resistentes al cambio", y por ende, responsables de alguna manera del ingreso del cólera; aún responsables del potencial peligro de contagio para el resto de la sociedad.

Tratando de resumir en unas pocas citas todo este tipo de declaraciones podemos mencionar a las siguientes.

En El Tribuno del 06/02/92, en la página 23 el presidente de la Nación dice: "... el cólera ya penetró; pero estamos tratando de focalizar esa peste en el norte, más específicamente en la provincia de Salta." En la misma página otro titular lée: " Alarma en Buenos Aires" " Alrededor del cuarenta y nueve por ciento de los hogares del conourbano bonaerense, donde habita más del cincuenta y cuatro por ciento de la población; se encuentran en riesgo sanitario y facilitan la transmisión de enfermedades como el cólera a raíz de las deficientes instalaciones de agua y cloacas, de acuerdo con un informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) ..." (p.23)

Entonces, los intentos de representar al cólera como un problema focalizable en un grupo étnico, o en una región particular, fué en este caso el producto de luchas de poder, un intento de disimular la verdadera problemática en pro de intereses que sobrepasaban la cuestión médico- sanitaria.

En principio, se confunde la representación que se tiene de los aborígenes -producto de las luchas simbólicas de poder- con la causa. Es un enfoque simplista que niega las presiones impuestas por la sociedad mayor, perpetuando las condiciones de vida "inferiores" de este sector de nuestra sociedad, y se toman como "naturales" las condiciones en que cada sector desarrolla su existencia.

(Oliven, 1985).

Las mencionadas luchas de poder están presentes entre las distintas jurisdicciones del estado. Vemos que una vez ya ingresado el cólera al país se intenta, de diversos modos, minimizar sus "efectos".

La respuesta provincial al problema será señalar a Bolivia, y hacia los aborígenes que habitan en esta zona de frontera. La respuesta nacional, mira en un primer momento a Bolivia, pero una vez que es innegable que el cólera entró, el problema es de Salta. Las acciones concretas para exponer a los "responsables", tienen consecuencias tanto en lo social como en lo nutricional.

Ante todo se olvida que si el cólera llegó de la forma abrupta en que lo hizo, es en gran medida, por no tener sus necesidades básicas satisfechas.

Si bien se tomaron acciones de tipo médico-sanitarias para el control y prevención del brote epidémico, estás no parecieron ser suficientes. Para esto tenemos que considerar sintéticamente como se encaró la prevención.

Sería útil recordar la distinción entre Medicina Preventiva y Prevención en Salud. La primera está a cargo del médico, y se busca hacer un diagnóstico precoz, es de cir, no busca evitar la enfermedad. La segunda, implica combatir el origen de una enfermedad, requiere de una actitud más activa por parte del paciente e invlucra a la comunidad.

Esta última, si bien tiene un alcance no estrictamente médico, también actúa sobre la enfermedad (Lumi, 1992, p. 93) Observando esto para el caso del cólera, y sumado a la existencia de condiciones que favorecen el ingreso del bacilo, se ve que la responsabilidad que tocaba al estado fue llevada a cabo de modo negligente. Ya que sabiendo que la epidemia estaba muy cerca de nuestro territorio y de la imminencia de su ingreso a la Argentina, se dio, bajo el nombre de "prevención y control" una respuesta medicalista, donde el médico daba las recetas con las instrucciones.

Sólo luego de entrado el cólera se fué adaptando esto y educando a la población como "prevnir y controlar". Pero no para impedir la enfermedad, sino para "mantenerla dentro de ciertos límites geográficos".

No tanto el cólera, sino las medidas de "control sanitario" tienen consecuencias también de tipo nutricional. Otra de las representaciones que se hizo de nuestros grupos indígenas es que comían el pescado crudo, el cual se consideraba una fuente de transmisión del bacilo, ya que su pesca se realiza en el río Pilcomayo, cuyas aguas se creyeron contaminadas. Aquí quiero dejar bien en claro que los aborígenes no comen el pescado crudo, sino que lo asan a la can-can6 , durante tal proceso, este pierde la grasa y queda crocante y bien asado. Paralelam ente se distribuían algunos alimentos enlataos o de preparación instantánea, los cuales no sólo no suplían las carencias nutricionales de estas comunidades, sino que además significaban otra forma más de ruptura con lo cotidiano. La situación se reducía así, en lo concreto, a morir por lo que se come o por lo que no se come. En el diario El Tribuno del día 13/02/92 leémos: "Las familias aborígenes de Asamblea de Dios habían logrado satisfacer sus necesidades primarias cultivando choclo, zapallo, sandias y melones, productos que recogían y vendían en la ciudad. Desde el día en que se informo oficialmente que se había producido el primer caso de cólera no pudieron vender una sola fruta más. La otra fuente de recursos que también cesó bruscamente fue la venta de artesanías. Los revendedores que habitualmente llegaban a la misión para comprar las tallas y distribuirlas en el resto del país dejaron de hacerlo."(pp.30/31).

El problema mayor es tal vez, no tanto que se apunta a erradicar las costumbres de los aborígenes, sino que no se apunta a erradicar los problemas y necesidades en que estas comunidades viven.

Sin embargo, al momento de mencionar la raíz del problema para Buenos Aires, ya no se trata de que la mayoría de la población es aborigen y de que sus costumbres son "diferentes", o de que se resisten a cambiar sus hábitos sanitarios y culinarios, sino a las "deficientes instalaciones de agua y cloacas". La misma deficiencia existe en la zona más afectada por cólera, pero curiosamente cambia de nombre.

Este uso a la vez paternalista y destitutivo de las palabras, por parte de los portavoces autorizados siguió su lógica al formular las políticas a llevarse a cabo para "resolver"el problema. Se impusieron normas de sanidad dejando de lado la atención del verdadero problema. La limitación que estos grupos tienen de acceso a los recursos naturales, y la carencia de agua potable.

Pero en esta lucha de poderes expresada simbólicamente, el éxito de tales políticas en su aplicación práctica fue limitado. Entre las comunidades afectadas, se usó la presencia de los medios masivos de comunicación y de políticos y funcionarios para hacer sus reclamos.

En El Tribuno del 03/04/92: "... Los aborígenes de la zona Pilcomayo confesaron abiertamente que siguen pescando y consumiendo productos del río 'porque no tenemos que comer y la ayuda prometida es insuficiente' (...) 'Es muy fácil que las autoridades digan desde donde están que no pesquemos; total, en su casa comida no les debe faltar. Distinto pensarían si se quedarían un día con nosotros y compartieran nuestros alimentos; sólo anco (especie de zapallo)' (...) Especialmente en este lugar no hay actividad agrícola por falta de agua; y por la misma razón la actividad ganadera es escasa, porque no hay pasto." (p.28).

El estigma desbordó los esfuerzos de control de la repercusión del "mal" que se efectuaron desde el discurso autorizado y tuvo repercusión internacional. Quedaron implicados la imagen nacional e intereses económicos específicos. Se ven afectadas las actividades del turismo y la exportación frutihorticola de la provincia. Ambas, industrias destacadas de nuestro medio. Igualmente afectadas se vieron las representaciones simbólicas del poder estructurado tras ellas. Ante esta situación, discursivamente, se manifestaba ayuda incondicional a la vez que se dejaba en claro quienes eran los responsables de tales perdidas. El 07/02/92 en una gacetilla local titulada "Noticias de Salta" aparece el siguiente titular: "A pesar del cólera debemos defender la producción y el turismo" En esta nota el diputado Tanoni, como miembro de la cámara de diputados de Salta argumenta: "Sin querer disminuir la trascendencia médico- sanitaria de esta enfermedad, creo absolutamente conveniente en este recinto, dimensionar y objetivar con precisión, cuales son realmente la consecuencias en América Latina de este problema de salud, y digo precisamente cuales son las consecuencias en América Latina, porque afortunadamente para otros países que no están en este continente, el problema del cólera es una preocupación en cuanto a la salud y no una cuestión económica o social.

(...) Creémos que mucho más importante que organizar y planificar el control de la enfermedad desde el punto de vista médico-sanitario, es organizar o planificar la defensa de nuestra producción y de lo que constituye los componentes importantes del producto bruto de nuestra provincia y de las fuentes de trabajo. (...) No le puede suceder esto al pueblo de Salta, hoy, que no exista un sistema organizado para la defensa de nuestra producción que sale fuera de la provincia y del país, debería adecuar el sistema para hacer como hacen los pueblos inteligentes: convivir con el cólera, irremediable situación, pero salvar la economía y la paz social." (p.9)

De hecho lo que en esta declaración se hace - ya que el cólera representa una "amenaza" a estos intereses - es disminuir su trascendencia como mal. Al mismo tiempo que se busca disminuir, una vez "minimizado" el mal, el gasto público que ello implica y la pérdida de ganancias. Dado este paso, el siguiente, cabe esperar, es la restitución simbólica de la ignorancia política en la que viven estos grupos étnicos.

Se pide en cambio, que se acepte la idea de convivencia con el mal. Pero este no es un mal con el que se convive, sino uno con el cual se muere, porque no sólo plantea una atención médica inmediata, sino, y por sobre todas las cosas, un cambio de condiciones de vida. Esto no se logra sin la toma de decisiones de los autorizados, su intervención para las mejoras de la calidad de vida de los aborígenes, se vuelve indispensable, así como también, legalmente imprescindibles.

El problema reside, además, en que esta "paz social" y esta "economía" no incluyen a la sociedad en su conjunto, sino que muy por el contrario, excluyen a una gran porción de esta, a fin de mantener en el poder al sector que las detenta.

Estaríamos aquí frente a una fetichización de las relaciones sociales. Se produce una inversión de la lógica del funcionamiento del mismo sistema social, en el que estamos todos incluídos. Este acto se lleva a cabo al nombrar a las "víctimas" - los indigenas- como potenciales "victimarios" de la sociedad mayor.

Esto es posible porque existe esta voz autorizada de la que ya hablamos. Y, a tal autoridad la da el poseer un mayor capital simbolico - asi como político y económico- que ya fue legitimado por medio del sufragio.

El 26/05/92, en Clarín: "Ayer el gobernador de la provincia de Salta, Roberto Augusto Ulloa, aseguró a la agencia Telam, que se está ganando la batalla contra el cólera" (p.28).

"... El jueves el subsecretario de Emergencias Sociales de la Nación, Oscar Adre, confirmó a Clarín que 'viendo los últimos datos se puede comprobar que se está produciendo un rebrote del cólera en el país' ". (p.28).

Con respecto a la promesa hecha por el presidente Menem en el mes de febrero, respecto de los microemprendimientos para el autoabastecimiento de y comercialización por parte de las comunidades aborígenes, se declara: "Aún no llegaron ningunos. De cualquier modo, sino se resuelve primero el tema de la tierra, no sirven." (p.27).

Las pocas soluciones quedaron a nivel del discurso; y se comenzó a asumir la situación como "crónica", con lo cual comienza todo a volver a la "normalidad", queriendo decir, los aborígenes a su frontera, como siempre, y los funcionarios a sus oficinas, como siempre. La exclusión tácita de los grupos más desfavorecidos no es una novedad, pero se hace explícita en situaciones de crisis, como sucedió en el caso del cólera.

En ocasión de la visita del presidente Menem a la zona afectada, por donde ingresó el cólera, la única pregunta que los aborígenes hacían era: "...Cuando se vaya la enfermedad, seguirán ayudándonos?" (Clarín 10/02/92, pp.24/25).

Los aborígenes expresaron su preocupación por el momento posterior a la llegada del cólera, no querían quedar en el abandono nuevamente. Entre los pedidos indispensables figura, número uno en la lista, la titularización de las tierras fiscales en las que viven (pero sin derecho), y las que están siendo arrebatadas por la población criolla y sus animales, los cuales también se asientan en tierras fiscales, pero considerándose superiores, por el sólo hecho de no ser aborígenes. Eso, y el apoyo político que otorga el silencio de los funcionarios públicos, les otorga - ilícitamente- el derecho a cercar territorios , privando así a las comunidades indígenas a conseguir el alimento - cada vez más en extinción- de la zona.

Podemos observar una diferencia importante entre el discurso oficial y el 'herético', que en este caso no es sólo el de los aborígenes sino de todo aquel que dice o hace contrariamente a los intereses del primero. Esta diferencia fundamental yace precisamente en el hecho de que el primer discurso se oficializa y el ultimo se silencia, o se distorsiona; en el caso erróneo de que este se publique, luego se lo censura o desmiente, desautorizando la voz de aquellos, en funciones publicas, que osaron estar en desacuerdo. Este callar a, o no permitir hacer público un discurso "inconveniente" se da en el caso de los reclamos aborígenes, uno de los cuales concretizaba un aspecto indispensable para su reproducción biológica, social y cultural, ya que se trata del pedido de titularización de tierras fiscales en las que habitan, las cuales abarcan los lotes 55 y 14. En este caso se podría hablar de una censura "metafórica", en términos de Bourdieu (1985), que esta expresando la censura estructural impuesta sobre los bienes simbólicos de los aborígenes. Así se instituye el ejercicio de una "... violencia propiamente simbólica, que sólo puede ser ejercida por quien la ejerce, y sufrida por quien la sufre". Bourdieu, 1985.

Se pretende resolver la situación de "todos", pero atendiendo a los intereses de "unos", los de mayor poder, y los que adhieren a la voluntad de estos más poderosos.

Por ello lo que aquí intento tratar es cómo los que tienen el poder -político, económico, y simbólico- responden a esta situación a un nivel, primeramente, simbólico de la lucha de poder, y cómo éste se materializa en las decisiones y prácticas. El caso del cólera es precisamente paradigmático de esta lucha de poder simbólico y las consecuencias de las posiciones que las distintas partes de la sociedad ocupan en la escena de tales disputas; digo paradigmático porque hace salir a la luz una realidad que está presente, representada tácitamente en la cotidianeidad del "ciudadano", pero que el impacto sobre intereses que sobrepasan cuestiones netamente de salud/enfermedad -como el caso de este brote- afectando a otros sectores y en distintas jurisdicciones del Estado, hacen explícitas.

Con la agresiva expansión del modo de producción capitalista y la progresiva asalarización del trabajo los grupos aborígenes, anteriormente autosuficientes, quedan sin medios de subsistencia y sin protección por parte del Estado. Más específicamente quedan abiertamente expuestos a la dádiva de la asistencia estatal y privada.

Conclusión

Por medio del uso del capital simbólico (y del económico) por parte del grupo de poder hegemónico, el grupo dominado -los aborígenes- queda segregado simbólica y prácticamente.

El fenómeno del cólera trascendió el área de ingreso del brote. De ser un problema de corte "local", traspasó niveles de mayor poder de decisión y afectó a estos últimos en sus intereses económico-políticos, que son expresados con gran fuerza simbólica.

Desde el discurso autorizado el peso de los intereses económicos es de importancia mayor que el de la salud de una minoría fronteriza y fácil de olvidar. Sin embargo, estos pobladores, también forman parte del mercado laboral que el capitalismo impone. Por ello mismo es importante tener presente que el cuidado de la salud, por afectar la duración y la calidad de vida, está estrechamente ligado a la reproducción de la fuerza de trabajo. Consiguientemente, si el hombre es pensado como tal, es de competencia del Estado la atención de la salud. (Lumi, 1992).

La dádiva realizada fue, podemos afirmar, de coyuntura, presente en el discurso oficial, no siempre en las acciones, y dejada de lado tan prontamente como cuando se lograron cierto control y disminución de los riesgos de expansión del brote, lo cual no sólo no da respuesta al problema, sino que fomenta la dependencia de estos sectores a la "caridad" del estado; pudiendo al mismo tiempo, atribuir la responsabilidad de la propia pobreza a los afectados, los cuales, son contradictoriamente presentados, y representados como estando mas allá de los problemas estructurales del estado, pero a su vez, afectando negativamente al mismo.

Las comunidades aborígenes perciben al cólera como otra forma más de morir. Pero mientras los medios se ocupan de alzar la voz "oficial" y "alertar" y "luchar" contra el cólera, los aborígenes denuncian. Ellos no se mantienen inertes en esta lucha simbólica; pero su voz se silencia por el mismo "poder estructurante de las palabras, su capacidad de prescribir bajo la apariencia de describir..." (Bourdieu, 1985) Pero si son estigmatizados y marginalizados a través de los discursos oficiales, atribuyéndoles responsabilidad de un mal, debido a "sus costumbres", es preciso recordar, y justo reconocer que "sus costumbres" ya no son tan suyas, es más son, posiblemente, cada vez menos suyas. Desde la colonización de América, hasta el día de hoy las diferentes comunidades nativas han sido llevadas a cambiar sus hábitos, sus rutinas, y han debido hacerlo de manera drástica; siempre resultando en desvaro de sus miembros - los nativos- y en su mayor olvido y lejanía real y simbólica, respecto de los gobiernos, sus políticas, y los escenarios de las tomas de decisiones: las ciudades.

Las condiciones de vida de las comunidades aborígenes se pauperizan progresivamente. El cólera fue una muestra más de ello, y termino siendo un medio y un impulso para luchar por su autonomía.

Bibliografía

Bourdieu, P. ; (1985) "Lenguaje y poder simbólico" en Que significa hablar?. Ed. Akal, Madrid, España Carrasco, M. ; (1994) "Argentina: Cholera in the Province of Salta" en Newsletter. IWGIA Jolly, R., Cornia, A., y Stewart, F.; (1987) "Ajuste con rostro humano" en Ajuste con rostro humano, cap. II. Resumen de investigación de UNICEF.

Lumi, Susana, Pobreza urbana y atención de la salud. En "La mano izquierda del Estado". Eds. miño y dávila, 1992, Bs.As.

Oliven, G.; (1985) A antropologia de grupos urbanos. Petropolis. Ed. Vozes.

Tenti Fanfani, Emilio, Representación, delegación y acción colectiva en comunidades urbanas pobres. En "La mano izquierda del Estado". Eds. miño y dávi la, 1992, Bs. As. Informe: Ministerio de Salud Pública de la Provincia de Salta.

Secretaía de Coordinación Sanitaria y Medio Ambiente. Dirección de Epidemiología. "Metodología Provincial Empleada Para Prevención y Control del Cólera. Salta - Año 1991 - 1992".

Periódicos: El Tribuno, 04/ 02/92, pp.16/17 El Tribuno, 06/02/92, pp. 20, 21, 23 y 25 Clarín, 10/02/92, p.24/25 Clarín, 11/02/92, p. 30 El Tribuno, 13/02/92, p.20

Gacetillas: Noticias de Salta, 07/02/92, p.9

NOTAS

1 Ambas localidades pertenecen al Departamento Rivada Banda Norte de la provincia de Salta. Santa Victoria Este es sede del Municipio, y también sede del hospital base del área; escena central sobre todo en la época del ingreso de la epidemia. Ver Carrasco, M. (1994).

2 La estación lluviosa va de Noviembre a Abril y la cantidad varía entre 550mm y 800mm. Durante los meses de lluvia el acceso al área es extremadamente difícil, sino imposible. Esto deja a sus habitantes temporareamente incomunicados con respecto al resto de la Provincia. Ver Carrasco, M. Op.Cit.

3 De acuerdo a los números citados por Carrasco, (Op.Cit), Salta cuenta con una población aborigen aproximada de 4.500 personas y alrededor de unos 2.500 criollos.

4 "Responsabilidad Compartida" es el término usado en el Informe de cólera realizado por la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública de la Provincia de Salta a fin de definir. la confluencia de conflictos que el cólera representa. (1992)

5 Aquí el uso del término "dominados" no implica inertemente dominados, pero si que el lugar que ocupan en esta lucha simbólica de poderes es generalmente desventajoso, y por su menor capital de poderes tienen que aceptar las imposiciones que dictan los intereses de los que poséen el mayor poder.

6 La difusión de declaraciones respecto al comer pescado crudo por parte de los indígeneas del norte de Salta ha sido desmentida sistemáticamente por todas las personas que trabajaron, o trabajan en esa zona, durante las entrevistas. Se podrían resumir los comentarios al respecto en la coincidencia de los entrevistados, que trabajaron en la zona antes, durante y después del ingreso epidémico del cólera, diciendo que los aborígenes no sólo no comen el pescado crudo, sino que le dan el punto de cocción ideal. "Comen el pescado asado... pescado a la can-can. ...Abierto de punta a punta... le cruzan un palo largo... con otro mas, ... y a ese palo lo entierran en el suelo, con una especie de 45o, ... y encienden el fuego. ...Sale un pescado crocante con nada de grasa."

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