II Encuentro Nacional "La Universidad como Objeto de Investigación"

Centro de Estudios Avanzados (CEA - Universidad de Buenos Aires -UBA)

Noviembre 1997

Ponencias publicadas por el Equipo NAyA
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"El Sistema de Legitimación del saber filosófico en la Universidad Argentina: una propuesta de abordaje dialéctico."

Autoras: Mag. Beatriz Mattar y Prof. Mercedes Palacio
Título Profesional: Prof. en Filosofía y Mag. en Metodología de la Investigación; y Profesora en Filosofía (respectivamente)
Institución de Pertenencia: Universidad Nacional de San Juan
Teléfonos: 064-214727 y 064-210112 (respectivamente)
Area Temática: Evaluación y Acreditación Universitaria

RESUMEN

La consideración histórica de las fuerzas legitimadoras del saber filosófico, muestra a la legitimación como un fenómeno complejo que abre la pregunta por su configuración y el modo de abordarla.

Como capacidad de imposición normativa, pone en el centro el concepto de "poder" y "poder legítimo". Se retiene el modelo comunicativo de poder de Hannah Arendt, porque entiende al poder legítimo como una propiedad inherente a lo político y no como una instancia puntual.

Como proceso, dibuja una interrelación dialécticamente constructiva con el proceso de institucionalización. El actor profesionalizado se orienta por una lógica de competitividad mediatizada por relaciones de control multidireccional.

Como estructura, configura un Sistema que solo puede abordarse significativamente contemplando, en las explicaciones, justificaciones y acciones, la dialéctica entre la legitimación formal e informal, en aspectos relativos a la Estructura Disciplinar y al Perfil Profesional en la producción y distribución del conocimiento filosófico a nivel local, nacional e internacional.

Introducción

La presente comunicación es parte de un proyecto que busca indagar la legitimación del saber filosófico en la Universidad Argentina.

En una primera etapa, esta investigación se manejó con un concepto de legitimación mas o menos intuitivo, como "lo justificado institucionalmente", entendiendo que lo institucionalizado estaba legitimado y que lo legitimado se institucionalizaba. (1) La indagación de la evolución histórica de las fuerzas legitimadoras del saber filosófico, desde sus orígenes hasta la actualidad, (2) mostró, en el contexto del saber profesionalizado, la aparición de una pluralidad atomizada de actores, formas, ámbitos y aspectos de legitimación, revelándola, de este modo, como un objeto de investigación complejo, que condujo a la pregunta por la naturaleza misma de la legitimación y por la especial configuración que ella adquiere en el contexto universitario argentino.

La legitimación hace referencia inmediatamente a cierta capacidad de imposición normativa que regula la actividad de un determinado grupo social, por esto, el problema de la legitimación pone en el centro de la discusión el concepto de poder, y poder legítimo, y se propone que solo puede ser analizada a partir del análisis de la dialéctica entre lo legalizado y lo legalizable.

Legitimación e Institucionalización

Berger y Luckman, (3) desde la sociología del conocimiento, presentan a la Legitimación como una capa protectora de interpretación cognitiva y normativa elaborada sobre el orden institucional.

Las instituciones implican historicidad y control, aunque se trata de una historia que escapa a la memoria biográfica del individuo y un control que se presenta como un hecho externo y coercitivo. Esto es lo que hace necesaria a la legitimación, como un "proceso de objetivación de significados de segundo orden, que da sentido al orden institucional y a las biografías individuales", y está dirigida a lograr que las objetivaciones de primer orden "lleguen a ser objetivamente disponibles y subjetivamente plausibles".

Está conformada por las explicaciones y justificaciones de los elementos mas salientes de la tradición institucional, es decir que son conocimientos y valores que dan "validez cognitiva a los significados y adjudican dignidad normativa a los imperativos prácticos".

De este modo, la legitimación es un proceso de autoconciencia histórica que acompaña al proceso de institucionalización, a partir del momento que el carácter auto-evidente de las instituciones no puede mantenerse por medio de los propios recuerdos y habituaciones recíprocas de los individuos.

Por otra parte, los autores admiten que se registran niveles de legitimación, que van desde lo pragmático, hasta lo simbólico, entre los que se da una relación de aumento en la amplitud de significación, e inclusión de los niveles inferiores de significación en los niveles superiores.

En el marco de esta investigación, se retienen algunas ideas de este planteo aunque se marcan puntos de separación.

Se acuerda en que la legitimación es un proceso que acompaña o se acopla al proceso de institucionalización, aunque se postula una interrelación dialécticamente constructiva entre el proceso de institucionalización y el proceso de legitimación y no una simple superposición.

Por otra parte, se comparte que las explicaciones y justificaciones institucionales forman parte de la legitimación, pero la experiencia, muestra que en la vida institucional muchas veces, los individuos o grupos producen instancias de legitimación o de deslegitimación a través de acciones y no siempre por medio de explicaciones y justificaciones. Algunas veces, las prácticas profesionales, deniegan las normas estatuidas.

Del mismo modo, se acuerda con el concepto de que la legitimación se configura en diferentes niveles de concreción, aunque para esta teoría, pareciera que entre ellos no se produce ningún tipo de oposición ni tampoco incoherencia con relación a las respectivas significaciones, lo que no condice con algunas situaciones que de hecho se presentan en el contexto institucional universitario.

Finalmente, en la concepción de Berger y Luckman, no parecen tener incidencia los niveles de poder, durante el proceso de construcción de explicaciones y justificaciones legitimantes. Es decir que la legitimación es vista como un resultado no conflictivo en la vida institucional, además de estar completamente ausente en el momento de la generación institucional. Esto, no parece confirmarse en la historia de las instituciones, que manifiestan alternancias en las fuerzas legitimadoras y en los criterios de

legitimación, ni tampoco con la experiencia concreta y personal que cualquier individuo tiene de la vida institucional, donde se constata la existencia de diferencias significativas en las fuerzas legitimadoras.

Legitimación y Profesión

Desde una perspectiva socio-histórica, el surgimiento del sistema profesional puede ser explicado desde "ese nuevo conjunto de relaciones económicas, sociales y políticas que se articulan en la denominación genérica de sociedad capitalista", (4) así las condiciones de producción, distribución y apropiación del conocimiento adquieren características definidas por el patrón organizativo burocrático y por el desarrollo tecnológico.

En esta dirección, la categoría teórica de "campo profesional" (5), en principio aparece como la mas adecuada para explicar el saber y la actividad profesionalizada, lo que supone aceptar que las prácticas laborales académicas y ceremoniales de un sector profesional se ubican en el interior de espacios sociales, que como contexto de referencia, determina sus pautas regulativas.

Es posible delinear lo que caracteriza a un campo profesional a través de tres ideas centrales: a) El campo profesional en un "espacio de posiciones jerárquicamente organizadas", por esto, las relaciones de dominación son las que gobiernan la lógica de acción.

b) El campo profesional es un "espacio de delimitación", de modo que son relaciones de inclusión-exclusión las que rigen su movimiento.

c) El campo profesional es un "espacio de servicio", de ahí que se registren relaciones de control.

Gómez Campo, muestra que la constitución de un campo disciplinar no es el resultado automático de la historia, sino la lucha de los especialistas, por asegurarse el monopolio de un campo profesional, lo que es coherente con la perspectiva teórica de Bordieu, para quien los campos profesionales se articulan al interior de campos de producción simbólica, que se incluyen en una estructura mayor denominada "campo de poder", el cual está determinado por la estructura de clases que rige la sociedad.

Por su parte, el campo de poder tiene diferentes niveles: local, nacional e internacional, teniendo también, diferente nivel de determinación sobre el campo profesional y en relación directamente proporcional al grado de estructuración de los mismos.

Sin lugar a dudas, esta concepción teórica evoca la imagen gráfica de un modelo de círculos concéntricos donde el campo de poder internacional es el mas abarcativo, dentro del cual se encuentran el campo de poder nacional y local, y luego el campo de producción simbólica, dentro del cual se articulan diferentes campos profesionales.

La teoría de los campos, presenta una estructura de posiciones estatificadas, donde se dibuja una indudable imagen de distribución jerárquica del poder. Por esto la lógica de la acción profesional, queda regida, fundamentalmente, por relaciones de dominación- subordinación. Coherentemente la estructura del poder de legitimación reproducirá este esquema.

Sin embargo, otros planteos teóricos, presentan una concepción de poder diferente, como así también, una descripción de la distribución del poder diferente (6).

Por otra parte, la propia experiencia de ejercicio profesional en la universidad, muestra algunos indicadores de que las relaciones señaladas no son absolutas.

Indicadores tales como la libertad de cátedra, la falta de parámetros uniformes de valoración de antecedentes

profesionales, la existencia de diferentes mecanismos institucionales de fijación de normas de funcionamiento académico, etc., conducen a proponer el reemplazo de esta estructura piramidal de distribución del poder, por la idea de que el poder de legitimación se distribuye irregularmente, de forma mas o menos fluctuante y relativa.

Las posiciones de dominante y dominado alternan según los ámbitos y las instancias en las que se concreten. De este modo, el campo disciplinar se dibujaría como un entramado de posiciones de poder relativas, donde las relaciones de competitividad, son las que regirán la lógica del actor profesional.

Esto, no significa eliminar la incidencia de las estructuras de poder instituídas, sino solamente limitar las relaciones de dominación-subordinación y multidireccionalizar las relaciones de control.

En efecto, la competencia en el hacer profesional filosófico en el marco de la institución universitaria, no es de ningún modo una "libre competencia", sino que está necesariamente mediatizada por la Institución. Pero ésta, como estructura de poder instituido, no es el único agente de control del profesional institucionalizado, sino que con modalidades particulares, los alumnos, los otros profesionales (en el nivel local, nacional e internacional) y hasta el contexto social son polos de control, que ejercen su poder de legitimación, aunque con frecuencia solo se registra de un modo Informal y se expresa en "el prestigio profesional" y el "reconocimiento social".

Del mismo modo, es necesario relativizar la valoración de la inserción del profesional en un nivel local, nacional e internacional, como indicador inequívoco de creciente prestigio y reconocimiento profesional. Las desiguales condiciones de realización de la actividad profesionalizada en diferentes universidades nacionales, y la incidencia de

ciertas circunstancias coyunturales, mas referidas a cuestiones políticas que estrictamente académicas, muestran la relatividad de la relación entre el prestigio y relevancia profesional y el nivel de inserción profesional.

Por otra parte, en el modelo de universidad argentina, (modelo Profesionalista), es posible sostener que la docencia e investigación, son ámbitos o circuitos de ejercicio profesional, que tienen ciertas características en común, (mediatización institucional, el desarrollo controlado y movilidad y crecimiento acelerado), que pautan la actividad de producción y distribución del conocimiento filosófico, sin embargo muchas veces están disociadas (7), lo que implica no solo un aumento del número de actores de legitimación, sino fundamentalmente, la concreción de la legitimación en ámbitos diferenciados y mediante la valoración de capacidades profesionales diferenciadas.

Finalmente las fronteras del campo disciplinar filosófico, no siempre muestran una línea demarcatoria de exclusión- inclusión fuerte. En el contexto extra-institucional las "reflexiones filosóficas" de otros profesionales, muchas veces gozan de mayor legitimación social que las de los académicos profesionales. En el contexto institucional universitario, el reclamo epistemológico de interdisciplinariedad y las limitaciones de ofertas laborales, también conducen a definir una frontera demarcatoria laxa, la que se constata en el desempeño legitimado que otros profesionales realizan en el área de producción y distribución de conocimientos filosóficos (principalmente en el campo de la lógica y de la epistemología). En el mismo contexto institucional universitario, pero con relación al ámbito interno del campo profesional filosófico, la demarcación entre productores y reproductores del saber, busca ser eliminada (8), y la demarcación entre las especialidades disciplinares, tiende a ampliarse a favor del área disciplinar (9).

En suma, atemperar las relaciones que caracterizan al saber profesionalizado, no busca eliminar la categoría teórica de campo profesional ni la existencia de niveles de poder, sino cuestionar la noción misma de poder que subyace a la categoría de campo profesional y el mecanismo de distribución que ella supone. Por su parte, diferenciar ámbitos, modos, aspectos y capacidades profesionales sujetas a legitimación, significa complejizar el fenómeno de la legitimación y consecuentemente abrir el interrogante por la estructura de la legitimación

Poder y Poder legítimo

La categoría de campo profesional, permitió poner de manifiesto la existencia de niveles de poder, donde sin duda está la posibilidad de establecer relaciones de poder de imposición del poder instituido sobre el comportamiento de los demás actores, al tener poder de disposición sobre los medios que permiten influir coercitivamente sobre la voluntad de los otros.

En este sentido, se hace referencia a lo que Hannah Arendt (10) denomina el "poder instrumental", al que ella opone un modelo comunicativo de poder, entendido como la capacidad para ponerse de acuerdo en una comunicación sin coacciones sobre una acción en común.

Habermas realiza una crítica a la concepción de poder de Arendt, por cuanto, estima que, se convierte en inaplicable a situaciones modernas. Sostiene que "....Hannah Arendt consigue eso (su concepción de poder) al precio de: 1) suprimir del ámbito de lo político, todos sus elementos estratégicos; 2) arrancar a la política de sus relaciones con su entorno económico y social en el que queda inserta a través del sistema

administrativo, y 3) no ser capaz de aprehender los fenómenos de violencia estructural."(11) Sin embargo, no cabe duda que, en la concepción de poder instrumental, que está en la base de la organización burocrática, se limita la legitimación a algunas instancias puntuales. Así, "en las democracias modernas la dirección política se ve obligada a procurarse legitimación periódicamente...", tal como lo admite Habermas.

En el marco de esta investigación, lo que se destaca puntualmente del concepto de poder de Arendt, es que presenta a la legitimación como un estado, como una propiedad inherente a lo político, donde lo legal y lo legítimo se identifican, por cuanto las instituciones políticas no viven de la fuerza sino del reconocimiento, es decir que el poder político solo se sostiene por la legitimación.

Lo que se quiere resaltar es que si se restringe el poder a la concepción instrumental, la correspondencia entre de lo legítimo y lo legal es forzada y completamente débil, en tanto que se reduce lo legítimo a lo legal. Solo es legítimo lo que está legalizado, desconociendo, de este modo, que en la vida institucional hay mas legitimación que la expresada en las leyes y que muchas veces lo legal está deslegitimado desde las prácticas sociales.

Mas allá de las justificadas críticas de Habermas, se considera que el modelo comunicativo de poder de Arendt tiene el gran mérito de marcar la diferencia entre poder y poder legítimo, aunque es conveniente agregar que el poder no solo surge legítimamente de "las estructuras de una comunicación no distorsionada", como sostiene Arendt, sino que fundamentalmente, solo se sostiene con autoridad, si es un poder legítimo.

Por todo esto, el estudio de la legitimación del saber en el campo profesional filosófico no solo debe tomar en consideración los conocimientos, valores, normas y prácticas instituidas sino que debe confrontarlas con los "imaginarios sociales" (12), y cualquier otra instancia de legitimación informal, buscando las coincidencias o desfasajes entre lo legal y lo legítimo. Por esto, se sostiene que es necesario tomar en consideración, lo que en esta investigación se denomina "legitimación formal" y "legitimación informal", y el proceso de mutua construcción dialéctica.

El Sistema de Legitimación

El análisis del campo profesional filosófico, como espacio de delimitación y como espacio de servicio, en el marco de la institución universitaria, puso de manifiesto la intervención una diferentes tipos de "sujetos", entre los que se establecen relaciones: el sujeto especialista, el receptor del servicio profesional, la institución, el Estado, el campo disciplinar, otros campos disciplinares, el contexto social etc.

Por otra parte, el campo profesional es una unidad de autonomía ocupacional y epistemológica, es decir que involucra cuestiones académico-epistemológicas y cuestiones organizativo-institucionales. De este modo, serán objeto de legitimación no solo aspectos relativos a la Estructura Disciplinar, tales como los contenidos los métodos y los objetivos de la producción y reproducción del conocimiento; sino también aspectos relativos al Perfil Profesional, como el tipo de acreditación profesional, la especialización disciplinar, las actividades de transferencia profesional, y el impacto significativo del ejercicio profesional (intra y extra institucional).

Además, cualquier descripción puramente estructural, será insuficiente y distorsionante, si no se contempla el proceso constructivo con sus momentos de conflicto y los modos históricos de resolución de los mismos.

Si duda, la legitimación del saber filosófico institucionalizado es un objeto de investigación complejo, y como tal, (13) todos los elementos y aspectos, reclaman una consideración articulada, a fin de que la legitimación no quede reducida a alguna instancia puntual ni tampoco a una pluralidad de situaciones desconexas.

Por esto se propone que la Legitimación configura un Sistema articulado, con un entramado de relaciones dialécticamente constructivas entre lo formal y lo informal, entre lo académico, lo institucional y lo social.

Conclusión

En lo que antecede, se ha presentado a la legitimación del saber filosófico en el marco de la institución universitaria como un fenómeno complejo, abierto a múltiples determinaciones, con diferentes instancias, niveles de concreción y mediatizado por la intervención de diferentes agentes legitimadores, configurando un Sistema de Legitimación.

Dicho sistema, de ningún modo es una estructura estable ni organizada funcionalmente de modo vertical, sino que es un proceso dialécticamente constructivo. Lo legitimado va construyendo a la actividad profesional de docencia - investigación y las estrategias histórica legales o no legalizadas, van delineando al Sistema de legitimación. El sistema de filosofía institucionalizada y el sistema de legitimación se acoplan en mutua determinación.

Tal correspondencia constructiva entre lo legalizado formalmente y lo legitimado informalmente, no debe entendérsela como correspondencia históricamente coincidente, sino como dimensiones fluctuantemente predominantes que buscan conflictivamente el equilibrio.

El Sistema de Legitimación del saber filosófico profesionalizado, solo puede abordarse con significatividad social para la comunidad universitaria, si se toman en consideración aspectos relativos a la Estructura Disciplinar y al Perfil Profesional de la Producción y Distribución del conocimiento filosófico, valorados formal y informal y contemplando la relevancia relativa de la inserción del actor profesional a nivel local, nacional e internacional.

Finalmente, es conveniente destacar que la propuesta de un Sistema Legitimante, como el que se ha intentado diseñar, solo es el resultado de la reflexión teórica acompañada de la confrontación con la experiencia cotidiana del ejercicio profesional de la filosofía en el ámbito universitario, de ahí que sea necesario ajustarla con estudios más puntuales y en diferentes universidades nacionales.

Bibliografía

(1) Peñafort, Eduardo, y Otros, "La legitimación del Discurso filosófico en las Instituciones Universitarias Argentinas entre 1966 y 1995", CICITCA, Univ. Nacional de San Juan, 1997.

(2) Trabajo presentado al "Segundo Encuentro Nacional: La Universidad como Objeto de Estudio", titulado "Desarrollo histórico de las fuerzas legitimadoras del saber filosófico en la Universidad Argentina".

(3) Berger, P. y Luckman, T., "La Construcción Social de la Realidad", Amorrortu, Buenos Aires, 1984

(4) Gomez, V. y Tenti Fanfani, E., "Universidad y Profesiones. Crisis y Alternativas", Miño y Dávila, Buenos Aires, 1989.

(5) Bourdieu, Pierre, "Campo de Poder y Campo Intelectual", Folios, Buenos Aires, 1983

(6) Foucault, Michel, "Microfísica del Poder", Editorial Piqueta, Barcelona.

(7) Puiggros, Adriana, "Universidad. Proyecto Generacional y el Imaginario Pedagógico", Paidós, Buenos Aires, 1993

(8) Oteiza, Enrique, "La Universidad Argentina. Investigación y creación de conocimiento. Revista "Sociedad", Facultad de Ciencias Sociales, Buenos Aires, U.B.A., 1993

(9) Consejo Federal de Educación, McyE de la Nación, "Contenidos Básicos Comunes para la Formación Docente", Buenos Aires, 1996

(10) Arendt, Hannah, "La Condición Humana",

(11) Habermas, Jrgen, "Perfiles Filosóficos - Políticos", Taurus, Madrid, 1975

(12) Para la definición y propuesta metodológica sobre los imaginarios colectivos, consultar a Moscovici, Serge, "El Psicoanálisis, su imagen y su público", Buenos Aires, Huemul, 1979. Una propuesta de definición y abordaje metodológico alternativo figura en Matttar, Beatriz, "Las representaciones Sociales. Una propuesta de abordaje desde el constuctivismo psicogenético". Ponencia a las Jornadas de Epistemología e Historia de la Ciencia, Córdoba, 1996

(13) Piaget, Jean, y García, Rolando, "Psicogénesis e Historia de la Ciencia", México, siglo XXI, 1979

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