Educación y Antropología II
Número Especial de NAyA

 

PRESENTACION
PROPUESTAS PEDAGOGICAS
ANALISIS Y REFLEXIONES
EDUCACION PATRIMONIAL
AUTORES
EQUIPO NAYA
NAYA en INTERNET
NAYA en CDROM

 

 

EL VALOR FORMATIVO DEL ESTUDIO DE LA ANTROPOLOGÍA PARA LOS ESTUDIANTES DE ENSEÑANZA MEDIA

Elvira García Bello(i)

Resumen:

Este artículo es una reflexión acerca de cómo el sistema educativo español aborda el tema de la educación en valores y de qué manera la Antropología puede contribuir a conseguir dicho objetivo. Se exponen algunos recursos didácticos que la experiencia ha demostrado como efectivos para despertar el interés de los estudiantes por una materia que, en muchos casos, nunca van a volver a encontrar en sus estudios superiores.

Summary:

This article is a meditation about how the present Spanish Educational System deals with the subject of educating in values and in which way, the Anthropology contributes to reach this aim. Clear information about some didactic resources that have demonstrated its efficiency to move the interests of the students for such a subject that, in many cases, they will never find again in their further studies, are also exposed.

Este artículo es una reflexión sobre el estudio de la Antropología en niveles de enseñanza no universitarios.

Mi análisis lo realizo desde la experiencia en un centro de enseñanza pública en España. Para quienes no estén familiarizados con el sistema educativo español actual, diré que está acabando de implantarse una reforma del mismo. Nunca existe unanimidad sobre la pertinencia o no de una reforma del sistema educativo y casi siempre es un largo proceso que cuando se lleva finalmente a término se encuentra en muchos aspectos desfasado respecto a las condiciones en las que se gestó. Hasta la fecha, sólo algunos centros -entre los que se encuentra el que yo trabajo- han implantado totalmente de forma anticipada el nuevo plan de estudios. Dicha reforma incluye, entre otras muchas cosas, la ampliación de la escolaridad obligatoria hasta los 16 años. A continuación, los jóvenes que desean seguir estudios universitarios deben cursar dos años de Bachillerato antes de ingresar en la Universidad.

Los estudios de Bachillerato están organizados de manera que el estudiante puede optar entre varias modalidades, una de las cuales es la de Humanidades y Ciencias Sociales. Entre las novedades más interesantes de este nuevo plan aparece un incremento en la optatividad que se oferta al alumnado en la que aparecen varias asignaturas pertenecientes al ámbito de las Ciencias Sociales, entre las que se encuentra la Antropología. Hasta ahora, disciplinas como Antropología, Sociología, Derecho, Economía, Psicología...se estudiaban únicamente en los niveles universitarios, no en el nivel de la enseñanza media. La intención al ampliar la optatividad que se ofrece a los estudiantes en este nivel es darles a conocer unas nociones básicas de ciertas materias que, de otra forma, sólo conocerían al especializarse en determinados estudios.

La Antropología está asignada en los centros de Enseñanza Media al Seminario de Filosofía. Se trata de una asignatura a la que puede optar el alumnado de último curso de Bachillerato. Se imparte durante cuatro horas semanales, con la peculiaridad de que no han de examinarse de la misma en las pruebas de acceso a la Universidad. Preferentemente se oferta a los estudiantes de la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales aunque está abierta también -si es posible organizativamente en el centro- a las modalidades científico-técnica y artística.

Formalmente, el nuevo sistema educativo español aborda el tema de la educación en valores como un eje transversal. Explicando esto un poco más, se trata de que cada centro de enseñanza elabora su propio proyecto educativo en el que describe su idiosincrasia. En dicho proyecto debe aparecer el procedimiento que se ha decidido para abordar los llamados temas transversales: "educación para la paz", "educación para la convivencia", "educación para la salud", "educación para la igualdad y la no-discriminación", "coeducación", "educación medioambiental"... Desde las diferentes asignaturas del currículum se abordan no como un tema más sino como una actitud, una intención de transmitir un "talante" o sensibilidad sobre estos valores al alumnado desde el ámbito de cada una de ellas, de una manera conjunta, coordinada y no específica de alguna área o materia. Sólo en uno de los cursos de la enseñanza obligatoria aparece la asignatura "Etica" común a todos los estudiantes. Por tanto, no es responsabilidad exclusiva de esta materia la reflexión sobre los problemas éticos sino que la intención es que todo el currículo esté impregnado de una carga valorativa además de los contenidos estrictamente conceptuales de cada asignatura. Esta opción que describo resulta, en teoría, muy interesante. Sin embargo, la práctica muestra que adolece de efectividad porque requiere un importante grado de implicación y coordinación del profesorado para hacerla efectiva. El resultado es que, siendo responsabilidad de todos la educación en valores, queda en muchas ocasiones como un mero formulismo que no se refleja en la práctica diaria, especialmente si no se da la circunstancia de que un importante número de profesoras y profesores estén realmente convencidos de que la educación en valores es un tema que debe abordarse de manera interdisciplinar y siguiendo unas directrices comunes.

Hasta aquí las líneas generales que describen formalmente el nuevo sistema educativo español. Pero al margen de aquello que aparece diseñado "en el papel" la situación real que podemos detectar en las aulas a veces no se corresponde al proyecto teórico descrito de transmisión de valores en el proceso educativo. Hay niveles significativos de desinterés, violencia, intolerancia... entre el alumnado que ponen de manifiesto que las grandes líneas teóricas no acaban de plasmarse en la realidad concreta de las aulas.

Buena parte de los jóvenes españoles actuales -como en tantos otros países- se mueven, curiosamente, en círculos muy estrechos. Han crecido en una sociedad que les ofrece mucha comodidad y pocos motivos para explorar caminos diferentes a los normalmente establecidos. Centrándome ya en la asignatura concreta de la que me interesa hablar, para muchos de ellos, viajar es una palabra que asocian, como mucho, con un intercambio en verano con jóvenes ingleses o franceses. Viven en una sociedad que asume unos conceptos clave -cuyo reconocimiento ha costado muchos años de lucha a sus mayores- aparentemente asumidos por toda la población, especialmente por los jóvenes, sobre los que recaerá en un plazo breve la responsabilidad de tomar decisiones a nivel político y social. Términos como "igualdad", "democracia", "tolerancia", "minorías étnicas", "derechos humanos", "multiculturalidad"... son los supuestos desde los que se entiende el tipo de sociedad en que viven.

Pero, para quienes trabajamos con jóvenes, resulta evidente cada día lo lejos que tales conceptos quedan de sus inquietudes. Son para ellos sólo palabras o, peor aún, palabras que a fuerza de ser oídas, han perdido su fuerza, su significado. Palabras hueras utilizadas tan sólo en los discursos de políticos y profesores. Forma parte ineludible de la profesión docente el captar cuándo las palabras que se utilizan no llegan al "público". Y resulta descorazonador ver las caras tediosas de un grupo de jóvenes entre 16 y 18 años "desconectando" cuando se empieza a utilizar este tipo de palabras.

Se trata de una situación muy peligrosa la que acabo de describir: cuando un grupo de jóvenes de ésta edad bosteza ante tales reflexiones, algo está fallando en alguna parte o en varias a la vez. Algo, globalmente, peligra.

Muchos de quienes lean estas líneas, si se dedican a la enseñanza, habrán podido experimentar la situación que describo. El eterno reto del enseñante es experimentar formas que despierten la curiosidad, la inquietud, el entusiasmo por temas que, en principio, son neutros u hostiles al estudiante. No es un objetivo sencillo.

Evidentemente, no pienso que desde una única asignatura -en este caso la Antropología- sea posible dar solución a los problemas que vengo enumerando. No obstante, pienso que puede aportar un grano de arena en el proceso formativo de los jóvenes estudiantes ayudando a elevar sus niveles de autocrítica, respeto hacia los demás, tolerancia... Después de varios años impartiendo la asignatura de Antropología, he de decir que la experiencia ha resultado globalmente positiva. He podido comprobar en el alumnado el despertar de un interés, una crítica y un nivel de reflexión sobre temas éticos y filosóficos que, he de reconocer, difícilmente se alcanza desde las clases propiamente de Filosofía. La explicación de este hecho debe buscarse, desde mi punto de vista, en el carácter abstracto y teórico de la asignatura de Filosofía que sólo es capaz de conectar muy tangencialmente con las inquietudes reales de los estudiantes. Sin embargo, con la Antropología contamos desde el primer momento con su complicidad, espoleada por su natural curiosidad sobre otras formas de ser humanos y la sorpresa ante la auto-observación "desde fuera" que nos hace ver lo evidente de forma distinta.

Y, lo que considero más importante, los contenidos de la asignatura despiertan un interés vivencial en el alumnado. Se sienten identificados con los temas que se abordan en ella, no se quedan, en ningún caso, indiferentes. Se sienten capacitados y, por tanto, motivados para opinar acerca de los diferentes aspectos que allí se plantean.

La experiencia de impartir la asignatura de Antropología a jóvenes de estas edades la ha revelado como un buen revulsivo contra la comodidad, el estancamiento y la estrechez de miras.

Se encuentran en un momento evolutivo en el que las normas culturales de la sociedad en que han nacido y se han educado están suficientemente interiorizadas como para que sea posible e incluso conveniente ponerlas en entredicho, mirarlas de una forma crítica, relativizarlas. Para que de esta forma las asuman o revisen desde un planteamiento más maduro, más autónomo. Por muy cómodos o conformistas que sean los jóvenes actuales es cierto también que son, inevitablemente, jóvenes y que, el mundo que les descubre la Antropología mueve en ellos algún resorte que les reconcilia de alguna manera con su condición de inconformistas, críticos, abiertos, flexibles...

El temario oficial de la asignatura es amplio y ambicioso. Prácticamente inabarcable en un único curso. Está concebido como una gran introducción a la Antropología General que incluye aspectos relativos a la demarcación del campo de estudio de la Antropología, del desarrollo histórico de las teorías antropológicas, antropología biológica, antropología social, de la religión y filosófica.

Ello hace que sea necesario tomar decisiones respecto a qué contenidos desarrollar con mayor extensión pues existe el riesgo de convertirla en una asignatura excesivamente teórica y cargada de contenidos pero que llegue poco al alumnado de un curso que, ya de por sí, es muy estresante debido a que deben pasar un examen de selectividad que condiciona completamente el enfoque de todas las asignaturas que aparecen en dicho examen. Por suerte la Antropología no es una asignatura de la que deban examinarse. Digo por suerte porque de esta manera, eliminamos la componente academicista que encorseta a la asignatura en los marcos demasiado rígidos de los temas que "van para examen". Podemos permitirnos el lujo así de tantear los intereses concretos del alumnado y detenernos más o menos en determinados aspectos que, por una u otra razón les interesan más permitiéndoles así asimilar con mayor facilidad los contenidos teóricos asociados a sus intereses.

Aunque el hecho de que una materia no "vaya para examen" es considerado por algunos como un inconveniente ya que la atención del alumnado se dirige inevitablemente hacia las otras materias, la experiencia me demuestra, sin embargo, que tiene también sus ventajas, pues la actitud del alumnado es más relajada y, esto les permite recrearse en aquello que van descubriendo y aprendiendo.

Considero que el enfoque de la asignatura no debe rehuir la teoría, pero ha de dirigirse fundamentalmente a generar la reflexión y el diálogo sobre temas que les conciernen directamente, algunos de manera inmediata y otros a más largo plazo, cuando tengan que tomar parte más activa en la sociedad en la que viven. Abrirles a la dimensión crítica que aporta la Antropología en tanto que estudio de las diferentes interpretaciones del ser humano y de las diferencias culturales. Utilizar la función utópica-moral de la Antropología para estimular la reflexión sobre la reivindicación de la plenitud personal de todos los seres humanos.

Estos objetivos son inalcanzables si no se produce una asimilación real previa de un hecho fundamental: el reconocimiento de la naturaleza intrínsecamente cultural de la realidad humana. La Antropología aborda sin restricciones el estudio de la dimensión sociocultural de los seres humanos: parentesco, economía, política, lenguaje, religión, derecho, arte o cualquier otro sistema de reglas que adquirimos por el hecho de ser miembros de una determinada sociedad. El reconocimiento del origen sociocultural de nuestras creencias y el conocimiento de otros sistemas de creencias distintos e incluso contrapuestos a los nuestros, tiene un alto valor formativo ya que nos muestra las dos caras de una misma realidad: por una parte, la riqueza cultural del ser humano en sus múltiples y contrapuestas manifestaciones y, por otro lado, las tensiones y confrontaciones a las que la manera de asumir éste hecho ha dado origen históricamente y sigue generando en la actualidad (guerras de religión, confrontaciones por motivos lingüísticos, rivalidades étnicas y nacionales...). En un mundo en el que se habla cada día con mayor familiaridad de globalización es importante que en la formación de un estudiante haya un espacio para la reflexión acerca de los problemas que tiene planteados el llamado "Primer mundo" al relacionarse con otras sociedades y culturas. Un lugar para la reflexión y el diálogo que permita luchar contra la prepotencia y el provincialismo que suele irle aparejado. Igualmente es interesante aprovechar el hecho de que vivimos en una comunidad bilingüe (castellano y catalán, con una implantación bastante desigual a favor del castellano) para poder abordar de una forma más crítica la dificultad intrínseca que surge a la hora de aceptar con normalidad el hecho de la diversidad. Cuando más cercano es el problema más fácil resulta comprenderlo. Si abordamos sólo hechos de culturas lejanas, aunque tienen el atractivo de lo exótico, parece que los problemas son otros quienes los tienen.

Decía más arriba que, ante el temario planteado para la asignatura, hay que tomar ciertas decisiones: yo apuesto por una forma dinámica de plantearla para conseguir un objetivo prioritario: incitar a la reflexión y al diálogo y trabajar la actitud crítica. En mi exposición me centraré sólo en algunos aspectos que puedan ejemplificar la manera en que es posible conseguir unas clases participativas en las que el alumnado se implique efectivamente en los problemas teóricos que plantea la materia. Una forma es, simplemente, seguir un manual de Antropología General -adecuando un poco los contenidos al nivel del alumnado ya que estos manuales están normalmente dirigidos a estudiantes de primeros cursos de Universidad- e ir explicando las distintas nociones. Esta forma es cómoda para el profesor o profesora y tiene la ventaja de que los estudiantes no pierden nunca de vista "el hilo argumental" de la asignatura. Pero esta "comodidad" tiene un precio: es fácil perder la implicación real de los estudiantes que, por inercia, siguen la dinámica habitual de memorizar contenidos que poco o nada tienen que ver con sus intereses reales. Personalmente, animo a quien haya de impartir esta materia a atreverse a perder un poco la seguridad del manual. No hablo de prescindir radicalmente de un manual, pero creo que en el nivel de enseñanza que estoy describiendo es necesario utilizar muchos más materiales de apoyo que nos ayuden darle a la asignatura un carácter más dinámico. La contrapartida es algo más de trabajo pero, a cambio, el descubrimiento de la creatividad, entusiasmo, vitalidad y reflexión de los estudiantes. Una podría ser nuestra consigna para la consecución de éste objetivo.

Nos la proporciona Merleau-Ponty cuando nos ofrece la siguiente reflexión: "La etnología no es una especialidad definida por un objeto particular, las sociedades "primitivas"; es una forma de pensar, aquella que se impone cuando el objeto es "el otro" y exige que nos transformemos nosotros mismos. Igualmente nos convertimos en etnólogos de nuestra propia sociedad cuando tomamos distancia respecto a ella (...) se trata de ver como extranjero lo que es nuestro y como nuestro lo que es extranjero" (Merleau-Ponty, 1960, pag. 150-151)(ii)

Hay varios recursos que podemos utilizar como instrumentos para dinamizar. Describo sucintamente los que yo he utilizado de momento con buen resultado:

* Material audiovisual

* Literatura

* Internet

* Realización de "simulacros" de trabajo de campo

* "Etno-ficción"

Material audiovisual

Utilizar el cine como recurso didáctico tiene varias ventajas: primero, es un medio de comunicación con el que están muy familiarizados y que les resulta atractivo. Segundo, ver cine en clase no es lo mismo que verlo "por libre". Las películas que elegimos no son cualquier película dictada por las modas del momento y el objetivo es ilustrar con ellas algún aspecto trabajado en clase, con lo cuál perciben que el tema va más allá de las cuatro paredes del aula. Y, por último, potenciamos la visión crítica frente a la pasividad del espectador "butaca", recuperando así las virtudes del "cine forum". En Antropología las posibilidades de utilización de material audiovisual tienen tres vertientes: las películas propiamente dichas, los documentales acerca de otras culturas, el material en video elaborado por los propios estudiantes.

Expondré a continuación una propuesta de trabajo para tratar un primer núcleo de contenidos sin el cuál no es posible adentrarse en las investigaciones antropológicas de una manera rigurosa. Está encaminado a alcanzar los siguientes objetivos:

* Conocimiento y reconocimiento de la diversidad cultural humana.

* Toma de conciencia del carácter intrínsecamente cultural del ser humano.

La metodología para conseguir estos objetivos incluye la utilización de distintos materiales y procedimientos que paso a detallar:

* Aunque aparentemente obvio, es importante en primer lugar, que sepamos de qué estamos hablando. El término "cultura" es un término muy manido que ha incorporado muchos significados, no todos ellos adecuados al empleo que hace del mismo la Antropología. El primer paso es, pues, hacer un análisis del uso que hacemos del mismo en el lenguaje cotidiano. En este primer momento, se trata de que actuemos en el aula como dinamizadores de un diálogo cuyo objetivo es esclarecer el sentido de un término. Una buena manera de conseguirlo es proponerles que vayan formulando oraciones en las que aparece la palabra cultura y analizar los diferentes sentidos en que la utilizamos. La realización de este sencillo ejercicio da siempre que lo he puesto en práctica un mismo resultado: "cultura" es un término que se asocia casi exclusivamente con posesión de un determinado tipo de conocimientos, asociados normalmente a ámbitos académicos. Esta manera de concebirla deja claramente como inculta a la mayor parte de la humanidad. Este punto al que nos lleva el ejercicio es una estupenda plataforma para empezar a introducir qué es lo que entiende la Antropología por "cultura".

* El siguiente paso, una vez delimitado el campo semántico del término, consiste en analizar definiciones de cultura aportadas por la Antropología. En este caso, creo que es conveniente empezar con un clásico y enfrentarles con la definición de Tylor: "Cultura... es ese todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, la costumbre y cualesquiera otros hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad" (Tylor, 1871/1958, pág. 1)(iii). Algunas otras definiciones de antropólogos más actuales que inciden en el componente simbólico de la cultura, podrían ayudarnos a ampliar la definición de Tylor. Así, por ejemplo, la de Leslie White que define la cultura como "... un continuum extrasomático (no genético, no-corporal) y temporal de cosas y hechos dependientes de la simbolización... La cultura consiste en herramientas, implementos, utensilios, vestimenta, ornamentos, costumbres, instituciones, creencias, rituales, juegos, obras de arte, lenguaje, etc." (White, 1959, pág.3)iv. En el mismo sentido, el antropólogo Clifford Geertz, insiste en la estrecha vinculación entre evolución humana y aprendizaje cultural. Entendiendo la cultura como conjunto de ideas que surgen del aprendizaje cultural de los símbolos. Las culturas entendidas, pues, como "mecanismos de control -planos, recetas, reglas, construcciones, lo que los técnicos en ordenadores llaman programas para regir el comportamiento" (Geertz, 1973, pág. 44) v. El objetivo de analizar estas definiciones del concepto "cultura" es centrar el sentido en el que tal concepto es utilizado en Antropología y garantizarnos que han asimilado tal sentido volviendo a analizar las frases que formularon inicialmente con el término "cultura" -antes de conocer su uso técnico- y proponiéndoles la creación de nuevas expresiones en las que aparezca con este nuevo sentido más amplio. Su capacidad para formular oraciones nuevas que incorporen este significado será un buen termómetro para verificar el grado de asimilación del concepto.

* Un nuevo aspecto es necesario trabajar una vez conseguido el objetivo anterior. Se trata de conocer más vocabulario asociado con el concepto anterior que les llevará a profundizar en el sentido de "cultura" así como a adentrarse en la polémica naturaleza/cultura en el ser humano. Términos asociados que tienen un peso fundamental en estos temas introductorios son: naturaleza, cultura, enculturación, etnocentrismo, relativismo cultural, etnografía... Puesto que estos términos son mucho más específicos, su significado habrán de encontrarlo en algún vocabulario específico. Una vez adquirido este bagaje conceptual sin el cuál no es posible empezar ninguna reflexión mínimamente seria acerca de la naturaleza cultural del ser humano, podemos adelantar un paso más.

* Las actividades anteriores estaban encaminadas a conseguir una base adecuada desde la que poder plantear la visión en clase de una película concreta: El pequeño salvaje de François Truffeau. Como es sabido, la película se basa en un hecho real acaecido en Francia en 1797, la localización y captura de un "niño salvaje" en un bosque de Aveyron. La película recoge con bastante fidelidad la enorme polémica que despertó el caso en su momento. Sirve muy bien a nuestros intereses puesto que en ella se plasma la polémica a la que hacíamos referencia entre aspectos naturales o biológicos y aspectos culturales en el ser humano. La especial coyuntura ideológica por la que atravesaba Francia en aquél entonces hizo que causara un gran impacto en círculos científicos. Esta situación ideológica podría, simplificando mucho, expresarse de la siguiente forma: en plena Ilustración o siglo de las Luces, el culto a la razón y la idea de progreso predominaban en la vida intelectual francesa. La civilización como paradigma de progreso que nos aleja definitivamente de la situación de salvajismo y embrutecimiento propia del "estado natural". La civilización nos libera de la "animalidad". Las artes, las ciencias y las letras nos liberan del yugo de la esclavitud natural dándonos acceso a la libertad, la justicia, el conocimiento, la felicidad... Frente a esta corriente de opinión predominante podemos escuchar también la voz discordante de Jean Jacques Rousseau, ginebrino que escandalizó a sus contemporáneos con sus opiniones acerca del estado natural y el estado civilizado: la civilización nos aleja de nuestra auténtica naturaleza, nos convierte en seres depravados, inmorales, hipócritas, permanentemente insatisfechos y profundamente infelices. Sólo el "estado natural", previo a toda sociedad y civilización (sin lenguaje, sin conocimientos, sin moral, sin normas, sin compromisos, sin obligaciones, sin penalidades...) permite al ser humano disfrutar viviendo acorde con su propia naturaleza: la libertad y la igualdad entre seres humanos. Desgraciadamente, según Rousseau, tal estado -que es sólo una hipótesis metódica y no una época histórica- nunca podrá ser logrado y sólo puede utilizarse como modelo desde el que reformar la sociedad en la que vivimos tratando de que respete el máximo posible nuestra auténtica naturaleza humana. En este estado de opinión puede comprenderse fácilmente la curiosidad y avidez con la que se seguían todo tipo de noticias referentes a seres humanos hallados en estado "salvaje", es decir, alejados de todo contacto con la civilización. Tanto los partidarios de una postura como los de la contraria trataban de probar sus teorías. El Dr. Itard, director de la sociedad de sordo-mudos de París, trataba de demostrar, frente a lo que pensaban sus colegas, que Víctor no era un deficiente biológico sino producto de una insuficiencia cultural. Se hizo cargo de la educación de Víctor desde un planteamiento sumamente racional y vanguardista.

Creo que resulta evidente el interés que la visión de esta película tiene en un curso de introducción a la Antropología. Nos permite identificar en ella una serie de aspectos ya trabajados, como el sentido de los términos naturaleza y cultura aplicados al ser humano. Permite asimismo ampliar el conocimiento de una época clave en el desarrollo de la Antropología como es el siglo XVIII. Ayuda realmente a comprender a los estudiantes hasta qué punto la vida del ser humano es una vida cultural. Permite asimismo analizar mitos cinematográficos actuales como por ejemplo "Tarzan" descubriendo las inexactitudes en ellos contenidas.

Otras muchas películas pueden ser utilizadas siguiendo esta dinámica en clase de Antropología. No se trata de ofrecer aquí una enumeración de las mismas, sino más bien de abogar por la idea de que el material cinematográfico es una buena herramienta para introducir a los estudiantes en el debate antropológico. (Otra película que no analizaré aquí pero sí me gustaría mencionar por su pertinencia en clase de Antropología es Donde sueñan las verdes hormigas de Herzog, donde se plantea el contraste cultural y el choque entre los intereses comerciales estadounidenses y las culturas aborígenes australianas. Es una película que podría catalogarse de "difícil" para jóvenes de estas edades y que, desde luego, no irían a ver por sí mismos. Pero con una preparación previa en clase puede resultar muy interesante.)

* Tras la visión, ejercicios, debate y elaboración de un dossier sobre la película El Pequeño salvaje, es muy pertinente para seguir en el tema, la lectura de otros casos de "niños y niñas salvajes" que no han sido objeto de tratamiento cinematográfico pero que nos sirven perfectamente para ilustrar el estado real de un "ser humano" al margen de cualquier estructura social. Para ello puede utilizarse el libro de Lucien Malson: Les enfants sauvages (vi)

* Otra forma interesante de aprovechar el material audiovisual disponible es la utilización de reportajes -normalmente emitidos por televisión- sobre otras culturas. En este sentido hay dos interesantes series emitidas por Televisión Española: Otros Pueblos de Luis Pancorbo y Los marginados de Mercedes Sampietro. El uso de estos materiales lo enfoco de manera diferente a las películas. Tienen como objetivo ilustrar aspectos particulares trabajados en clase y los utilizo para que elaboren pequeños informes sobre una determinada cultura. Así, por poner un ejemplo, les facilito una especie de guión con el que deben elaborar el informe a partir del visionado del reportaje. Tal guión tendría el siguiente aspecto (el ejemplo corresponde al capítulo sobre Los Masai de la serie Otros Pueblos mencionada):

1. Situación geográfica

2. Situación actual de la cultura masai: a) visión de la Antropología, b) visión de los propios masais, c) visión de las autoridades políticas.

3. Diferenciación sexual del trabajo.

4. Matrimonio y familia. Costumbres sexuales.

5. Estructura social.

6. Relación con el entorno: forma de supervivencia. Alimentación.

7. Creencias.

La literatura

Cuando me refiero a literatura no hablo de lo que podríamos llamar literatura etnográfica, sino fundamentalmente a la utilización de novelas como material complementario que nos permite abordar desde otro ángulo nuestro tema. Igual que en el caso del material audiovisual, existen multitud de libros que pueden cumplir esta función, pero me centraré en una novela que ha tenido una excelente acogida entre los estudiantes y que nos ha permitido profundizar teóricamente en clase muchos aspectos. Me refiero a la novela El clan del oso cavernario -primera de la serie Los hijos de la tierra- (AUEL, J.M. 1980)(vii). Salvando las prevenciones que inicialmente nos impone un best-seller, decidí utilizarlo como material complementario para abordar los temas, tal vez un poco más áridos, de paleoantropología. El resultado ha sido excelente. La autora del libro consigue, con su recreación de la humanidad hace treinta y cinco mil años, que podamos emprender la tarea de buscar material para elaborar un trabajo sobre paleoantropología. Muchos son los temas para los que éste libro ha servido como una especie de plataforma de lanzamiento. Pondré algunos ejemplos de los que hemos trabajado:

1. Estadio evolutivo de los seres humanos en la época en que se sitúa temporalmente la novela. Cronología del proceso de hominización. Polémica sobre las relaciones entre el homo sapiens neanderthalensis y el homo sapiens sapiens

2. Momento geológico del planeta y situación geográfica de los hechos relatados en la novela. Explicación de la gran itinerancia de la especie homo sapiens sapiens.

3. El clan como sistema de organización social.

4. Función social de los rituales.

5. El totemismo.

6. Shamanes, jefes y curanderos.

7. Papeles sociales de hombres y mujeres. Organización del trabajo, sexualidad, concepción, matrimonio y organización familiar.

8. Relación con el medio. Sistemas de subsistencia.

9. Mitos y leyendas.

10. La polémica "primitivos"/"civilizados"

La lectura de la novela, consiguió acercar a los estudiantes a ésta época de una forma diferente ya que sapiens neanderthalensis y sapiens sapiens tenían ahora para ellos rostros conocidos, no eran meros datos arqueológicos fríos. El objetivo era que consiguieran no sólo disfrutar con la novela sino adquirir conocimientos arqueológicos e incluso llegar a poder discernir entre aquellos aspectos que aparecen en la novela basados en datos objetivos y aquellos otros que son "licencias poéticas" de la autora. Como comentaba, la experiencia ha resultado muy positiva e, incluso he de reconocer, me ha sorprendido el entusiasmo con que han acogido esta etapa de la historia humana. El tema les interesó hasta el punto de que descubrieron por su cuenta -cosa que yo desconocía- la existencia de una película basada en el libro que, naturalmente hubimos de ver. Respecto a ella he de decir que es una buena película pero no aconsejo su visión si previamente no se ha leído el libro y se han trabajado los aspectos que he mencionada anteriormente. No es, por tanto, en ningún caso, un sustituto del libro. También realizamos en relación con este tema una actividad interdisciplinar en la que un compañero de Biología dedicó una sesión de la clase de Antropología a desarrollar el tema desde el punto de vista de su disciplina. Utilizando para ello un material audiovisual de la BBC sobre la vida de homo sapiens neanderthalensis y homo sapiens sapiens.

Internet

Inevitable y afortunadamente los nuevos medios técnicos de que vamos disponiendo entran también en las aulas. Hace ya tiempo que concebí la idea de utilizar el soporte informático como una forma de elaborar materiales para utilizar en clase y también como una forma de abrir el aula al exterior. Actualmente, tenemos la suerte de disponer en el centro de varias aulas con ordenadores conectados en red y con acceso a internet. Esto permite planificar algunas sesiones en dicha aula.

Estoy actualmente elaborando, a modo de libro virtual, una página sobre Antropología (viii) concebida básicamente para ser utilizada como material de clase. Además de los contenidos teóricos que se incluyen en ella, los textos, biografías, étc. una de las principales aspiraciones que persigo con ella es la de que sirva de plataforma para que los estudiantes aprendan a manejar los nuevos métodos de búsqueda de información, que conozcan los principales sitios sobre Antropología en la red y también que sirva de ventana al exterior de modo que puedan comunicar con otras personas que, por unos u otros motivos se muevan en el mundo de la Antropología. También me interesa como espacio donde colocar algunos de sus trabajos para que puedan ser conocidos pues, en muchas ocasiones, merecen la pena.

Es innecesario mencionar la motivación de los jóvenes por este medio de trabajo. En muchos casos, el centro de estudios es el único sitio desde el que tienen acceso a esta vía.

Además, la posibilidad de llegar a lugares remotos con internet y obtener informaciones de lo más dispersas, diversas y controvertidas en un buen ejercicio de antropología virtual.

Realización de "simulacros" de trabajos de campo

Evidentemente no es posible poner a los estudiantes a realizar trabajos de campo. No obstante existen ciertas actividades que tienen cierta similitud y que les pueden servir como una aproximación a este medio de trabajo. Inspirándome en la propuesta realizada por Demetrio E. Brisset,(ix) los estudiantes han realizado el estudio de alguna fiesta popular escogida por ellos. Ello les ha enfrentado a la elección de un tema, la selección de informantes, la recopilación de material de todo tipo, la redacción de un informe y la exposición del mismo ante sus compañeros de clase. La intención es seleccionar entre algunos de los trabajos que han realizado y presentarlos al resto del centro como una especie de mini-exposición etnográfica. En algunos casos, se han animado a elaborar sus propias grabaciones en video, cinta magnetofónica o material fotográfico. El interés de este tipo de actividad es aprender a observar la propia cultura "desde fuera", con distancia, con lo cuál obtienen una visión "de lo mismo de siempre" desde una perspectiva totalmente diferente. Ellos son los primeros sorprendidos en que las rutinas que nunca han cuestionado respondan a unas reglas antiguas y fundamentadas. Según ellos mismos dicen, no es lo mismo participar en una de estas fiestas después de haber realizado su mini-trabajo de campo.

Etno-ficción

Con éste término hacemos referencia a una especie de "divertimento" que se puede realizar en clase de Antropología y que tiene una finalidad muy concreta: el distanciamiento y la autocrítica de la sociedad en que nos movemos. El ejercicio consiste en lo siguiente: se escoge entre las múltiples instituciones que componen nuestra sociedad aquella que mejor conozcamos o que más nos llame la atención. Y se trata de imaginar que pertenecemos a una cultura muy lejana a la nuestra, no sólo geográficamente, y que estamos aquí para tratar de describir más tarde a los miembros de nuestra cultura qué es lo que hemos visto en la cultura a la que hemos viajado. Evidentemente, para realizar este ejercicio hemos de escoger previamente los esquemas conceptuales de alguna cultura que hayamos estudiado y mirar la nuestra desde ellos. Hay que redactar las descripciones y exponerlas oralmente al resto de la clase. Es necesario especificar "desde qué ojos se mira" (cultura de procedencia) y qué es lo que se ve (institución que se describe). Este ejercicio que parece un juego simple, tiene su dificultad y sus ventajas: les obliga de nuevo a observarse como si fueran otros y a deternerse en aspectos de si mismos y su propio entorno que nunca habían considerado.

Todos las propuestas que aquí se han descrito han de enmarcarse en el objetivo general de conseguir una primera aproximación a una disciplina que desconocen totalmente y que sólo algunos entre ellos volverán a ver en sus estudios superiores. El principal objetivo no es, pues, que almacenen gran cantidad de datos sino que descubran que la diversidad humana no es un asunto fácil de aceptar y que requiere un esfuerzo consciente para que la convivencia y el respeto sean posibles. Y, sobre todo, que se sientan, cada día más capaces de tener una opinión formada sobre estos temas que nos afectan a todos y la responsabilidad de los cuales estará no dentro de demasiado tiempo en sus manos. Repito una vez más, que mi experiencia ha sido globalmente positiva. Me gustaría agradecer a mis alumnas y alumnos el entusiasmo que han puesto en las clases de Antropología sin el cuál no me hubiera visto obligada a buscar día a día propuestas de trabajo que contribuyan a aumentar su interés por la Antropología.

NOTAS:

i Profesora de Filosofía en el Instituto de Enseñanza Secundaria "Clot del Moro" , Sagunto (Valencia). España

ii MERLEAU-PONTY, M. 1960 Signes. "De Mauss a Lévi-Strauus". Gallimard.

iii TYLOR, E. B. 1958 (Orig. 1871). Primitive Culture. New York: Harper Torchbooks.

iv WHITE, L. A. 1959 The evolution of Culture: The Development of Civilization to the Fall of Rome, New York: McGraw-Hill.

v GEERTZ, C. 1973 The interpretation of Cultures. New York: Basic Books

vi MALSON, L. 1964 Les enfants sauvages.. Paris.Union General D'Editions.

vii AUEL, JEAN M. 1980 The Clan of the Cave Bear. New York. Crown Publisher, Inc. (edición española: Madrid 1991. Maeva Ediciones, s.l.).

viii ANTROPOKRISIS. Disponible en la red en la dirección: http://es.geocities.com/antropokrisis

ix DEMETRIO E. BRISSET. 1990. Un modelo de ficha para estudiar las fiestas. Disponible en la red en Gazeta de Antropología nº 7 (http://www.ugr.es/).

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Especial Educación y Antropología II

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