Especial NAyA 2003 (version en linea del cdrom)

El PROCESO DE SALUD-ENFERMEDAD.
CONSIDERACIONES SOCIALES EN TORNO A LA CALIDAD Y CONDICIONES DE VIDA.

Benítez Ampudia José Carlos

RESUMEN

En este trabajo se examina el abordaje teórico sobre la calidad y condición de vida y sus equivalentes como determinantes de la salud-enfermedad colectiva; además cómo se interpretan desde la perspectiva de la Medicina Social, que establece la relación con las categorías de reproducción social, clase social, desigualdad y pobreza. Por lo tanto, abordar los procesos de salud-enfermedad colectiva requieren de la visión más allá de la medicina positivista que plantea el esquema de causa-efecto, y que se pretende explicar a través de la salud pública y la epidemiología clásicas argumentando que determinadas condiciones y calidad de vida tienen por si mismas un peso sobre la salud o la enfermedad de las sociedades.

I. Del modelo biomédico y el determinismo biológico hacia la Medicina Social, una breve consideración histórica

Históricamente, o mejor dicho después de Descartes, la biología y la medicina han permanecido casi como una sola ciencia, hasta la fecha se sigue analizando el modelo biomédico que considera indisoluble que el proceso de salud-enfermedad es netamente biológico-lesional. De igual forma se relaciona éste modelo conocido como mecanicista, al considerar al cuerpo humano como una máquina, la enfermedad como consecuencia de la avería de la máquina, y la tarea del médico para la reparación de ésta máquina. Hasta que se dieron los avances científico – técnicos, nos han permitido entender aún más el proceso de salud-enfermedad sobre todo en el aspecto de la biología, sin embargo, ha persistido el enfoque reduccionista y mecanicista hasta nuestro días.

Gracias a los científicos que contribuyeron al desarrollo de la medicina como Pasteur, Koch, Bernard y otros más que, introdujeron inclusive nuevos conceptos, ideas y descubrimientos que dieron énfasis a la biología en la medicina desde los niveles de la microbiología; la invención de los instrumentos de diagnóstico como el estetoscopio, el esfigmanómetro y el avance de la cirugía han sido de gran importancia para la medicina, sin embargo, por otro lado, permitió el desplazamiento del médico del paciente, es decir, lo alejó de éste y, se concentraron mayormente en la enfermedad. Amén de ésta situación, fue necesario considerar que la enfermedad no sólo es netamente biológica, sino que influyen para potenciarla o disminuirla tanto los factores del medio ambiente, como los psicológicos y los sociales; por ello con el surgimiento de la salud pública, pse contribuyó en cierta forma, a la disminución de las enfermedades infecciosas causantes de muchas muertes, sin embargo, no ha sido suficiente su actuación para evitar la morbilidad que cada día aumenta a nivel mundial.

Durante el siglo XIX la mayoría de los científicos no creían en la teoría de los gérmenes, ya que aceptaban que la enfermedad tenía su origen en la pobreza, la desnutrición y la falta de higiene; cuestión que en realidad no estaban tan alejados de la verdad, ya que en la actualidad se consideran estos factores como propiciatorios de la enfermedad o por lo menos como condicionantes para que ésta se presente. Al respecto sabemos que los factores sociales, económicos, políticos y culturales en general inciden en la salud de los pueblos. Por otra parte, Rosen (1986), nos refiere que en el siglo XIX los médicos alemanes ligados a las luchas populares, hicieron muchas propuestas (y que no tiene caso citar) para la explicación de la distribución y determinación de la enfermedad, y la Medicina Social en ésa época planteaba que la salud del pueblo concierne a la sociedad entera, y que las condiciones económicas y sociales tienen un importante efecto sobre la salud y la enfermedad, por lo que esas relaciones deberían ser investigadas. Las ideas de Virchow, por ejemplo, fueron (re)tomadas por la Medicina Social Latinoamericana considerando y reconociendo que existe una estrecha relación entre los problemas de pobreza y la enfermedad; así nace un movimiento político social que propone modificar las condiciones de desigualdad social. Blanco, (1994), cita que la calidad y la condición de vida de los grupos, colectividades o sociedades humanas y su relación con el estado de salud y enfermedad no son recientes; ya que el reconocimiento de esta relación desde la perspectiva de la Medicina Social “surge simultáneamente en varios países europeos a mediados del siglo XIX con un grupo de reformadores sociales, entre los que destacan los higienistas y promotores del movimiento de reforma médica”

Considerando a Lewontin (1991), que hace referencia al determinismo biológico y la ideología política de la nueva derecha manifiesta lo siguiente: ``la ideología de la nueva derecha se ha desarrollado en Europa y Norteamérica en respuesta a las crisis social y económica de la década pasada. La ideología de la nueva derecha hace hincapié en el individualismo, que es la prioridad del individuo sobre la colectividad, siendo sus raíces en una visión de la naturaleza humana y que según Hobbes la condición humana se deriva de la comprensión de la biología humana, que enmarcan las posturas filosóficas siguientes: el reduccionismo, que es el conjunto de métodos y modos de explicación generales del mundo de los objetos y del sociedades humanas. En este sentido los reduccionistas intentan explicar las propiedades de conjuntos complejos en términos de las unidades de que están compuestas estas moléculas o sociedades. El determinismo biológico, afirma que la naturaleza humana está determinada por nuestros genes, las causas de los fenómenos sociales se hallan en la biología como los actores individuales en una escena social, es más, la herencia genética, es siempre invocada como expresión de la inevitabilidad; lo que es biológico lo es por naturaleza y es demostrado por la ciencia, también es inmodificable. Un enunciado básico reduccionista y determinista biológico es que los fenómenos sociales son la suma de los comportamientos de los individuos. El determinismo biológico o biologicismo ha sido un poderoso medio para explicar las desigualdades de estatus, riqueza y poder que ahondan la desigualdad en salud.

Hoy día la Medicina Social (MS) se presenta como una corriente de pensamiento alternativa que estructura un método distinto de las ciencias biológicas o del modelo biomédico para el estudio del proceso de salud-enfermedad, ya que se abordan planteamientos teóricos diferentes del de la salud pública o la epidemiología ”clásica”. El carácter específico de la MS radica en el reconocimiento de que la salud-enfermedad para su estudio, utiliza marcos de interpretación de las ciencias sociales, interpretando a la sociedad y su historia, es decir, dejando claro que el enfoque interpretativo histórico-social es indispensable. La MS parte de los conceptos centrales del materialismo histórico para explicar el carácter social de la realidad sanitaria, reflexionando acerca de los retos para la construcción de una sociedad más equitativa en materia de salud. Sin embargo, no todo es en contra de las ciencias biológicas; ya que la crítica a la Salud Pública ha permitido a la Medicina Social definir claramente algunos objetos de estudio como: los determinantes de la salud-enfermedad, el saber médico y la práctica médica; por lo que existen entonces, planteamientos alternativos o complementarios que explican el proceso de salud-enfermedad, sus determinaciones y su distribución. Por otro lado, desde la epidemiología se ha consolidado la idea de la determinación social del proceso salud-enfermedad y se ha mostrado la desigualdad de su distribución.

II. Algunas consideraciones generales en torno al proceso de salud-enfermedad.

Quiero partir desde la óptica de la epidemiología, que como una rama técnica de la medicina, permite de alguna forma, tener una idea acerca de la ocurrencia de las enfermedades en grupos poblacionales. La epidemiología, según Ahlbom y Novell, (1993), se define como “la ciencia que estudia la frecuencia de las enfermedades en las poblaciones humanas”  (p.1). Lo que significa que visto de esta forma los epidemiólogos no contemplan la enfermedad integralmente, sino que describen tan sólo la ocurrencia de ésta, su clasificación, sus factores de riesgo y claro su descripción por métodos estadísticos, así como su relación que tiene con otras ramas de la medicina como la medicina preventiva o la salud pública. Es decir, que establece cómo se genera y distribuye la enfermedad (morbilidad), la muerte (mortalidad) y el estar sano (sanidad) de los indiviudos a través del esquema causal.  Para subsanar el problema de que la epidemiología médica “clásica” o tradicional no ha abordado el proceso de salud-enfermedad colectivo desde la perspectiva de las ciencias sociales, Laurell (1977), incursiona en este terreno a través de las propuestas de la epidemiología social donde “mi proposición (de Laurell) de considerar la enfermedad como un fenómeno colectivo significa, entonces, que es un hecho social y que debe ser manejado como tal tanto en términos teóricos como metodológicos. Esto sugiere que el concepto de la salud-enfermedad colectiva no es reductible al fenómeno biológico individual, aunque es la expresión concreta del primero” (p. 80). Esta visión permite considerar a la enfermedad como un fenómeno social y por lo tanto colectivo, sin embargo, pienso que la intención no es conocer si a cada fenómeno social le corresponde una enfermedad, sino determinar dentro del proceso histórico de las sociedades y sus determinados procesos sociales lleven a la consecución de enfermedades.

Desde una perspectiva similar, López y Blanco (1994), parten de la construcción de lo social, de los modelos sociales y por lo que respecta a las condiciones de salud, los distintos modelos sociomédicos se identifican o confluyen en: el reconocimiento del doble componente social-biológico que conforma las condiciones de SE, el papel fundamental que los procesos sociales juegan en su determinación y la multicausalidad jerarquizada que opera en su generación. Las diferencias entre un modelo y otro se ubican en el reconocimiento de la especifidad en lo social, en la interpretación sobre las formas de operación y los mecanismos de la determinación de lo social. Los componentes sociales tienen la misma importancia en la generación de la enfermedad y se proponen el estudio de la determinación a través de la identificación de factores causales naturales, ecológicos y sociales, es decir, no hay reflexión sobre la naturaleza distinta de lo biológico y lo social.

Dentro de la misma corriente de pensamiento de la epidemiología social, Brehil y Granda, consideran que el ``objeto de estudio de la epidemiología es la salud-enfermedad como proceso particular de una sociedad” (p. 45),  lo que significa que contrariamente a la corriente de la epidemiología clásica que considera (como se dice en párrafos anteriores) a la enfermedad de lo particular o individual a lo general o lo social; los autores presentan a la epidemiología como un proceso más amplio que permite estudiar a los grupos sociales. Breilh, (1986), aborda la epidemiología con la construcción de un método de análisis científico del materialismo histórico, considerando que “el proceso de salud-enfermedad constituye una expresión particular del proceso general de la vida social”, utilizando para su análisis la categoría de reproducción social que se configura en un sistema de contradicciones en que cada clase se desenvuelve.

Finalmente, Possas, (1989), aborda el problema de la determinación de la salud-enfermedad desde la epidemiología social jerarquizando las determinaciones de forma coherente a partir de niveles de amplitud y subordinación entre las causas más generales y las causas más específicas, así mismo, “el complejo causal que incide en la determinación del proceso salud-enfermedad requiere del establecimiento de nexos jerarquizados de causalidad según los niveles de generalidad y especificidad de las causas identificadas y según su importancia relativa en la determinación de los fenómenos observados” (p. 190-191).

III.  Los conceptos analíticos de calidad y condición de vida y su relación con algunas categorías empleadas en la Medicina Social.

Es menester resaltar que la calidad y la condición de vida de los individuos son conceptos que por sí mismos no definen o determinan con precisión el proceso de salud-enfermedad colectivo, ya que como se verá en los siguientes apartados, es necesario articularlos con otras categorías como la reproducción social, la clase social, la desigualdad y la pobreza que ayudan a entenderlos, ya que permiten abordar los procesos de salud-enfermedad desde una  visión más allá de la medicina positivista que plantea el esquema de causa-efecto;  como es el caso de la salud pública y la epidemiología clásicas que pretenden explicar que determinadas condiciones y calidad de vida tienen por si mismas un peso sobre la salud o la enfermedad de las sociedades, así como, analizar algunas de las investigaciones realizadas en el campo de las ciencias sociales concretamente de la Medicina Social.

El tema y el problema de la satisfacción de las necesidades humanas, que en último término lleva a una determinada calidad de vida definida por Blanco, (1997), como “el grado de satisfacción de necesidades básicas, bienestar o privación en un periodo de observación”, y el nivel de satisfacción de éstas necesidades va a permitir la estimación de la calidad de vida de la sociedad. La satisfacción de éstas necesidades incluye desde la perspectiva del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el grado de nivel económico alcanzado por los países. Sin embargo, esa relación entre crecimiento económico y satisfacción de necesidades humanas es necesaria pero no suficiente. Se requiere de medidas adicionales y en consecuencia no es automático el impacto del desarrollo económico en la calidad de vida de toda la población (CELATS, 1991).  Estas medidas adicionales y que frecuentemente se usan para expresar las condiciones de vida  definidas por la OPS (1994), como “las relaciones con el nivel de desarrollo económico y accesibilidad al desarrollo social acumulado en el respectivo país”, (además de otras variables como el empleo, desempleo, subempleo, salario, gasto público, precios en los alimentos, accesos a los servicios básicos, tasas de natalidad y mortalidad, fecundidad, alfabetismo, ingreso per cápita, educación, salud, etc.,  y que en el presente trabajo no serán revisados); nos habla de que es condición necesaria que la magnitud de los recursos disponibles, sobre todo económicos, sean suficientes para la satisfacción de las necesidades de los individuos de una sociedad y que, tengan acceso a los servicios como salud, educación, nutrición, vivienda y desde luego a salarios o sueldos “decorosos”. 

Entrando en materia de la calidad y condición de vida es conveniente para empezar, como Brehil y  Granda, (1985) lo abordan; haciendo referencia en un primer plano al proceso de salud-enfermedad visto con el criterio de la epidemiología, y que la describen como la “síntesis de un conjunto de determinaciones que operan en una sociedad concreta y que producen en los diferentes grupos la aparición de riesgos o potencialidades características, las cuales a su vez se manifiestan en la forma de perfiles o patrones de enfermedad o de salud”, en segundo término, la relacionan con la exposición a los procesos de riesgos “que provocan la aparición de enfermedades y forma de muerte específicas” y para la condición de vida, la relacionan con el perfil de salud-enfermedad en tres dimensiones a saber:

a) La dimensión estructural formada por los procesos de desarrollo de la capacidad productiva y las relaciones sociales que operan en el contexto donde ha aparecido un cierto problema epidemiológico.

b) La dimensión particular formada por los procesos llamados de reproducción social y,

c) La dimensión individual formada por los procesos que en última instancia llevan a enfermar o morir, o que por el contrario, sostienen la normalidad y desarrollo somáticos y psíquicos (p. 60).

Es decir,  que por un lado dependiendo de la calidad de vida de los individuos serán los riesgos que lleven a la enfermedad e incluso a la muerte y, por otro, que la condición de vida  para entenderse se relaciona con las dimensiones de las capacidades desarrolladas por los individuos dentro de las relaciones sociales y productivas y que determinarán un perfil específico de salud-enfermedad.

Nunes (1986, citado por Blanco,1994), propone que el análisis epidemiológico,  es el que “analiza el proceso de salud-enfermedad y la sociedad, o sea que aborda el problema de las condiciones sociales bajo las que se produce, desarrolla y difunde el fenómeno salud-enfermedad”;  se realice a través de dos categorías que expresen las formas de inserción socio-económica: condiciones de trabajo y condiciones de vida, que hablan según la autora, para la explicación de la distribución de los diferentes riesgos de morbimortalidad de la población. Con referencia solamente a las condiciones de vida, Possas precisa que están “relacionadas a la dimensión espacial de la ocupación del espacio urbano y rural, a la densidad poblacional en las periferias urbanas, a las condiciones de alimentación, habitación saneamiento, transporte y medio ambiente, entre otros”, (p.195). Así mismo hace referencia a la diferencia entre condiciones de vida que como se aprecia son relativas a las condiciones materiales para la subsistencia, y los estilos de vida  que se refiere a las formas sociales y culturalmente determinadas de vida;  ambas dimensiones son condiciones de existencia  que caracterizan el modo de vida  que es la categoría más general que abarca las condiciones básicas de subsistencia y aspectos de comportamiento de la naturaleza socio-cultural. En este sentido resulta interesante que la autora articula las condiciones de vida, estilos de vida, modo de vida y condiciones de existencia como un todo, pero no delimita o precisa cómo cada una de ellas influyen en el proceso de salud-enfermedad colectivo dentro del análisis epidemiológico que hace referencia.

III.1.  La reproducción social

La categoría de reproducción social es una de las más utilizadas para explicar la calidad y la condición de vida de los individuos dentro de una sociedad.  Blanco, (1997), partiendo desde un nivel teórico general, menciona que “la calidad de vida se refiere a las condiciones objetivas y subjetivas en que se realiza la reproducción social de los grupos humanos”, significa que la categoría de reproducción social explican hasta cierto punto la calidad de vida; y hasta niveles muy complejos de la operacionalización, de la categoría de reproducción social que considera como la base fundamental para explicar el proceso de salud-enfermedad colectivo, desdoblándola para su análisis a través del proceso de consumo, producción y el territorio, éste último como el concepto mediador para la aproximación de la generación de salud-enfermedad y muerte en las poblaciones, y que según la clase social de pertenencia determina las condiciones de existencia  (equivalente de condición de vida) dentro de un territorio en específico, -en éste sentido apuntaría que el asentamiento en “X” territorio también expresa la cultura de determinada población- contribuyendo a establecer la calidad de vida de ésa colectividad o grupo social.

Por su parte, Breilh, (1986), aporta desde la epidemiología social, una teoría donde el hecho epidemiológico se analiza a través de la categoría de reproducción social, de la determinación y distribución del proceso de salud-enfermedad, siendo “el perfil epidemiológico el conjunto integrado por el sistema de contradicciones (reproducción social) que modela la calidad de vida y los patrones de salud-enfermedad resultantes” . Años más tarde, en 1989, Breilh,  considera que “el proceso de salud-enfermedad constituye una expresión particular del proceso general de la vida social”,  utilizando para su análisis la categoría de reproducción social y que se configura en un sistema de contradicciones en que cada clase se desenvuelve; bajo ésta teoría las condiciones materiales juegan un papel determinante para evaluar la calidad de vida sobre todo aquellas que se refieren al consumo y posesión de bienes en calidad y cantidad, acceso a servicios y satisfacción de necesidades básicas no sólo para vivir, sino como acumulación. Breilh, (1992), anota que la condición de vida “es mejor mientras más adecuadas sean las condiciones para la reproducción social, para los procesos vitales y para la acumulación genética de ventajas biológicas”.  Por su parte, Goldenberg, (1991), refiere que “la producción material de los individuos, las condiciones de vida, en torno de las cuales se estructuran las condiciones de salud de las poblaciones,  deben ser remitidas al movimiento de reproducción social”.  Donde infiero que hace alusión a la producción de elementos materiales necesarios para la reproducción de los individuos, así como a la reproducción social para la mejora de las condiciones de salud.

III.2. La clase social

Sin lugar a dudas, al hablar de la salud-enfermedad como fenómeno colectivo y como una expresión general de la vida social de los individuos, no se puede dejar a un lado la clase social que permite a través del análisis diferencial de los distintos grupos sociales, encontrar como la calidad y condición de vida determinan la salud-enfermedad colectiva. Blanco, (1994), refiere que “la clase social de pertenencia determina, en un sentido general, las condiciones de existencia, la salud-enfermedad se expresa según la clase social a la que pertenecen los individuos y depende en gran medida de sus particulares condiciones de vida y de trabajo” (p. 15), ésta categoría tiene que ser abordada desde el materialismo histórico que permite dar un marco conceptual definido a un nivel de alta abstracción del modo de producción; donde los individuos se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción.

Desde la perspectiva de Vásquez, (1995), explica que la salud pública “extiende su visión de lo individual-biológico a lo colectivo-social, su objeto de estudio es la salud-enfermedad con sus determinantes sociales, económicos, políticos, culturales y epidemiológicos”, y que dentro del espacio de lo colectivo, es decir, para entender la dinámica de las poblaciones respecto del proceso de salud-enfermedad a partir del análisis de “sus clases y sectores de clase con sus diferentes condiciones de vida  y de trabajo que se van a expresar en unas condiciones de salud o enfermedad, cuya apreciación científica nos hablará en el lenguaje de los números y de los atributos, de la calidad de vida”.  Para entender como la calidad de vida queda inserta en el proceso de salud-enfermedad colectivo, la categoría general de reproducción social es de mucha utilidad, ya que se propone como una categoría que permite sistematizar el estudio de los condicionantes directos de la calidad de vida de los miembros de una cierta colectividad o de sus clases sociales por lo que Breilh, (1987) (citado por Blanco, 1994), ha recurrido a la categoría de clase social “como instrumento teórico-metodológico fundamental” (p.2),  pues considera que en “cada una de las clases sociales se resume la historia de sus condiciones de trabajo y de consumo que modulan la calidad de vida  y el aparecimiento de deterioros de los elementos integrantes de la misma”, cuestión que ya ha sido revisada en párrafos anteriores, y que en síntesis me permite decir, que la salud o enfermedad de las clases (sociales) es el resultado de las condiciones de trabajo, sus condiciones de vida y que se reflejan necesariamente en la calidad de vida. En este sentido la investigación-acción para aporte a la salud pública, permite conocer-haciendo avances, para las interrogantes que surgen acerca de la integración de lo biológico y lo social en los procesos de salud-enfermedad colectivos. 

Otro punto de vista, es el de Bronfman y Huirán, (1984), que utilizan también la categoría de clase social como mediadora de un “complejo conjunto de factores” que perfilan las condiciones materiales de existencia (o condiciones de vida), a través del trabajo realizado por ellos acerca de la mortalidad infantil, pretenden establecer la relación que existe entre clase social y ésta, con el objetivo de que se construya una base empírica que dé cuenta del PSE partiendo del funcionamiento del todo social y ubicando a la clase social como categoría central para la explicación de la mortalidad como fenómeno social. Finalmente,  Possas,  (1989), pone en duda la utilidad de la categoría de clase social para la distribución diferencial de la salud-enfermedad ya que “acaba implicando la reducción del fenómeno epidemiológico a la naturaleza de las relaciones de producción” (p. 193),  lo cual explica que la distribución de  los riesgos de enfermar, según las distintas formas de inserción socio-económica, no pueden estar limitada a la actividad productiva sino a dos condiciones implícitas que son las de trabajo y las de vida vistas en párrafos anteriores.

Considero que desde el punto de vista de los autores lo que también pretenden es que, dado que las clases sociales necesariamente participan en las relaciones de producción y que éstas tienen que ver con la propia dinámica del capitalismo; no se pueden quedar al margen las condiciones de vida de los grupos, clases o agregados sociales, ya que los cambios que se operan en las formas de acumulación de capital van transformando las condiciones laborales y éstas a su vez las condiciones de vida.

III.3. La desigualdad social

El hablar de desigualdad remite necesariamente al criterio de las necesidades insatisfechas definidas por CELATS (1991), como “el conjunto de condiciones de carencia claramente identificadas y de validez universal, inherentes a la naturaleza del hombre y para cuya resolución éste tiene potencialidades”, la privación de éstas necesidades o la carencia de alguna de ellas como la alimentación, pueden llevar (o de hecho conducen) a determinadas patologías, y que no necesariamente están entre la línea de la pobreza y la riqueza, es decir, la distribución desigual o diferencial de las condiciones materiales para la satisfacción de necesidades para la vida se da en diferentes niveles de las clases sociales; dicho de una manera muy coloquial, nadie está satisfecho con lo que posee aún dentro de su misma clase social pues siempre habrá argumentos para alegar alguna desigualdad.  La desigualdad no sólo se aprecia a través de los factores económicos, también se puede apreciar en el acceso a los servicios como agua potable, salud, vivienda, alimentación dentro de una misma población sea ésta rural o urbana. La desigualdad que se ha estudiado tradicionalmente, ha sido la distribución diferencial de los riesgos (causas de enfermedad y muerte) y los daños (determinantes) a la salud de acuerdo con ciertas variables como edad, sexo, grupos social (estratificado por ocupación, escolaridad, ingreso, etc.), y la distribución diferencial de los recursos para la salud; por lo tanto, el análisis tradicional de las dimensiones de la desigualdad social son básicamente la descripción, cuantificación y explicación de las diferencias entre riesgos y daños. 

Por lo dicho anteriormente, se hace necesario que la desigualdad social no sólo sea descriptiva (positivista) sino que se relacione con otras categorías para su análisis como las clases sociales que también nos hablan de la desigualdad social.  Berlinguer, (1989), lo refiere como ``un hecho evidente (cuando se estudia) que la desigualdad, la explotación y la opresión concurren para producir o agravar las enfermedades” (p. 23), y también se refleja en las condiciones de vida de los individuos y que en este caso se relaciona con las desigualdades de desarrollo económico, político e ideológico en una sociedad. Breilh, (1984) reconoce que “las condiciones de vida y salud-enfermedad, constituyen una expresión del desarrollo económico, político e ideológico de una sociedad”, las desigualdades en estos “desarrollos” que han sido “heredadas de las formaciones pre-capitalistas... se desarrollan con las “miserias” modernas que acompañan al capitalismo monopólico.... así se producen formas de vida contrastantes. El efecto de todas aquellas miserias heredadas y modernas, detienen el progreso en la salud y aún producen efectos devastadores en algunos grupos....lo que enferma y mata no es el progreso sino el modo capitalista de progresar”.

Dicho la anterior, considero que se expresa claramente que el modo de producción capitalista  es el causante de la enfermedad en grandes núcleos de población, sobre todo en aquellas su trabajo no es lo suficientemente remunerado o que repercute en un salario mínimo de subsistencia y por lo tanto, para el trabajador como para su familia provee escasos recursos en la alimentación, en la vivienda y en general para llevar condiciones de vida óptimas, lo que en otras palabras significa que existen privaciones en el consumo básico de por ejemplo nutrientes, lo que repercute a conformar perfiles de salud-enfermedad de las clases sociales determinadas por la privación o deterioro en el consumo básico; y relacionándolo con lo dicho por Berlinguer las desigualdades son condicionantes como productoras o agravantes de la enfermedad.

III.4. La pobreza

La pobreza está asociada, según Boltvinik,  (1990), a un estado de necesidad, a carencia, y ésta se relaciona con lo necesario para la vida. Es decir, volvemos al tema de la satisfacción de las necesidades por lo que el concepto de pobreza según Blanco,  (1997), “incorpora la insatisfacción absoluta y relativa de necesidades, podría ser entendida como la expresión extrema de la desigual distribución de recursos con que cuenta una sociedad”, la desigualdad según el Banco Mundial, (citado por Blanco:1997) hace alusión a las condiciones de vida relativas a una sociedad;  también Blanco, (1997) refiere que calidad de vida es el “grado de satisfacción de necesidades básicas, bienestar o privación en un periodo de observación”.  En este sentido se forma un círculo, la satisfacción de necesidades lleva a cierta calidad de vida, ésta podrá ser apreciada de una forma desigual según el grado de satisfacción de las necesidades y hasta que de alguna manera alcanzan el nivel de carencia que conduce (en casos extremos) a la pobreza y ésta, repercute en la calidad de vida que se expresa en la desigualdad de la satisfacción de las necesidades. Es por lo tanto según Salles, (1994), que “el modo de satisfacción” es lo que da a la “necesidad el carácter social” (p. 50),  por lo tanto, el “grado de pobreza” dependerá en el modo en que las necesidades se satisfacen.

Lo característico de los países pobres (en general), es que se destacan por los bajos ingresos económicos, la escasa o nula educación escolar, los altos índices de enfermedades, de desempleo, de delincuencia, de vicios como la drogadicción y el alcoholismo, así como de las condiciones pésimas de higiene en general y los altos índices de desnutrición asociados con otras patologías generalmente crónico-degenerativas. En  México por ejemplo, que está considerado como país en vías de desarrollo, los cinturones de miseria en las zonas urbanas aumenta cada día, el sub y desempleo aún de profesionistas son indicadores de los efectos de las políticas sociales neoliberales implementadas por el “gobierno”, donde no se puede hablar de democracia e igualdad para los ciudadanos, sobre todo en aquellos grupos indígenas donde el etnocidio cobra auge por las políticas de concentración de capital en unos cuantos, así como los intereses espurios del partido político en el poder. Estas políticas indudablemente disminuyen -si es que no imposibilitan- tener acceso a la satisfacción de las necesidades humanas para el sostenimiento de las condiciones indispensables para la vida, sin la satisfacción de éstas el hombre y la mujer son incapaces de preservarse; la satisfacción constituye la condición sine qua non  para la sobrevivencia.  

IV. Consideración final

Se hace preciso señalar que las investigaciones en torno a los problemas colectivos relativos a la calidad y condición de vida como determinantes de la salud-enfermedad vistos desde la Medicina Social sigue en construcción tanto teórica como metodológicamente, convencido de que por ésta línea de investigación se pueden hacer aportes para la comprensión de los procesos de salud-enfermedad colectivos. 

Por todo esto considero que el problema no está en la construcción teórica-metodológica que los autores plantean, sino que para analizar el objeto de estudio -la determinación de la salud-enfermedad a través de la calidad y condiciones de vida- se viaja  a través de una red interminable de teorías, conceptos y categorías sociales, reforzando y tomando de otras ciencias como la epidemiología, la salud pública, la antropología, la psicología, la biología, etc,etc; dejando así inconclusos algunos temas, ya sea por desinterés o por desconocimiento.

La dificultad no está en explicar la determinación de la salud-enfermedad teóricamente a través del paso de lo biológico a lo social, sino como operacionalizar dichas teorías, es decir, como llevar a la aplicación en la realidad y con resultados factibles toda la teorización y sus variables para diagnosticar y determinar los procesos de salud-enfermedad colectivos.

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NOTAS

Datos del autor: Antropólogo, Maestría en Medicina Social de la UAM. Especialidad en Antropología Médica UNAM, Académico e Investigador en la Facultad de Medicina de la UNAM. Profesor de Salud Pública en la Escuela de Medicina de la U. Anáhuac.

Email:  carbenam@yahoo.com.mx


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