Especial NAyA 2003 (version en linea del cdrom)

LA FRACTURA DE UNA IDEA PRODUCTIVA TECNOLÓGICA NACIONAL

Ignacio Aranciaga[1]

Resumen

INTRODUCCIÓN

Desde la consolidación del modelo de sustitución de importaciones en Argentina y hasta finales de los ochenta, la ciudad de Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, se había constituido como un enclave de actividad petrolera, donde, la empresa Yacimientos Petroliferos Fiscales Sociedad del Estado (Y.P.F.) asumía funciones reproductivas, políticas y sociales al nivel de las relaciones socio-laborales. La localidad de Caleta Olivia comenzó a crecer aceleradamente por  Y.P.F. dado que esta decidió tomarla como un asiento poblacional complementario a la Subadministración Cañadon Seco[2],  desde donde se atendían las actividades petrolíferas de exploración, de perforación y terminación,  y de producción en la zona norte de Santa Cruz.

El modelo productivo y organizativo desarrollado por Y.P.F. - históricamente, la empresa de mayor facturación de la Argentina- promovió la consolidación y crecimiento de los grupos familiares de los trabajadores petroleros en su mayoría, inmigrantes norteños y entre ellos catamarqueños. Caleta Olivia se constituyó en la mayor generadora de regalías petroleras a Santa Cruz y en el núcleo urbano más importante del área norte de la provincia.

Desde entonces, Caleta Olivia se construyó – aún sin hacerlo consciente – una identidad colectiva  que la fue definiendo como ‘una ciudad del petróleo’ pero, las profundas transformaciones económicas y políticas de la década de los ’90 y sus efectos directos sobre la industria petrolífera – y en particular, sobre la operatoria de Y.P.F. – desmantelaron el núcleo productivo  pero,  simultáneamente,  generaron también una ruptura del pacto organizacional y cultural sobre el que se asentaba la sociedad civil de Caleta Olivia y de su área de influencia.

La actividad petrolífera – aún significativa - devino descentralizada, flexible, privatizada, con acelerada incorporación de nuevas tecnologías[3] y globalizada  perdiendo su carácter nacional y su capacidad organizadora de la vida cotidiana caletense.

Los primeros impactos destacables de la transformación productiva  en sentido de las condiciones objetivas de la población se pueden mencionar al desempleo, la precarización de la relación laboral, el crecimiento de empleados en la municipalidad local, la búsqueda de alternativas productivas y laborales al petróleo y la incertidumbre laboral-económica para los jóvenes de la población . En tanto si lo pensamos en relación a las condiciones subjetivas se da: el paulatino viraje en la organización social y cultural comunitaria, desde Y.P.F. a los estados municipales y provincial fundamentalmente; la crisis identitaria de las comunidades pioneras del petróleo en la región y por último, la ruptura generacional de la identidad petrolera otrora firmes en los jóvenes caletenses.

Entonces, frente a esta nueva coyuntura, cabe preguntarse, ¿Cuáles son las representaciones de  los conflictos y armonías que aparecen en la comunidad pionera del petróleo y de los jóvenes caletenses dentro de devenir del desarrollo tecnológico productivo en el petróleo?

      En este trabajó se buscará mostrar la evolución de la industria petrolera en la región desde la perspectiva de los actores intervinientes en el proceso productivo petrolero. No es nuestra intención quedarnos solamente con la evolución empresarial de la principal empresa nacional y estatal que existió en el país, sino analizar las dimensiones sociales, políticas, productivas y tecnológicas que se manifestaron principalmente en el Golfo de San Jorge, y específicamente en Caleta Olivia. Se hace necesario, a través de una aproximación empírica a los sujetos, relevar y explorar en los distintos reconocimientos del discurso las formas que toman esas construcciones de la ciudadanía urbana entre distintos sectores sociales, en este caso catamarqueños y jóvenes. la catamarqueña que arribó a la ciudad cuando esta nacía y se perciben como los pioneros en el trabajo petrolero en la región y la otra, la de los jóvenes, que les toca vivir el proceso de privatización y flexibilización en la industria del petróleo.

Es abundante la bibliografía que ha tratado las transformaciones políticas, sociales y económicas a partir de la Reforma del Estado en la década del ‘90, pero resulta del todo necesario volver a este objeto de estudio desde la rememoración de los actores desde el presente y como proyectan estos el futuro para la región en un momento donde los cambios en el sector han sido vertiginosos y turbulentos.Entonces desde una etnografía entre sectores representativos de la vida social de la ciudad de Caleta Olivia y en el actual contexto de crisis y recesión del sector petrolero  surgen distintos discursos sociales en clave de ‘desarrollo’ y ‘crisis’. Resulta pertinente,  analizar los significados sociales que tales construcciones discursivas promueven. Se buscará dar cuenta de cómo los significados se articulan con las relaciones sociales y legitiman distintas posiciones de ciudadanía cultural, es decir, distintos derechos políticos, sociales y culturales para habitar la ciudad.

LA CUESTIÓN POLÍTICA DE INCLUSIÓN SOCIAL Y DE PROGRESO DESDE Y.P.F. EN LA REGIÓN

Los procesos de ajuste y reestructuración productiva que se vienen generando en el país provocan grandes transformaciones estructurales socio-laborales. Estos cambios se evidencian en economías regionales que dependían de empresas estatales que al traspasarse a manos privadas por la racionalización administrativa establecieron una ruptura significativa en las relaciones sociales de las poblaciones involucradas.

El estado nacional – a través de políticas de inversión pública sectoriales y regionales- se constituyó en el principal garante de las condiciones productivas, sociales e institucionales del desarrollo económico. En la medida que no se modificaron las condiciones estructurales que limitaban el desarrollo autosostenido y regionalmente integrado de la Cuenca del Golfo de San Jorge –en parte como consecuencia de la masiva intervención del sector público- el estado nacional fue ampliando progresivamente sus funciones económicas y empresarias a través de Y.P.F.

El impacto socio-económico de la explotación petrolera en la zona sur de Chubut y norte de Santa Cruz revela la sucesión de profundas transformaciones que jalonan la breve pero muy intensa historia de producción petrolera. , es preciso agregar que la peculiar fusión de estado nacional y la empresa Y.P.F. en una sola institución hizo aun más estrecho el entrelazamiento de sus funciones sociales, económicas y políticas.

El progreso económico es condición necesaria para la consecución de otros fines convenientes: la dignidad nacional, la ganancia personal, el bienestar general y la educación para los jóvenes.

“Desde el advenimiento de la industria petrolera en el país, Yacimientos Petrolíferos Fiscales  ha venido creando conciencia en el pueble argentino de lo mucho que una industria puede aportar a la integración, y al engrandecimiento de la Nación, sin descuidar la función social destinada al bienestar de sus habitantes”...” La acción social de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, tanto por lo construido como por el bien que brindado en todo lugar donde ha actuado constituyó un ejemplo vivo que ha enorgullecido a la empresa”...” En enero de 1934 Y.P.F. contaba con una dotación de 8.000 agentes. Hacía ya más de 10 años que, como en Comodoro Rivadavia, funcionaba una cooperativa para sus empleados; una caja mutual aseguraba la situación de la familia del empleado fallecido; Había creado bonificaciones tanto por antigüedad como por paternidad y en sus campamentos se habían instalado magníficos servicios sanitarios”...”Hasta este último año en la zona petrolífera de Comodoro Rivadavia, Y.P.F. había construido más de 700 casas, alcanzado la población, que vivía en ellas, aproximadamente a 7000 habitantes contando, además del hospital, iglesia y escuela ya mencionados con otras dos escuelas, polígono de tiro, club social, campos de deportes, plazas, etcétera, disponiendo cada casa de calefacción, aguas corrientes, cloacas, alumbrado eléctrico, etcétera: todas comodidades para que sus moradores vivieran confortablemnte en una zona de condiciones climáticas desfavorables” (Molina, 1990: 197-198)

Luego de esta larga cita se quiere hacer notar como se dio la construcción del espacio público y el rol central del estado nación a través del desarrollo de una zona alejada y desértica como constituía hasta ese momento el Golfo de San Jorge. De esta manera lo político (lo público) se distingue de lo social, de lo económico y lo privado. El Estado es la instancia específica de articulación de los intereses, de los intereses de los grupos sociales que participan en el proceso productivo petrolero pero también en la producción de soberanía nacional. Así lo vivencia uno de los entrevistados.

“Entonces Y.P.F.  vino al norte a buscar gente, iban a Catamarca, una vez por año y reclutaban gente allá y los traían …cuando hemos llegado nos recibían con los brazos abiertos porque no había brazos para trabajar, la gente del norte era más sacrificada, venía y se adaptaba al clima”.

De esta manera, las formas de representación centralizadas de poder que se fueron constituyendo en Y.P.F. donde existió una concentración y centralización institucional de la toma de decisiones. La empresa se presentaba con un tipo de dominación del estilo patrialcal, no es la empresa (en sentido marxista) la que extrae plusvalía de la fuerza de trabajo del obrero, sino que el vínculo es al revés es la empresa la que le da todo al trabajador.

En este sentido se estructuró la construcción de un centro de gravedad del poder político, que guió hacia un destino común, los intereses de la empresa y los trabajadores. El ‘paradigma desarrollista’ de las décadas del 50 y 60 se presentó a la región como el factor clave del desarrollo económico, además de poseer  objetivos de democratización de las relaciones sociales y de recuperación de la fase de bienestar social teniendo como pilar a la regulación por parte del Estado de Bienestar.

De esta forma, para el caso de Y.P.F. se esperaba que la empresa aumentara su producción y las iniciativas se materializaron en cambios sustantivos en el modelo tecnológico y organizacional de los pozos petroleros. Una nueva organización del trabajo, un perfil laboral más técnico y profesionalizado e importantes inversiones en equipamiento, fueron acciones orientadas a la búsqueda de una mayor capacidad productiva con el fin de lograr una economía de escala más eficiente.

En esta coyuntura política, social y productiva fue que comenzó a arribar la comunidad catamarqueña que se fue constituyendo como la más numerosa y con una intensa actividad social, cultural y productiva en la ciudad de Caleta Olivia. Esta comunidad comenzó a llegar a este lugar de la Patagonia desde el mismo momento que se descubrió petróleo en Santa Cruz y ha construido fuertes lazos entre si con una intensa actividad de su centro de residentes, así también ha mantenido vínculos sociales y políticos con su comunidad de origen. Esta comunidad fue la que vio nacer a Caleta, como lo describe el entrevistado, desde la aparición del petróleo y posibilitó que esto sucediera.

“Cuando yo vine en 1954 estaba en construcción el barrio Parque…En ese momento todavía hablábamos de nuestra casa como el campamento. Caleta pueblo era un lugar chiquito que se remitía a dos calles”.

Figura N° 1 Lugar de origen por Rangos de Edades de los habitantes de Caleta Olivia

La figura  N° 1 nos muestra la fuerte presencia de residentes norteños (catamarqueños principalmente) en la generación de 50 años y más. Estos fueron los ciudadanos que llegaron en la década del 50 y 60 con el “boom petrolero” para habitar y trabajar en la región. Estas personas que hoy se hallan en Caleta Olivia, han pasado su vida productiva en la región y han apostado al modelo de país que ellos vivenciaron y es lo que anhelan para sus hijos que vieron nacer en estas tierras.

El Estado es la instancia específica de articulación de los intereses, de los intereses de los grupos sociales como el de la comunidad catamarqueña, que participan en el proceso productivo petrolero pero también en la producción de soberanía nacional. Así queda en el recuerdo de uno de los entrevistados.

“Sin duda el gran salto se produjo a partir de 1959. En ese año Y.P.F. modifica su política de desarrollo. Esto pasa durante el gobierno de Frondizi…Llega tanta gente de golpe que Y.P.F. se ve obligada a construir pabellones, de los cuales todavía quedan algunos. Se instalaron también algunas carpas. Este movimiento se produjo entre 1959 y 1965. Así creció también la ciudad consecuencia del movimiento generado a partir de la actividad petrolera…mucha de la gente que estaba en Cañadón empezó a traer a sus familias, lo que los obligó a instalarse en Caleta. Así empezó a crecer la ciudad.”

Los trabajadores que se instalaron el en yacimiento petrolero desde la década del 50’  trabajador establecieron una relación de interdependencia con la empresa Y.P.F. Esta le permitía establecerse, le otorgaba el salario que le posibilitaba tener una proyección de futuro para él y su familia. Existía una perspectiva de crecimiento económico, desarrollo social, movilidad de clases y la presencia del Estado jugaba como protector de las leyes laborales y los trabajadores.

“Yo hace 45 años que vivo acá…Porque vivíamos de Y.P.F., porque vivíamos de una empresa que nos daba todo, donde la protección familiar era de tal forma de que nosotros automáticametne estábamos pensando que nuestros hijos iban a ser quienes nos reemplacen en el puesto de trabajo y un día para otro se rompió.”

Vemos aquí como el trabajo era el proveedor de lo necesario para las personas en lo que hacía a su desarrollo tanto material como simbólicamente. El trabajo era el que organizaba la vida ya que proveía un salario fijo, una obra social -tanto él como a su familia- y un sistema de seguridad social.

Este relato nos muestra  a través de la  comprender de un actor como se fue constituyendo la tradición de la región, cuales fueron las capacidades y fuerzas activas de la comunidad catamarqueña para construir la región. Con ello vamos obteniendo pautas para develar el comportamiento a partir de la rememoración de los actores intervinientes en la “edad de oro” del petróleo en la región. Por eso la representación[4] del pasado en el presente será esencial para el futuro y en este sentido “la comprensión permite captar las necesidades, deseos, finalidades y sus relaciones con los valores.” (Morin, 1988: 164)

Combinar la comprensión con  la explicación dado que esta nos otorgará “los fenómenos, las determinaciones, reglas, mecanismos, estructuras de organización” pero “negar la comprensión a los demás, es negarles la subjetividad, y por ello mismo negar el derecho a la autonomía, a la existencia incluso” (Morin, 1988: 165)

En este sentido es importante mencionar que los trabajadores que se instalaron el en yacimiento petrolero desde la década del 50’ establecieron una relación de interdependencia con la empresa Y.P.F. Esta le permitía establecerse, le otorgaba el salario que le posibilitaba tener una proyección de futuro para él y su familia. Existía una perspectiva de crecimiento económico, desarrollo social, movilidad de clases y la presencia del Estado jugaba como protector de las leyes laborales y los trabajadores.

Volviendo al relato que termina dramáticamente, que significa esa ruptura, que significa para esta trabajador y sus expectativas de vida para los suyos que ese proyecto se haya roto.

La explicación que le podemos dar a ello es que desde la consolidación del modelo de sustitución de importaciones en Argentina y hasta finales de los ochenta, Caleta Olivia se había constituido como un enclave de actividad petrolera, donde, la empresa Y.P.F. asumía funciones reproductivas, políticas y sociales al nivel de las relaciones socio-laborales. La década del ’90 trajo aparejado numerosas transformaciones que se vieron reflejadas en todos los ámbitos tanto económicos como productivos, así como también, en la esfera social, educativa y cultural. Las políticas de ajuste y reestructuración del Estado implementadas en esta década produjeron un impacto significativo en economías regionales monodependientes como es la caletense. La privatización de Y.P.F. provocó no sólo un viraje en la concepción productiva caletense, sino que también afectó las instancias de administración y de organización de la comunidad. Sin duda, esto último influyó y alteró sustancialmente las prácticas socio-culturales que conformaron históricamente a la población de Caleta Olivia.

Pero a  partir de mediados de los ’70  con las medidas de ajuste adoptadas por el gobierno militar este proyecto se vió claramente fracturado. Se produjo una declinación de los índices de empleo, crecimiento económico y P.B.I (Producto Bruto Interno). Se vislumbra una caída del salario real y en general del ingreso familiar. El proceso que se da desde aquí hasta el principio de la década del ’90 es de un deterioro marcado en la capacidad de consumo, que incide en su perspectiva de crecimiento.

A nivel empresario entre 1976 y 1980 se observa un período de estancamiento productivo, dificultades comerciales y caída de los gastos socio-laborales, este estancamiento productivo se vincula con la falta de inversiones en el sector.

El nivel de estancamiento en la producción petrolera que se estaba produciendo en el país pero también en la región analizada, con la empresa Y.P.F. desmantelada y sin posibilidades de nuevas inversiones debido a la crisis inflacionaria que azotaba al país. Vale indicar lo que nos dice la Historia de Y.P.F.  “La otra forma de vaciamiento a que fue sometida Y.P.F. estuvo dada por los contratos firmados entre los años 1977 y 1981. En ese entonces se firmaron alrededor de 25 convenios con diversas modalidades contractuales y un solo denominador común: todas las áreas licitadas que entregó Y.P.F. contaban con reservas ya descubiertas y con pozos en producción. Así el gobierno constitucional surgido en 1983 se encontró con un sector petrolero caracterizado por la endeble situación económica y financiera de YPF, un nivel de producción que después de haber aumentado entre 1976 y 1981 un 26%, comenzaba a mostrar una tendencia decididamente decreciente y con un ritmo de descubrimiento de reservas prácticamente nulo” (Molina, 1990:  330)

Los catamarqueños conciben que el trabajo tiene innumerables implicancias para su vida cotidiana, pero también les posibilitó crear un relato con sentido patriótico de su existencia en la Patagonia, aquí destacaremos esencialmente dos: las subjetivas, que permiten a los trabajadores de la comunidad catamarqueña sentirse petroleros, participes de un proceso productivo nacional que los incluye y los necesita para llevar adelante un desarrollo para el país y las objetivas que les otorgó los medios de materiales de supervivencia (casa, salario, obra social, jubilación, etc).

De esta manera los catamarqueños logran comprender su migración (producida masivamente en la década del 50 y 60), que paso de la incertidumbre por la partida y el riesgo físico por el trabajo en el cual se responsabilizaron, a la seguridad que les otorgaba un trabajo para toda la vida en el cual estaba reglamentado el salario, la jubilación y desde un lugar metafísico, su ser y tiempo.

A su vez remarcan el carácter nacional de la comunidad catamarqueña. Al carácter lo vamos a definir como “el valor ético que atribuimos a nuestros deseos y a nuestras relaciones con los demás” (Sennet, 2000: 10)

La comunidad catamarqueña desde un presente de migración logró proyectarse a largo plazo, a partir de la realización de la actividad productiva petrolera nacional [5].

“Y.P.F. era la base de sostenimiento de todo. Desde la familia hasta las instituciones ... Todo lo que faltaba había que pedírselo a la petrolera…desde el punto de vista de lo que es una empresa petrolera, nadie se explica hasta hoy como subsistía. Del 100% de inversiones, el 60% lo dedicaban al asistencialismo y el 40% a la explotación petrolera”

Esta comunidad se reivindica como petrolera, porque tiene el orgullo de serlo. Su trabajo se resignificaba en una producción para el país, para el conjunto de los habitantes de la nación, no mediaban los intereses privados. Se los respetaba por su trabajo, por la manera de llevarlo a cabo y también por pertenecer a Y.P.F., por ser  ‘ypefianos’ [6]. Esto se refuerza en significaciones diferentes en los momentos de crisis y privatización de la empresa estatal, donde se buscaron responsables de todo tipo por la debacle de Y.P.F.

“Me propuse irme de Y.P.F., proponerle mi trabajo a cualquier empresa privada y demostrarme a mi y a los otros que los ypefianos no éramos todos vagos y que estábamos los que habíamos trabajado mucho para sostener a la empresa…luego de un tiempo la TOTAL me hace una oferta y me paso a la actividad privada”

Nuevamente aparecen las dimensiones, subjetivas y objetivas, que la comunidad quiere significar, en el caso del relato anterior afirmando su identidad petrolera e ypefiana, pero también se responsabiliza a la empresa estatal por su accionar omnipresente y paternalista.

“si hay algo malo que provocó Y.P.F. es que no estábamos formados para pensar. Lo teníamos todo. Jamás se nos ocurría pensar que nos íbamos a quedar sin trabajo. Se suponía que nuestos hijos se iban a formar para trabajar en Y.P.F., así como nuestros padres nos habían ‘reservado’ un lugar. A partir de l a privatización se produjo un ‘crac’ que nos rompió a todos.”

Estos trabajadores y sus familias comprendían a la actividad petrolera desde un sentimiento nacional. El fruto del duro trabajo hallaba su sentido en la recompensa (a través del salario) que le otorga la empresa mes a mes y en la proyección familiar (mediante el ahorro y una jubilación) y nacional mediante la producción de hidrocarburos para la nación.

La estructura económica y social regional comienza a evidenciar un debilitamiento en su protección y regulación por parte del Estado a partir del año 1977 con la política de contratación arriba citada. Esta situación el gobierno democrático de 1983 no lo puede revertir y continúan los planes tendientes a una lenta concesión de áreas y zonas de exploración y explotación petroleras, mediante los planes Houston en 1985 y Olivos en 1987.

Cuadro N 1

Variación relativa de la producción de petróleo (Base 100=Año 1985)

Total país y Cuenca Golfo San Jorge por jurisdicciones

Período 1985-1995

Año

Total país

Cuenca Golfo San Jorge

Santa Cruz Norte

Chubut

1985

100

100

100

100

1986

94,39

94,86

96,60

93,45

1987

93,18

94,14

94,92

93,50

1988

97,93

98,24

102,65

94,65

1989

100,14

97,60

102,36

93,73

1990

104,98

94,26

96,54

92,40

1991

107,29

94,22

96,32

92,52

Fuente: Caracterización de la dinámica económica de la “Cuenca del Golfo de San Jorge” en los años 90. Cicciari, María Rosa en La Patagonica privatizada. Crisis, cambios estructurales en el sistema regional patagónico y sus impactos en los mercados de trabajo. Salvia y Panaia (comps. )) Eudeba, 1997, Buenos Aires.

El cuadro N° 1 nos muestra como  repercuten las medidas adoptadas desde 1976 en  el estancamiento de la producción del petroleo en el país y en el Golfo de San Jorge en particular. Este proceso tomará nuevas formas productivas y económicas, pero ha  generando en el país grandes transformaciones estructurales socio-laborales. Estos cambios se evidencian en economías regionales que dependían de empresas estatales que al traspasarse a manos privadas por la racionalización administrativa establecieron una ruptura significativa en las relaciones sociales de las poblaciones involucradas.

Los procesos de transformación, que afectan a la constitución misma de la  Cuenca del Golfo de San Jorge, expresan el pasaje de un modelo de modernización a otro. El declive del proyecto modernizador que dio lugar a la Patagonia actual muestra sus límites y sus contradicciones en la medida que convoca a la discusión de nuevos sentidos posibles.

 

CUESTIONES ECONÓMICAS: LA CONDICIÓN PARA EL DESARROLLO GLOBALIZADO A PARTIR DE REPSOL-YPF

Los procesos de ajuste y reestructuración productiva que se vienen generando en el país provocan grandes transformaciones estructurales socio-laborales. Estos cambios se evidencian en economías regionales que dependían de empresas estatales que al traspasarse a manos privadas por la racionalización administrativa establecieron una ruptura significativa en las relaciones sociales de las poblaciones involucradas.

Los procesos de transformación productiva, que  afectan a la constitución misma de la identidad tecno-productiva petrolera, expresan el pasaje de un modelo de modernización proyecto modernizador de la Industrialización Sustitutiva de Importaciones a otro modelo privatista, globalizado y con especializaciones tecnológicas de punta convoca a la discusión de nuevos sentidos posibles. La identidad colectiva tecno-productiva no es nunca una entidad estanca, sino que se constituye socio-técnicamente de modo dialógico con lo establecido, lo heredado y con referencia al avance de las nuevas tecnologías y las nuevas formas de poder mundializadas.

Por último las crisis son desestructurantes y estructurantes en el mismo sentido, por ello nos impone la tarea de seguir construyendo senderos que expresen los intereses de la sociedad en tiempos donde las utopías dicen haber caído y hay que reivindicarlas.

El  proceso de globalización de los mercados, ha impactado fuertemente en la producción petrolera en la Patagonia Austral. El mismo ha producido la apertura de los mercados internacionales (para cumplir ahora la totalidad del proceso productivo) y esto ha sido viable gracias a la aparición de nuevos paradigmas, políticos, sociales, económicos y tecno-organizacionales intensivos en información. La centralidad que ha adquirido estos paradigmas para las sociedades modernas nos llama al análisis de este fenómeno.

En Argentina este proceso se fue gestando desde el golpe militar de 1976 y va adquiriendo consideraciones significativas en el sector petrolero. El proceder político de diferentes gobiernos hacia el sector así lo demuestra. En 1991 con la implementación del Plan de Convertibilidad, que fue ampliamente apoyado y fomentado por organismos internacionales y gobiernos del primer mundo que veían con buenos ojos la ‘apertura de Argentina al mundo’. La desregulación total de las exploraciones, perforaciones y explotación de las zonas concedidas en el período 1977-1989 más las otorgadas a partir de 1991 con el ‘Plan Argentina’. Esto sumado a la venta de las áreas marginales de reservas, la concesión de la mayoría de las áreas centrales  y la venta de los activos de la empresa estatal, sienta las bases para la reestructuración del sector.

Las consecuencias productivas de la globalización que tuvieron como objetivo el iingreso a sistemas globales de comercialización y producción y de capitales altamente tecnologízados dieron por resultado la imposición de relaciones de  producción globalizadas con las exigencias de las normas ISO, medidas de seguridad y de control del medio ambiente pero también la de intensificar la productividad. En este sentido el Instituto Argentino de Petróleo y Gas nos dice  “La continua búsqueda de nuevas reservas hace avanzar cada vez más rápidamente a una tecnología que, en forma económica, permite explorar nuevas fronteras geológicas y tecnológicas, tanto en tierra como bajo aguas cada vez más profundas y hasta hace pco tiempo inaccesibels. Esa misma tecnología también impulsa desarrrollos más sofisticados para los hallazgos de hidrocarburos, su producción y transporte hacia los centros de precesamiento y consumo. También es la responsable de optimizar la recuperación del petróleo in situ, incrementando cada vez más el factor de recuperación de los mismos. Es muy importante resaltar el avance de la tecnología de producción que para su aplicación requiere poseer un profundo conocimiento de las características geológicas/petrofísicas de los reservorios, sólo posible con la utilización de grupos multidisciplinarios de técnicos y científicos. Todo esto posibilita que el porcentaje de recuperación económica de los hidocraburos in situ se haya incrementado en forma sorprendente, hecho qu epermitirá gozar por varias decenas de años más de su plena utilitzción como principal fuente de generación de energía.“  muestra el cuadro a continuación.” (IAPG, 2000: 76)

Cuadro N 2

Variación relativa de la producción de petróleo (Base 100=Año 1985)

Total país y Cuenca Golfo San Jorge por jurisdicciones

Período 1985-1995

Año

Total país

Cuenca Golfo San Jorge

Santa Cruz Norte

Chubut

1985

100

100

100

100

1992

120,88

105,95

122,24

92,72

1993

128,43

108,59

118,92

100,20

1994

145,28

117,80

136,15

102,90

1995

156,18

134,54

166,09

108,91

1996

170,74

150,19

204,46

106,12

1997

181,45

153,62

205,40

111,56

Fuente: (Cicciari, 1997)

Además  la producción global de petróleo a nivel  país ha logrado un fuerte incremento a partir de la privatización en cuanto a su capacidad extractiva, aunque el Golfo de San Jorge no ha seguido este ritmo de crecimiento. Es de destacar la creciente diferenciación que se va dando al interior de los espacios regionales analizados, con un ritmo  ascendente sostenido en el período analizado. Esto se debe a “un impacto de la relocalización geográfica de la extracción petrolera en el marco de la dinámica sectorial posterior a las reformas, y con una perspectiva de alcance nacional...expresa una tendencia que parece estar indicando la alternacia de estrategias empresariales que , de acuerdo a sus planificaciones de inversión, ajustan la toma de decisiones respecto a priorizar tareas de extracción y/o de exploración en la totalidad de sus áreas de explotación.” (Cicciari, 1999:92)

La región analizada se vió favorecida por el incremento de las regalías petroleras producidas por la extracción del mineral. Esto no tuvo su paralelo con la relación entre incremento de las ganancias empresarias y empleo dado que dista de ser mecánica. Por un lado hubo  crecimientos en la productividad  (como lo marca el cuadro  N° 2), y aumentos en la productividad asociadas con innovaciones organizacionales, las cuales, tendieron a la disminución de  empleos, asignación de mayores responsabilidades y multifuncionalidad de los empleados.

De igual forma las empresas no solo realizaron actividades extractivas que se vio reflejado en  el incremento de la producción de petróleo y en la localización de reservas probables “Un ejemplo de lo arriba expuesto muestra la actividad de la industria petrolera argentina: mientras en el período 1990/1998 la producción de petróleo aumento de 28,0 a 49,2 millones m3. al año, en el mismo lapso las reservas comprobadas crecieron de 249,6 a 437,8 millones m3., manteniendo así el horizonte de disponibilidad de aproximadamente 10 años  (a pesar de que el total producido en esos 9 años alcanzó a los 347, 2 millones m3.). Dicho de otro modo, las reservas de petróleo extraídas se fueron reemplazando e incrementando, a pesar del fuerte aumento en la producción, desplazando año a año el horizonte de agotamiento de las mismas. Las reservas probables[7] a fines de 1998 alcanzaron los 190 millones m3.” (IAPG, 2000:53)

El proceso de globalización, mediante los planes de apertura económica y desregulación permitió impulsar la reconversión productiva del sector y la modernización industrial. Esta reestructuración no posibilitó un desarrollo autosostenido de los poderes locales y la integración social y regional ya que las transformaciones consolidan nuevas formas de desestructuración económica y de sobreexplotación de los recursos naturales no renovables y continúa creciendo la precariedad laboral y la iniquidad social.

CUESTIONES POLÍTICO-IDEOLÓGICAS DE LA GLOBALIZACIÓN PARA UN ESPACIO REGIONAL EXTRATIVO: ¿SE DESVANECE LA IDEA DE NACIÓN?

Las palabras del por ese momento presidente de YPF S.A.[8]  van en el sentido de afianzar económica, social e ideológicamente el proceso de privatización y globalización de la empresa, se puede leer lo siguiente:  “Simultaneamente un programa de reestructuración, también en marcha, permitirá a YPF abrir su estructura de capital a inversores privados para enfrentar el desafío que supone movilizar los recursos petroleros del país en condiciones técnicas y económicas compatibles con las necesidades del mercado y las exigencias de bienestar y calidad de vida de la población” (Molina, 1990: 333).

El ‘Plan Argentina’ llevó a la empresa estatal a un proceso de creciente desestatización en un proceso sucesivo de realización de sus activos  La decisión de transferir al capital privado tanto las áreas de explotación, en una primera etapa, como el capital accionario mayoritario, en la segunda fase, aparece como ‘tristemente innovadara’ con la estrategia seguida en otros países de América Latina, siendo lo de ‘Plan Argentina’ una cruel ironía. Realizando una evaluación de este proceso el economista argentinos nos dice: “En la gran mayoría de los países que cuentan con una productora de hidrocarburos que ofrece al mercado interno el producto para su comercialización y además lo exporta, los respectivos gobiernos han decidido no resignar el control fundamental del ente respectivo. Las razones son varias aunque no similares en todos los casos. En primer lugar, se considera que la explotación de un recurso natural no renovable y, a la vez, estratégico para el desarrollo nacional deber estar administrado por quien representa los intereses generales de la Nación” (Roffman, 2000: 97)[9].

Si bien la política aperturista está orientada a estimular las inversiones extrajeras directas (IED) y ha conseguido éxito en ese sentido, esto no implica que exista un reflejo, al menos inmediato, sobre la dinámica tecnológica local. La contribución de la IED difiere según los sectores de aplicación.

La búsqueda de una ‘integración competitiva’ al mercado internacional supone el crecimiento de sectores productores de bienes de contenido tecnológico relativamente alto, destinados a la exportación. Las características y especificaciones de estos bienes torna prácticamente ineludible la utilización de tecnologías semejantes a las empleadas por las empresas transnacionales de los países capitalistas avanzados. La percepción de la imposibilidad de realizar ese desarrollo a partir de esfuerzos endógenos motivó que se otorgara, una vez más, un papel central en las estrategias de desarrollo a la radicación de subsidiarias de transnacionales.

CUESTIONES SOCIALES: LA REESTRUCTURACIÓN DEL ESPACIO PÚBLICO REGIONAL A LA LUZ DE LA MODERNIZACIÓN NEOLIBERAL

El agravamiento de la crisis fiscal del Estado y la necesidad de profundizar las medidas de ajuste sobre la empresa, a principios de los años ’90, fue causa de gran malestar y de aumento en la conflictividad gremial y social. Las políticas de ajuste lograron una importante reducción del déficit empresario. El recorte de gastos afectó en forma directa la renovación y el mantenimiento básico de equipos y herramientas. La situación generó a su vez una caída de la productividad del capital, una reducción de la planta de personal, y una caída de las remuneraciones directas e indirectas de los trabajadores permanentes.

La Reforma del Estado amparado por leyes de flexibilización laboral señala hasta ahora una tendencia continua hacia la erosión de la seguridad que daba tener un empleo, situación que se refleja en el deterioro de las condiciones laborales, en le proceso de recesión productiva, en el incremento brusco y acelerado de la desocupación abierta. La variable de ajuste del fenómeno crisis-recesión productiva-flexibilización laboral, opera sobre el empleo y los salarios. Las políticas económicas y laborales de los `90, indicadas por organismos internacionales y hegemonizados por la ideología neoliberal y o pragmátista, tienden a favorecer la opinión de que es mejor emplear temporalmente que no emplear en absoluto.

De esta manera se les presenta el desafío a las provincias de Chubut y Santa Cruz, de hacer frente a las nuevas condiciones impuesta por YPF S.A. A partir de la privatización se produjo un impacto de transformación hacia una nueva organización social. Esto se evidencia a partir de la implementación de ‘retiros voluntarios’ (ofrecidos  a cambio de un fondo de retiro indemnizatorio), en 1991, que la empresa logró la más rápida y significativa disminución de trabajadores. A su vez “la desvinculación de los trabajadores de YPF requirió del establecimiento de un “contrato social de transición” entre la empresa privatizada y los microemprendimientos conformados  por sus ex empleados, originando un particular contexto de transición social, a partir de la nueva organización productiva de los agentes intervinientes en la actividad” (Aranciaga et al, 1999: 19)

      En otro orden las relaciones sindicatos-empresa se reestructuraron a partir de la privatización; las negociaciones de modificación del convenio colectivo de trabajo y productividad produjeron cambios significativos en los estratos, acotes y formas de la lógica de acción colectiva, vinculándose estrategias individuales de defensa de la fuente laboral y única posibilidad de aumento salarial. Ante esta pérdida de presión real de los sindicatos confrontativos-revindicativos pasaron a ser colaborativos, evidenciándose un cambio de rol sindical como prestador de servicios médico-asistenciales a sus afiliados y un creciente avance de las medidas estatales y empresarias en pos de la flexibilización laboral como ser la terciarización empresaria, nuevos convenios colectivos de trabajo, los programas de empleo y legislación laboral implementados por el Ministerio de Trabajo de la Nación para desocupados y jefes de hogar simbolizan pérdidas de la capacidad de negociación comunitaria ante Repsol-YPF.

Sin duda, las políticas de ajuste y transformación estructural mostraron ser ‘existosas’ en cuanto al logro de objetivos estratégicos de ‘desestructuración’  y sus configuraciones sociales del modelo desarrollista promovido para la Patagonia y específicamente para el Golfo de San Jorge. Sin embargo, no deja de llamar la atención el constatar que la ‘modernización neoliberal’ continúa más preocupada por el resguardo de la rentabilidad del capital y el debilitamiento político e institucional de los trabajadores, que por el desarrollo y defensa de nuevos derechos, recursos. oportunidades y habilitaciones a favor de los trabajadores, sus familias y la población afectada por las transformaciones que se encuentran en proceso.

      En síntesis, es posible señalar cuatro momentos en el desarrollo de la crisis social del sector petrolero. Un primer momento, que data de 1991, cuando se concreta la privatización de la empresa estatal Y.P.F. que pasa a denominarse YPF S.A. Un segundo momento se da a partir de 1993,  con la participación de ex-operarios de la empresa en la forma de cooperativas petroleras, participando así de las nuevas modalidades de la actividad productiva. Y esta situación no alivia la crisis y desde 1994, en un contexto de sostenida recesión laboral de la actividad petrolera y aumento de la actividad, se vive un clima de gran movilización, registrándose la formación de comités de crisis, y medidas de protesta tales como cortes de ruta y realización de ollas populares. Finalmente, en 1998, un nuevo período se abre con el traspaso definitivo de YPF S.A. a Repsol-YPF donde se profundizan las características de la etapa anterior.

CUESTIONES LABORALES: EXPECTATIVAS Y REESTRUCCIONES PARA LA VIDA DE LOS JÓVENES, DESPUÉS DEL PETRÓLEO

Dentro de una lógica simplista, a las expectativas se las entiende como el deseo de lograr algo, pero a este suele leérselo como surtimiento natural, y casi no es posible concebirlo como una construcción social.            El concepto de expectativas lo entendemos como nexo entre elecciones individuales y estructuras sociales, en tanto remite más que a acciones racionales guiadas por normas y valores interioridades a opciones posibles: “ ...Las relaciones sociales aparecen a los individuos como una estructura de opciones, es decir, como relaciones entre sus actos y las consecuencias de estos...”[1]

Las condiciones de vida se definen partir de la resolución social de los derechos de las personas en términos de la reproducción de la vida. Estos se pueden enumerar en: trabajo, vivienda, alimentación, salud, educación, igualdad de oportunidades, libertad de expresión, democracia, justicia y paz. Se infiere de esto que las condiciones objetivas de vida se relacionan con las posibilidades que tienen las personas de acceder a algo.

Las opciones con que cuentan los jóvenes son siempre relativas a condiciones históricas concretas y que se constituyen localmente. Cuando la gente opta lo hace dentro de condiciones sociales que determinan objetivamente las consecuencias de sus actos, por medio de la propia existencia y conocimiento de las relaciones sociales.

Interesa resaltar que los comportamientos individuales y familiares (micro sociales) a pesar de la amplia variedad que puedan presentar y la especificidad que adquieran en el seno de cada unidad domestica particular no pueden ser comprometidos al margen del espacio macro social en el que su accionar se inscribe en tanto, las necesidades en su conjunto, y las clases, fracciones y grupos que las componen se reproducen por medio de las prácticas sociales de los sujetos individuales y colectivos.

A la realidad de la crisis política y económica, en este caso hay que sumarle su pertenencia de clase, con todo lo que eso significa: la situación de desmembramiento de los sectores populares y en función de lo urgente, a la insoportable caída del nivel de vida y marginación social. Esto redunda en cuestiones tan concretas como un casi nulo acceso a educación, salud vivienda empleo, etc. Y consecuentemente, arriba a un fatalismo explicativo de dichas situaciones. Los jóvenes dentro de este contexto, “se transforman en una problemática social”, ya que la única salida visible, en muchas ocasiones es la delincuencia o la adicción al alcohol o  diferentes drogas. La consecuencia de explicar por el fatalismo las distintas situaciones de vida, conllevan a ubicar a las soluciones dentro de un marco inmediatista.

Por otro lado “la cuestión de la juventud” se nos presenta como algo neutro, ahistórico, desvinculado de los procesos sociales. Este discurso pone al joven en una situación de victimario. Este marco se agrava cuando los jóvenes son de sectores sociales populares, ya que el “mote” pasa a ser el de joven-riesgo-drogadicto-delincuente, idea construida por los sectores dominantes para fortalecer la neutralidad de los procesos socio-culturales en los cuales se encuadra esta problemática.

Este discurso de los sectores dominantes no tienen asidero, cuando se compara con la situación real, En general y a nivel nacional, en los sectores populares, los niños que terminan la escuela primaria, no ingresan a la escuela secundaria, y cuya consecuencia es una baja calificación a la hora de ingresar al mercado laboral. Y por otro lado el porcentaje de desempleo en la región, es él más bajo del siglo. Por lo que la situación de inestabilidad en la que viven los jóvenes es permanente: joven sin experiencia, ni calificación en donde su posible actividad laboral cotidiana gira en torno a changas discontinuas.

Los jóvenes se desempeñan hoy en actividades típicamente no formales, que van de la informalidad a la cuasiformalidad de las ocupaciones cuentapropista y del mundo de las microempresas. Las políticas actuales de empleo pueden ser interpretadas como una declaración de impotencia frente al aumento de la desocupación en grados sucesivos. El carácter masivo de la desocupación de larga duración, las dificultades crecientes de inserción de jóvenes, la precarización del empleo y la presión sobre los salarios crean riesgos de ruptura de los lazos sociales en un contexto de recesión marcada y estable. Los gobiernos son conscientes de ello, pero estiman no poder mas que respetar la lógica económica.

En este sentido, para los jóvenes con calificaciones y clasificaciones educativas, en el más optimo de los casos, se registra una especie de transición laboral, que implica ocupaciones no formales, para pasar luego a ocupaciones mas regulares y continuas, mejor calificadas y remuneradas de los segmentos cuasiformales y el mercado formal.

Esta transición  por la no formalidad no se produce uniformemente por lo tanto no constituye una norma para todos los jóvenes argentinos dado que algunos resolverán mejor este transito, lo que refleja las desigualdades socio-educativas-ocupacionales estructurales. Es decir, que la falta de empleo, la precariedad laboral, tiene sus mayores impactos en los sectores bajos de la sociedad.

El joven desfavorecido no puede optar libremente por su trabajo sino que reproduce los circuitos frecuentados por su familia y vecindad, ingresan por una necesidad imperiosa al mercado laboral en muchos casos por que no se les dio cabida en el sistema educativo y no cuenta por consiguiente con las credenciales que le predeterminan escasas posibilidades de éxito en el mundo del trabajo.

“El empleo precoz, es un camino sin retorno para los adolescentes en situación de pobreza. El empleo significa para la vida de un joven el futuro organizado de su proyecto de vida; impone ciertas conductas y muchas limitaciones, y por la fuerza de lo cotidiano pasa a convertirse en la única manera de vivir para las expectativas familiares y sociales.”[2]

Por lo tanto se puede sostener que existe un proceso de fragmentación laboral y por ende social que afecta a los jóvenes con una dinámica particular, lo que implicara el éxito o satisfacción para algunos y la precariedad y frustración para otros.

Alternativas laborales y ciudadanas de los jóvenes descentradas del petróleo

En una placa aparecida en el canal local se deja leer:
“LLega el Barco: Estibadores presentarse el Domingo a las siete de la mañana con DNI y carnet”

El trabajo era el proveedor de lo necesario para las personas en lo que hacía a su desarrollo tanto material como simbólicamente. El trabajo era el que organizaba la vida ya que proveía un salario fijo, una obra social -tanto él como a su familia- y un sistema de seguridad social. Esta serie de prestaciones le brindaban al trabajador una tranquilidad ante cualquier eventualidad y le permitía una proyección de futuro, acceso al consumo, al confort, la posibilidad del ascenso social y estaba integrado al conjunto de la sociedad.

“Estoy trabajando en el puerto como estibador pero estoy más que subsistiendo, no soy efectivo hoy en día, va a ser una semana, casi un mes que no estoy trabajando, porque hay un montón de problemas con las empresas”

La experiencia de trabajo no consolida un proyecto a mediano o largo plazo, esa condición ya no la viven los jóvenes sino que lo laboral se reduce a lo inmediato.

“En Pride, empresa petrolera tomaron a veinte jóvenes, habrán estado una semana trabajando y renunciaron, yo no lo podía creer. No lo podía creer porque una persona que busca trabajo se vuelve loco buscando trabajo y es como un sueño dorado enganchar en una empresa como Pride”

Con las empresas petroleras los jóvenes dimensionan otras experiencias laborales que se daban generalmente en el pasado, con las generaciones anteriores a las suyas, pero que siguen persistiendo en el presente solo ocasionalmente. Allí si ven un proyecto a largo plazo, estructurante de sus existencias, aunque se les hace problemático poder llevar a cabo emprendimiento por la diversos factores. Ahora parecería que esas oportunidades no se ofrecen a menudo en el mercado laboral caletense.

“Estoy desempleado. estaba trabajando en, trabaje en la municipalidad, después en cañadón y en la pride”, otro joven señala que “ ...busco en la construcción, pero ahora no hay nada en este momento, trabajo de changas, de albañil, limpiar patios, lo que salga.”

Con estos relatos damos cuenta de la inestabilidad laboral a la que está expuesta este sector de la comunidad donde la flexibilidad laboral se da como una forma de vida, con un horizonte cercano, con incertidumbre “era todo nuevo para mi” sin seguridad laboral cierta, por eso no puede entender que jóvenes hayan perdido la oportunidad de tener un  ´´proyecto´ gracias a un empleo laboral en un lugar concebido como más estable con otras condiciones de trabajo que se ofrecen en Caleta Olivia –pesca, construcción, municipalidad a través de planes de trabajo, chacras de forma independiente e informal-. Además se encuentra el siempre latente riesgo de caer en la desocupación

“Lo que tiene de particular la incertidumbre es que existe sin la amenaza de un desastre histórico; y en cambio, está integrada en las prácticas cotidianas de un capitalismo vigoroso. La inestabilidad es algo normal” (Sennet 2000)

COROLARIO: IMPACTOS DE LA GLOBALIZACIÓN EN LA CUENCA DEL GOLFO DE SAN JORGE

La década del ’90 trajo aparejado numerosas transformaciones que se vieron reflejadas en todos los ámbitos tanto económicos como productivos y tecnológicos, así como también, en la esfera social, educativa y cultural. Las políticas de ajuste y reestructuración del Estado, sumado a la privatización de Y.P.F. implementadas en esta década produjeron un impacto significativo en economías regionales monodependientes como es la caletense.

En el complejo esquema que se puede encontrar en el Golfo de San Jorge de la Patagonia austral se vislumbran circuitos productivos  y áreas diferenciales divididos entre si dándose una desarticulación marcada de las actividades que se desarrollan en la región (pesca, minería, explotaciones ovinas, industrias promovidas, centros turísticos y administrativos) y generando una composición económico-regional donde los centros urbanos de distribución y puertos funcionan como puntos de concentración social, política y económica. (Salvia 1999).

La coyuntura económica nacional de los noventa impuso nuevas formas de competencia y gestión de las relaciones económicas y laborales en los mercados regionales. extrativos de recursos naturales no renovables. Esto posibilitó una nueva “división espacial del trabajo” a partir del cual asumen renovado protagonismo tanto los intereses de los grupos “oligopólicos” extranjeros, como los conflictos y medios estatales-locales de gestión de las relaciones laborales y de mercado.

Al respecto, es reconocido el fuerte crecimiento que registra la economía haciendo eje en ramas primarias extractivas no renovables, manufactureras y de servicios de composición monopólica, con orientación exportadora y de particular impacto sobre los espacios territoriales. Junto con esto, la Cuenca del Golfo de San Jorge está teniendo un crecimiento económico sectorial que si no fuera por la contundencia con que se revelan los datos sociales y los conflictos políticos regionales, no habría dudas sobre la vigencia de un verdadero desarrollo local fundado en los grupos oligopólicos exportadores.

En este sentido, la introducción de nuevas tecnologías en el sector pasó a redefinir el perfil de la demanda de trabajo en el sector, por una de alta calificación y especialización permanente, con lo cual los gobiernos de la región se verían en la necesidad de replantear las políticas de educación y de capacitación laboral , de modo de adaptar la fuerza de trabajo a las necesidades de los nuevos paradigmas tecnológico y organizacionales introducidos (Boyer, 1995 y Lopez 1998).

Estas transformaciones coyunturales, desde la perspectiva de los actores analizados, se obserava a la comunidad catamarqueña fuertemente comprometida con la ciudad, esto los lleva a vivenciar estrectamente los cambios virulentos provocados a partir de los noventa y los mismos los elaboran como sinónimo de crisis petrolera. Esto se debe a que desde su llegada destacaron como principal fuente laboral de la región a la actividad petrolera y a su vez la reconocían como un recurso no renovable y que debían proyectar el futuro más allá del petróleo.

“ en el año 70, nosotros teníamos que buscar otra fuente de trabajo para la gente”.

Por ello, para la comprensión del fenómeno de la crisis, es fundamental incluir el carácter representativo los relatos que la propia comunidad tiene de sus posibles causas. En este sentido destacan como una causa fundamental, de la crisis actual a la privatización de la empresa estatal YPF. Pero de alguna manera se muestran coparticipantes de la falta de desarrollo por no haber motivado otros polos productivos como pudieron haber sido, la agricultura y la ganadería, atribuyendo la responsabilidad de este hecho a:

- los dueños de las tierras, que la empresa YPF subsidiaba

“los dueños de estancia se quedaron en Buenos Aires…nunca hicieron inversiones en el campo para que la ganadería sea fuerte”

- Al gobierno nacional por no haber desarrollado políticas adecuadas para una región monoproductora de un recurso no renovable

“nadie quería invertir y los gobiernos no se preocupaban”

- A la influencia de estados poderosos

“lo que pasa es que los proyectos de los gobiernos los mandan los norteamericanos”

- A las nuevas tecnologías de producción petrolera

“ por más que haya petróleo no va haber mano de obra por que se aplica la nueva tecnología…Ahora YPF saca más petróleo que antes, con cincuenta empleados manejan todo el yacimiento”

- A los empleados de la empresa

“todos los que trabajaron en YPF no supieron cuidad eso, hubo abuso…¿quiénes fueron los responsables que la empresa diera pérdida? Los mismos que trabajaban en YPF” o “…yo como empleado de YPF tendría que haberle dicho a mi compañero de trabajo, che no te abuses por que esto no se hace, pero era todo una cadena vos lo hcés y yo también lo hago…”

Aquí es donde recién aparece la comunidad catamarqueña como sujeto activa en la crisis del petróleo a partir de la privatización de YPF. Tenemos que tener en cuenta que la comunidad catamarqueña esta fuertemente asociada a YPF (muchos padres y abuelos son jubilados de tal empresa) y esta crisis conlleva una crisis de identidad colectiva. son inseparables de quienes las padecen; las consecuencias, que el deterioro de la actividad económica petrolera trajo aparejado en la comunidad de Caleta Olivia, cobran una nueva dimensión de análisis.

Paradójicamente la constitución misma de la crisis implica como su condición fundamental una contradicción inconveniente, a saber; la crisis está asociada a la idea de un poder objetivo e inmediatamente incomprensible que arrebata a los catamarqueños una parte de la identidad colectiva  que históricamente habían construído.

Por lo tanto, la comunidad catamarqueña vivencia frente a la situación crítica cierta incertidumbre, y consecuentemente, cierta pasividad, ya que se encuentran temporariamente privados de elementos que los habían formado como trabajadores y ciudadanos, hallándose ante situaciones turbelentas y cambiantes sin la posibilidad de encontrar referentes visibles ante la crisis petroleras.

Desde otra perspectiva, en el actual contexto globalizador y de trabajo precarizado a los jóvenes se les presentan nuevas maneras de ser ciudadanos. El ser ciudadano significa que mediante las prácticas sociales y culturales de ejercicio de la ciudadanía se tiene la capacidad de apropiarse de bienes y del modo de usarlos, con igualdad de derechos abstractos y como un lugar de pertenencia y de representación de intereses.

Hay que tener en cuenta que la identidad se realiza como formas culturales concretas a través de modalidades de transmisión, reproducción, cambio, ruptura e intervinculación simbólica, donde ya no hay sujeto social sino una identidad particular estableciéndose un modo peculiar de significar lo real  y manifestándose expresiones cambiantes creados y ha crear. En la conformación de las identidades de los jóvenes caletenses hay una configuración en torno al trabajo precarizado, al consumo  de lo que uno posee  y es capaz de apropiarse. La cultura está transformándose, especialmente para los jóvenes, en  un proceso de ensamblado multinacional, donde se elige lo que es públicamente valioso y la manera de integrarse.

De tal forma, el proceso de la internalización es diferente al de la globalización ya que el primero significa que la apertura de fronteras incorpora bienes producidos fuera mientras que el segundo es una interacción funcional de actividades económicas y culturales disperas generados por un sistema de muchos centros y las diferencias nacionales se vuelven desigualdades donde el mercado organiza el consumo. De esta manera lo global difiere de lo local ya que las diferencias persisten bajo la homogeneización de la trasnacionalización. El mercado se ha vuelto más eficaz para organizar las demandas sociales y devoró a la política, por lo tanto a la cosa “publica” y con ella la idea de ciudadanía.

Si los jóvenes caletenses forman parte de redes sociales (en la época globalizada) a través del trabajo precarizado y el consumo, donde tienen opciones a elegir bienes que deciden como  públicamente valioso y como se integran en la sociedad.  Entonces hoy ser ciudadano, para los jóvenes no es solo los derechos reconocidos por el aparato estatal de quienes nacieron en un territorio. Si no que además son prácticas sociales y culturales de pertenencia, de organización y satisfacción de necesidades. De esta manera se redefine equilibrio entre Estado y Sociedad donde las fuerzas transformadoras de los movimientos sociales se dan como prácticas emergentes que no se consolidaron en  el Estado, con nuevas subjetividades en la conformación de la sociedad y con nuevas formas de acceder y pertenecer a la sociedad política y participar en la reelaboración del sistema.

Asimismo el Mercado por medio del trabajo precarizado y el  consumo establece el orden de convergencia y participación redefiniendo las relaciones entre lo público –ejercicio de la soberanía- y lo privado,  la declinación del estado como entidad contenedora de lo social y la reorganización de las funciones de actores políticos tradicionales. En Caleta Oliva la globalización es selectiva  excluyendo a jóvenes  desocupados y  con trabajo precarizado, transformando el consumo como el derecho a ser ciudadano.

La ciudadanía, para los catamarqueños y el joven hijo de ypefianos , se entendían como una identidad vinculada a territorios propios, habitantes de una ciudad que  era un lugar de interacción de la cultura y tradición  nacional. El joven y el catamarqueño estaban arraigados a la cultura ypefiana dentro de la nación donde se hallaban. Con la apertura de mercados y la privatización de la empresa Y.P.F., las comunidades de catamarqueños y jóvenes ypefianos en torno a tierra-sangre se transforman en memoria histórica inestable, empiezan a nacer redes heterogéneas de pertenencia y nuevas configuraciones territoriales/institucionales.

Por ello, podemos afirmar que la caída del nivel de empleo en la actividad petrolera adquiere su dimensión crítica cuando afecta a la identidad colectiva y a las formas de acción socialmente compartidas por la comunidad caletense. De esta forma, el modo actual de producción petrolera con la incorporación de nueva tecnología, la innovación en la producción y la  flexibilización de los puestos de trabajo hacen profundizar la vivencia de la crisis, a  pesar de que  la extracción de petróleo sigue en aumento.

BIBLIOGRAFÍA

Aranciaga, Ignacio; Cicciari, María Rosa; D’Amelio, María Elena; Galaretto, Martha; Prado, Mariano; Romero, Julio Cesar; “Cambios coyunturales en los mercados de trabajo y procesos de transformación social. Estudio de caso: La Cuenca del Golfo de San Jorge en los ’90.”Caleta Olivia, inédito, marzo 1999.

Cicciari, María Rosa. Caracterización de la dinámica económica de la “Cuenca del Golfo de San Jorge” en los años 90. en La Patagonica privatizada. Crisis, cambios estructurales en el sistema regional patagónico y sus impactos en los mercados de trabajo. Salvia y Panaia (comps. ) Eudeba, 1997, Buenos Aires.

Cicciari María Rosa: Evolución económica del complejo Petrolero de la Cuenca del Golfo de San Jorge en La Patagonia en los noventa. Salvia (comp.) Ed. La Colmena, 1999. Buenos Aires.

Gordillo y González Galbarte. en Revista Iberoamericana de Educación N° 26, 2002

Instituto Argentino del Petróleo y Gas: El abecé del Petróleo y del Gas. IAPG. 2000. Buenos Aires.

Molina Felipe: Historia de YPF y de la labor parlamentaria que le ha dado sustento.

Morin, Edgar El Método. El conocimiento del conocimiento. Tomo III. Cátedra, Madrid, 1988.

Sennet Richard. La corrosión del carácter. Barcelona, Anagrama, 2000.

Quintanilla, Miguel Angel. Técnica y Cultura en  Filosofía de la Tecnología. Lopez Cerezo J.A., LujánJ. M., García Palacios, E.M. OEI, Madrid, 2001.

Roffman Alejandro: Las economías regionales a fines del siglo XX. Editorial Planeta 2000.



[1] Przeworski, 1982. citado en Hintze Susana. Estrategias Alimentarias de Sobrevivencia pp 23

[2] Mekler, Victor. Juventud, Trabajo y Educacion Vol,1 Bibliloteca Politica Argentina Nº 392. Bs. Ceal. 1992 pp 72


NOTAS

[1] Docente Investigador. Universidad Nacional de la Patagonia Austral. Unidad Académica Caleta Olivia. Ruta Nacional N° 3 s/n Acceso Norte. Caleta Olivia Santa Cruz. CP 9011. iaranciaga@uaco.unpa.edu.ar

[2] La administración regional se encontraba en Comodoro Rivadavia (Chubut) mientras que la subadminstración en Cañadon Seco que es un asentamiento poblacional distante 17 km. de Caleta Olivia.

[3] Se entiende a la “tecnología” no desde un enfoque instrumental (como máquina o herramienta) o desde un enfoque cognitivo ( como ciencia aplicada), sino como sistema (como “una unidad compleja formada por artefactos, materiales y energía, para cuya transformación se utilizan los artefactos y agentes intencionales (usuarios y operarios) que realizan esas acciones de transformación”[3]. Estos para Quintanilla (2001) son sistemas híbridos porque incorporan componentes culturales, económicos, organizativos y políticos. Para ampliar sobre los enfoques ver principalmente el autor citado y Gordillo y González Galbarte (2002), entre otros.

[4] El autor francés nos dice de la representación entre otras cosas: “resucitada por y en la rememoración, la representación constituye, a pesar de su ausencia, la presencia concreta de los seres, cosas y situaciones que ella evoca”. (Morin, 1988: 170. )

[5] Vale destacar la función de integración ideológica que cumplió YPF en este sentido.

[6]Denominación popular para los trabajadores y su familia de la empresa Y.P.F. (Yacimientos Petrolíferos Fiscales)

[7] “Las Reservas Probables pueden definirse como aquellas a las que tanto los datos geológicos como de ingeniería dan una razonable probalidad de ser recuperadas de depósitos  descubiertos, aunque no en grado tal como para considerarse comprobadas.”  El abecé del Petróleo y del Gas. IAPG. 2000. Buenos Aires.

[8] A partir de la privatización, la empresa cambia de denominación por YPF. Se elimina los puntos de la abreviatura y se la agrega su carácter societal.

[9] Para profundizar la nefasta privatización de YPF se recomienda ir al libro de Roffman citado que incorpora valiosos datos sobre la subvaluación que fue víctima la empresa y con ella el pueblo argentino a quien pertenecía.


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