Especial NAyA 2003 (version en linea del cdrom)

LA CONSERVACIÓN DE LA CERÁMICA  EN LOS PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN ARQUEOLÓGICA

Mariel  Alejandra López

Laura Valeria Caramés [1]

RESUMEN

                En el presente artículo se plantea un esquema de trabajo interdisciplinario entre el conservador y el arqueólogo para la restauración y conservación de los artefactos cerámicos provenientes de excavaciones arqueológicas que luego formarán parte del patrimonio de los museos. En él se muestran distintos enfoques sobre el tema de la conservación de artefactos y se detalla la perspectiva adoptada en un proyecto de investigación que apunta a resolver problemas arqueológicos relacionados con variables concernientes a la producción (materias primas y secuencia constructiva) y probable uso del artefacto (características del acabado y huellas).       

INTRODUCCIÓN Y ANTECEDENTES

                Los tratamientos pasados y presentes realizados en la restauración de artefactos arqueológicos cerámicos pueden muchas veces ser contraproducentes  respecto de su preservación. Por otra parte las condiciones y materiales de traslado y almacenamiento pueden contribuir al deterioro en forma independiente o en combinación con los materiales empleados en las intervenciones de los objetos. Según Boccia Paterakis (1996) éstos son los factores principales que intervienen en las piezas que han sido recuperadas de un contexto arqueológico y que pueden afectar muchas veces notablemente a los análisis posteriores que se efectúen al material cerámico.

                Según Stross (1987) por otra parte deben considerarse la presencia de las pátinas y depósitos impregnados o superficiales  -tradicionalmente identificados como indicadores de antigüedad y origen- en los artefactos que están en contexto arqueológico. Por ejemplo la pátina en el material lítico, también llamada "barniz del desierto", es comúnmente presente en los soportes de "arte rupestre" o instrumentos líticos. Otro caso es el de las llamadas "dendritas" o eflorescencias producidas por evaporación de aguas subterráneas a modo de "lechadas" que precipitan en forma de sales minerales sobre objetos líticos y o cerámicos que han permanecido bajo tierra por cierto tiempo.

                Estos indicadores desde la perspectiva de la conservación científica, pueden explicar aspectos relacionados con la historia depositacional y aspectos vinculados a la conservación diferencial de los materiales arqueológicos en relación con las condiciones del medio.

                En este trabajo se presentan los diferentes criterios de intervención, sus ventajas y limitaciones a través del tratamiento de una serie de piezas cerámicas.

METODOLOGÍA

                En este trabajo se compara la metodología de trabajo usualmente empleada por un equipo  interdisciplinario formado por especialistas y técnicos de museos con colecciones que ya forman parte del patrimonio de museos de la ciudad de Buenos Aires, con aquella empleada por la labor también de carácter interdisciplinario entre el arqueólogo, el conservador-restaurador y otros especialistas en un proyecto de investigación arqueológica en marcha.

                En el primero de los casos,  las intervenciones practicadas en las piezas siguen los criterios y normas generales de los principales centros internacionales de restauración.

En general se  comienza realizando un análisis organoléptico para determinar  sus características constitutivas, deterioros existentes, estado en que se encuentran las intervenciones anteriores, y la degradación de las mismas. Con referencia al lugar de procedencia se considera la información conformada en las fichas técnicas existentes en  los museos.

Una limitación en la metodología de trabajo suele ser la falta de análisis de composición de los elementos que constituyen la materia, y sobre los componentes de las restauraciones anteriores, así como la carencia de información de los tratamientos efectuados previamente, y  los materiales empleados en su restauración.

A raíz de estas limitaciones en la información, generalmente se establece un sistema de trabajo acorde a la problemática de cada cerámico en particular  y los tratamientos a realizar pueden ir desde una simple limpieza a una intervención más comprometida.

Los pasos  seguidos son:

                Limpieza superficial con pincel suave

                Limpieza general con agua destilada e hisopo. En algunos casos  utilizando un detergente de PH neutro.

                Fijación de la policromía

                Consolidación de las fisuras

                Limpieza de los residuos de pegamento en superficie

                Retiro de restauraciones anteriores y pegamentos degradados.

              Recomposición y pegado de los fragmentos.

                Sellado de las rajaduras existentes y tratamiento de las mismas ( con plaste y color)

                Reposición de capa de color con  acuarela.

                Capa de protección.

Usualmente también se realizan sobre las piezas así intervenidas controles tendientes a constatar las condiciones del medio en las que se hallan y el estado de conservación de las mismas y de los elementos empleados.

A diferencia de los casos intervenidos en piezas de colección de museos, los procesos de conservación y restauración  efectuados en los artefactos arqueológicos recuperados en el sitio La Huerta localizado en el sector medio de la Quebrada de Humahuaca, provincia de Jujuy, se realizan dentro del marco de un proyecto de investigación arqueológica[2] e  implican  tres etapas de trabajo:

                1.-La colaboración del conservador/restaurador en los trabajos de campo, en las tareas de excavación, y en la extracción del artefacto.

                2.-La asistencia técnica en el laboratorio de campaña en los primeros tratamientos, limpieza y embalaje de los objetos.

           3.-La intervención/restauración de las piezas en el laboratorio en la sede de la              investigación

Asimismo, en la propuesta de intervención de los artefactos a restaurar  se tiene en cuenta básicamente tres aspectos ligados a los trabajos de investigación arqueológica a saber:

                1.- Respetar la integridad original de la pieza en su contexto de descubrimiento.

                2.-Agregar la menor cantidad de materiales adhesivos, con el mayor grado de estabilidad y reversibilidad y /o  que no impliquen daño alguno al artefacto en el caso de ser necesaria su remoción.

                3.-Realizar  un ensamble cuidadoso para favorecer la lectura final de su  morfología como  de sus técnicas de producción (López y Caramés, 2000: 96-97).

                Por otra parte antes, durante y posteriormente a la intervención de las piezas se toman las muestras necesarias para diferentes tipos de análisis de composición. Dentro de los presentados en este artículo mencionaremos los resultados obtenidos de los análisis practicados sobre superficies y en corte fresco bajo lupa binocular (40 y 80X) en nuestro laboratorio y los análisis realizados en sección delgada bajo microscopio petrográfico en microscopía del Instituto de Geocronología y Geología Isotópica (INGEIS) del Consejo Nacional de investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

Asimismo presentamos los resultados obtenidos respecto de la técnica constructiva de una pieza cerámica a partir de la restauración y los análisis radiográficos realizados con  una maquinaria especialmente diseñada para objetos de arte[3] en el sector Ensayos No Destructivos y Estructurales (ENDE) del Instituto de Ensayos No Destructivos (INEND) de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

RESTAURACIÓN Y CONSERVACIÓN CERÁMICA

Alcances y limitaciones en el material arqueológico

"El término 'cerámica' es multifacético. Cualquiera que sea el emisor, evoca en el receptor distintas ideas, según su actividad, nivel cultural y experiencia personal. Así, la palabra 'cerámica', aislada, puede dar idea de un material (por ejemplo arcilla cocida), de un objeto (un jarrón, un tiesto), de una tecnología (fabricación de ladrillos, vajilla, etcétera), de un arte o una artesanía, o de un resto  de interés arqueológico. También varía de un país a otro: en Europa es tradicional limitar la denominación de cerámica  a productos basados fundamentalmente en silicatos policristalinos; en los EEUU y en Japón abarca además vidrios, esmaltes y también cementos y materiales similares"  ( Mari, 1998:3).

Los materiales cerámicos usualmente son estudiados ya sea desde la perspectiva más artesanal hasta la más industrial junto con los vidrios, y básicamente se describen como "...el conjunto de los materiales sólidos inorgánicos no metálicos" dentro de los cuales puede haber tanto materiales  cristalinos como no cristalinos (vidrios o amorfos).          Si bien existen numerosas definiciones de acuerdo con diferentes tradiciones, actualmente en nuestro país y a partir de un "enfoque unificador" se opta por una definición amplia en la cual "la tecnología cerámica" implica un conjunto de conocimientos científicos, empíricos, técnicas e informaciones  de todo tipo (Mari, 1998: 29).

No obstante, debemos señalar que en el caso de los vidrios y  cerámica vidriada, existen algunas diferencias técnicas en los procedimientos de restauración  y conservación que no discutiremos en este artículo.

                Los objetos cerámicos arqueológicos al estar enterrados guardan un equilibrio con su medio o matriz durante un largo  tiempo. El suelo conserva diferentes características, entre las que se destaca la humedad y el ph, aspectos observables y mensurables al descubrir el artefacto cerámico. Estas características junto con la incidencia de la luz solar en el momento del decubrimiento son en general los factores o agentes principales en la degradación  de este tipo de materiales.

                Los rayos ultravioletas producidos por la luz afectan en general a todo tipo de materiales. El material cerámico mientras permanece enterrado no recibe la influencia directa de las radiaciones  ultravioletas, sin embargo al extraerlos estas radiaciones pueden producir alteraciones en los engobes y capa de pintura, sobre todo cuando dicha exposición es brusca y sin transición.

Un estudio preliminar y completo para cada objeto es fundamental para una mejor conservación del material cerámico. No todos los casos presentan la misma problemática, y es necesario observar y estudiar todos los aspectos posibles de cada uno de ellos:

·         su parte estética (decoración y forma)

·         su parte material (materiales y propiedades)

·         su parte tecnológica (métodos y técnicas de producción), y

·         su parte funcional (alteraciones en forma de trazas)

Asimismo es importante evaluar los procesos que pudieron ocurrir  a lo largo de su historia de vida tanto en el contexto de uso como en el de enterramiento (alteraciones producto del no-uso), y finalmente estabilizar la pieza y crear las condiciones propicias para su conservación en el nuevo medio.

La  recomposición  de una pieza cerámica arqueológica  posee un valor estético y cultural por lo que es una obligación conservarla para las generaciones futuras, y como bien patrimonial dichas piezas deben ser trabajadas por especialistas. Estos deberán no solo conocer las técnicas  de  análisis cerámico  -conservación y restauración-,   sino también el contexto arqueológico e histórico del cual provienen.

La conservación y las diferentes técnicas utilizadas en restauración tienen distintos alcances y  definiciones según las escuelas y lugares del mundo en que se desarrollan. En general, la mayoría de los países entienden por conservación los cuidados destinados a prolongar la vida de la "obra de arte" mediante la aplicación de determinados productos y  técnicas o procedimientos, cuyos usos son los que generan la mayoría de las discrepancias.

Por restauración se entiende en líneas generales la recomposición de las partes destruidas mediante agregados o integrados que devuelven a la obra su unidad original respetando su contexto histórico. Por ello, y en especial cuando tratamos con  piezas arqueológicas, dichas intervenciones deben  ser efectuadas practicando estudios y análisis específicos.

En forma previa a la intervención se realizan  los análisis destinados fundamentalmente  a establecer las características de composición, trazas de alteraciones por uso o naturales pre y postdepositacionales; en tanto que posteriormente a la intervención se realizan los análisis  orientados a  evaluar el comportamiento de los materiales y las técnicas constructivas de las piezas.

Las intervenciones en las colecciones cerámicas que forman parte del patrimonio de museos

Entre las causas que más frecuentemente dañan la cerámica podemos mencionar la rotura[4] y decoloración[5] fenómenos causados tanto en contexto arqueológico, como durante su almacenamiento, limpieza, reparación y exposición en  museos.

En contexto arqueológico también es frecuente observar la presencia de sales en la cerámica que son  absorbidas del suelo en el que fueron enterrados. Es por ello que de no mediar un proceso de desalinización (López y Caramés, 2000: 104), las sales pueden absorber nueva humedad del aire, lo que causaría la expansión de las mismas produciendo nuevos agrietamientos y delaminaciones.

Asimismo, tanto la falta de cuidados en el manipuleo como en la limpieza con agua, pueden producir manchas a causa de la absorción de  materiales coloreados tales como comestibles, plantas conservadas en el suelo, o herrumbre por  contacto con materiales metálicos.

Poco o nada sabemos sin embargo respecto de las condiciones de hallazgo y tratamientos que recibieron las piezas cerámicas provenientes de contextos arqueológicos que ya forman parte de las colecciones de museos.  

                De acuerdo con los lineamientos del Henry Ford Museum & Greenfield Village  (1995-2000: 3) el primer paso en el cuidado del material cerámico en general y de las colecciones es comprender y minimizar o eliminar las condiciones dañinas en las que puedan encontrarse. En segundo lugar, existen una serie de medidas a seguir para su cuidado, manipuleo y limpieza.

        Desde el punto de vista de la ciencia de la conservación de los materiales, la cerámica arqueológica que generalmente se presenta como un material poroso y cocido a bajas temperaturas, debería ser limpiados por  un conservador entrenado en ello. No obstante, la mayoría de los materiales cerámicos considerados materiales estables, pueden ser limpiados exitosamente siguiendo una serie de consejos básicos:

1-                   inspeccionando y testeando el objeto -en un pequeño sector- con la solución de limpieza a utilizar para asegurarse que no serán removidos o dañados elementos del acabado de superficie.

2-                   utilizando  hisopos  suaves con soluciones de limpieza diluidas -aproximadamente al 1% en agua-,  recomendándose como detergentes: Triton X-100, Vulpex. El residuo debe ser eliminado mediante el empleo  de agua destilada. Una mezcla de etanol (alcohol etílico) y agua en partes iguales, también puede ser utilizado para una  limpieza.

3-                   dejando en manos de un conservador entrenado en ello la limpieza de manchas tenaces o difíciles de remover.

4-                   secando la pieza  por exposición al aire.

Sumado a estos factores relacionados con el contexto de enterramiento en el que se hallaban las piezas y de almacenamiento en museos, en el caso de piezas ya ensambladas por anteriores intervenciones de arqueólogos o especialistas en colecciones de museo, el uso inadecuado de adhesivos, de adhesivos antiguos, o adhesivos no específicos,  y de pigmentos  utilizados durante el proceso de restauración puede provocar decoloraciones o manchas irreversibles.

En  exposición, hay una serie de recomendaciones básicas en cuanto a humedad y temperatura  para que en las piezas intervenidas  no se produzcan oscurecimientos de las manchas ya existentes o deterioro de los materiales empleados en la intervención, así como su agrietamiento.

                Los materiales cerámicos arqueológicos si bien son inorgánicos y más estables que otros, deben ser trabajados y almacenados en ambientes en los cuales la temperatura ambiente ronde los  18 a 20º  y la humedad relativa el 45%. En el caso de tratarse de materiales cerámicos inestables a causa de la presencia de sales -ya que el proceso de desalinización nunca es completo- la humedad relativa recomendada es aproximadamente la misma -por debajo del 50%- pero en este caso lo más importante es mantener una humedad y una temperatura estable (Appendix, 13:5)[6]

                A modo de ejemplo del tipo de intervención realizada en una pieza cerámica que forma parte de la colección de un museo, describimos los pasos seguidos con una urna funeraria de la Cultura Santamariana (Noroeste argentino) perteneciente al patrimonio del Museo de Arte Hispanoamericano "Isaac Fernández Blanco" (MIFB) . 

En ella y a través del análisis realizado en forma preliminar se pudo observar que  presentaba una restauración anterior cuya técnica no correspondía a los criterios actuales de intervención. En la intervención original se había realizado una decoración  con una capa muy delgada de plaste que imitaba el diseño primitivo, cubriendo  un porcentaje importante de la superficie  (estimado en un 80%).

Asimismo presentaba  residuos de pegamento más actuales en varias partes de  la superficie externa e  interna (Foto 1 a) y grampas de cobre en proceso de oxidación colocadas tanto  en la parte media superior del cuerpo como en el cuello (Foto 1b).

La secuencia de trabajo registrada en la ficha respectiva, se desarrolló de la siguiente manera: limpieza  general con retiro de  la capa decorativa en forma mecánica,  en algunos casos humectando con  agua destilada. Remoción  de los residuos de pegamento mediante la aplicación de solvente y acción mecánica. Posteriormente se realizó una limpieza más profunda empleando una solución, agua destilada y detergente neutro: Texapon.

Al retirar las grampas de sostén  se produjo el desprendimiento de dos fragmentos importantes  ya que el adhesivo se encontraba degradado. En este caso, se  retiró el residuo  dejado por el  pegamento  a cada uno  de los fragmentos  volviéndose a ensamblar las partes.

Asimismo se sustituyeron las reposiciones anteriores realizadas en yeso ubicadas mayoritariamente en el borde  del cuello  y  que no tenían un buen  anclaje. No obstante se decidió dejar y consolidar una de las reposiciones  que consistía en un fragmento de cerámica de color negruzco ya que no afectaba  la estructura y estética   del objeto. 

Las distintas partes se adhirieron con una resina epoxy[7] mientras que las integraciones y grietas fueron tratadas con plaste  ( yeso – adhesivo acrílico  – pigmentos tierras). La reintegración de color sobre la superficie externa se realizó con acuarela solo sobre las fisuras y posteriormente se aplicó una capa de protección (Foto 1c).

Foto 1.
a: Vista de un sector de la pieza en condiciones
previas a su restauración.
b: Detalle de las grampas en proceso de oxidación
incorporadas a la pieza en una intervención anterior.
c: Vista de la pieza nuevamente intervenida.

 

El trabajo interdisciplinario en el proyecto de investigación arqueológica

Los primeros casos tratados fueron ollas pertenecientes al Grupo Tecnológico Rojizo Pulido según la clasificación de Palma (1996), cuyos resultados presentamos en un trabajo anterior (López y Caramés 2000). La intervención en estos casos implicó una evolución en el trabajo conjunto que fue desde una restauración  destinada básicamente a evaluar la morfología y decoración de la pieza, hasta un trabajo con el acento puesto en la investigación tanto de la tecnología cerámica como de los materiales y métodos empleados en la restauración  y conservación de las piezas.

                En este trabajo presentamos un nuevo caso en el que -habiéndose recuperado la pieza en estado completamente fragmentario- la restauración de la misma permitió no solo corroborar su forma y tratamiento de superficie, sino también identificar la técnica y secuencia constructivas, así como su posible funcionalidad primaria.

Este artefacto identificado originalmente por Palma (1998:44, gráfico 5) como perteneciente al grupo Ordinario  fue preliminarmente denominado "Olla reservorio de agua" por su forma y ubicación contextual de enterramiento sostenida por piedras en medio de un recinto doméstico. No obstante, su restauración y análisis posteriores no nos permiten asegurar tal funcionalidad primaria.

Su restauración ha sido más trabajosa y lenta que el caso de las piezas anteriores, a causa de su mayor fragmentación y estado de deterioro pero también a causa de que a partir de sus restos se han llevado a cabo un mayor número de análisis.

En su contexto de enterramiento se hallaban afectando a la pieza las raíces de un cardón, las que al penetrar  en ella y ejercer presión sobre su estructura, colaboraron en su estado de deterioro.

Con el retiro de la matriz que contenía en su interior, la pieza se fragmentó en múltiples pedazos (160 tiestos) (Foto 2 a y b).  

Una vez que la pieza fue llevada al laboratorio sede de la investigación y luego de un examen preliminar, el primer tratamiento consistió en la limpieza y consolidación de cada una de los tiestos, con las mismas técnicas explicadas en un trabajo anterior (López y Caramés, 2000: 100-101) para los casos anteriores. Posteriormente se  seleccionaron las  partes a ensamblar  y se trabajó por  secciones.

Una vez organizado el trabajo de remontaje,  se determinaron  los adhesivos a emplear de acuerdo con las diferentes problemáticas observadas. En este caso se emplearon tres, un adhesivo de fraguado rápido, una resina gel,   y una resina epoxy  de dos componentes.

El ensamblado de las partes  se efectuó  de abajo hacia arriba y en forma circular, y a  medida que se fueron remontando los fragmentos se fue generando un tratamiento  de  la superficie tanto interna como externa (Foto 2 c y d)

Foto 2. 
a  y b: Vistas parciales de los fragmentos de la pieza.
c y d: Remontaje de la porción basal de la pieza donde se observa las alteraciones externas  producto de la exposición al fuego  y el hollín y sales depositadas interiormente.
e:  Vista de la pieza levantada
para radiografiar.

Sobre esta pieza también se efectuaron observaciones de características  microestructurales y de cocción de la pasta.

En  las observaciones realizadas en corte fresco de distintas porciones de la pieza pudo determinarse una densidad aproximada entre el 30 y 40 % de inclusiones y una granulometría no uniforme lo que composicionalmente la vuelve similar a otras piezas cerámicas del mismo grupo (Ordinario). Asimismo se observó ausencia de núcleos de cocción y una pasta de carácter poco compacto, lo que junto con las características del contexto de enterramiento anteriormente mencionadas influyó probablemente en el alto estado de fragmentación de la pieza  y  su característica fractura  quebradiza. 

En corte delgado se observó una textura clástica flotante compuesta por aproximadamente un 50 % de matriz. La fracción clástica consiste de fragmentos líticos, cuarzo, plagioclasa y feldespato potásico. Los fragmentos líticos predominantemente de formas elongados  poseen una orientación paralela a sub paralela entre sí (Foto 3 a) en tanto que la fracción de cuarzos y otros minerales minoritarios muestran una orientación al azar (Foto 3 b) lo que constituiría según Rye (1981: 68, figura 49) indicador de la técnica constructiva por rollos, cuyo análisis  es objeto del  trabajo de López (2001).

 

Foto 3.
Microfotografías tomadas con microscopio petrográfico (30,5x) de sección delgada de un fragmento de la pieza mencionada.

a: se observa la orientación paralela a sub paralela de la fracción lítica, con y sin nicoles cruzados.


b: se observa la orientación al azar de la fracción clástica menor: cuarzos, plagioclasas, feldespatos y fragmentos líticos no elongados y el micro agrietamiento característico en torno a las inclusiones de cuarzo, con y sin nicoles. La sección fotografiada es de 1,6 x 1,2 mm, con nicoles cruzados.

Los fragmentos líticos corresponden a rocas de origen metamórfico de muy bajo grado, constituyen el 25% de las inclusiones, presentan un grado de redondeamiento de sub anguloso a subredondeado y están disponibles en la región (Formación Puncoviscana). De acuerdo con sus texturas internas -forma y tamaño de los granos que los componen- se pueden distinguir:  pizarras o filitas, con abundantes micas y cloritas subparalelas, presentes en tamaño arena fina (0,16 a 0,26 mm) y metalimolitas, compuestas por abundantes granos de cuarzo tamaño limo, presentes en  tamaño arena mediana (0,71 mm).

Asimismo, se registró la presencia muy escasa de fragmentos líticos de origen ígneo compuestos por cuarzo y plagioclasa en tamaño arena fina. 

El cuarzo monocristalino (25%)  se presenta en formas equigranulares, aquellos de tamaño limo grueso a arena fina (0,07-0,29 mm) son angulosos a subangulosos (15%), mientras que los de tamaño menor: limo fino (0,04 mm y menores) son subredondeados a bien redondeados (10%). Estos últimos son bien distinguibles en la pasta y más abundantes que en los otros grupos tecnológicos. Algunos de los granos de cuarzo se presentan con formas engolfadas lo que hace suponer un posible origen volcánico de los mismos.

El cuarzo policristalino, con venillas e inclusiones, se presenta en granos  de tamaño arena fina a mediana (0,20 a 0,42  mm).

La plagioclasa con maclas polisintéticas se presenta en granos  tamaño arena muy fina a fina (0,07 a 0,19 mm) en formas tabulares.

                El feldespato potásico está presente en forma muy subordinada  en clastos de tamaño arena muy fina (0,088 mm).

También se efectuaron análisis macro y microscópicos sobre las superficies cerámicas, tanto externas como internas,  antes y después de ensamblar la pieza. Estos tuvieron por finalidad detectar trazas de probables huellas de uso y alteraciones por uso o no uso, en términos de Skibo (1992).

En la superficie externa se observó depositación de hollín y alteraciones por la exposición al fuego en aproximadamente el 90% de la pieza (Foto 4a), en tanto que en la superficie interna se detectó  una importante depositación de sales y eflorescencias (Foto 4b), que en algunos sectores pueden observarse aún después de haberse efectuado la limpieza y ensamblado de las partes.

Foto 4.
Microfotografías tomadas con lupa binocular (40x),

a: alteraciones producto de la exposición al fuego sobre la superficie externa del cuerpo de la pieza. El brillo se debe a la aplicación de consolidante. b: sales presentes en superficie interna de la pieza. La sección fotografiada es de 3x2,2 mm

Con respecto a la unión de fragmentos y la observación de trazas y alteraciones de superficie para identificar funcionalidad, un aspecto que ha sido considerado en las intervenciones realizadas es que el plaste utilizado para cubrir la unión o sutura sólo se aplicara sobre la línea de fractura y preferentemente del lado externo, así como que el mismo fuera de  un tono muy similar  al tono de  superficie (Foto 5).

El acabado externo de dicha sutura consiste en  un punteado de acuarela en un valor también levemente similar del resto de la superficie,  permitiendo  de este modo una lectura general de la pieza  y no reflejando a simple vista  el patrón de rotura  como si se  aprecia  en el interior de las piezas intervenidas de este modo.

 

Foto 5: Microfotografía tomada con lupa binocular (40X) del plaste aplicado en la línea de sutura en superficie externa de la pieza. En el sector superior se observa la superficie alterada por la exposición al fuego y en la inferior la textura del plaste con una apariencia similar a la arcilla. La sección fotografiada es de 3,2x2,2 mm

Finalmente al igual que en el caso de las piezas anteriores una vez levantada gran parte de su volumen se procedió al análisis radiográfico de la misma. Con este análisis se comprobó que el procedimiento utilizado para levantar la pieza fue a partir de una base -tipo puco inicial-,  mediante la ejecución por rollos.

También se verificó que ésta fue la técnica utilizada en los 8 momentos constructivos identificables mediante leves puntos de inflexión de la pieza que se observan interiormente una vez que la misma ha sido completamente ensamblada.

Por otra parte, se determinó que  el patrón de fractura predominante en el sector de la base de la pieza  y paredes ha sido debido fundamentalmente a estrés mecánico y no térmico como hacía suponer la alta exposición al fuego que presenta.

Asimismo y complementariamente con los análisis composicionales, se determinó que la densidad de inclusiones, observadas a tamaño natural y sin pérdida de granos a diferencia de los análisis anteriores,  coincide aproximadamente con lo observado en corte delgado (50%); y la orientación de los fragmentos líticos vistos en placa radiográfica  muestra un predominio  horizontal o paralelo al borde lo que confirma nuevamente la técnica de ejecución por rollos para su construcción (Rye 1981: fig 49d).

A diferencia de otros grupos tecnológicos se observó radiográficamente un mayor microagrietamiento  con un patrón de fractura radial  característico del estrés térmico (López y Caramés, 2000: 109-110) probablemente debido a los sucesivos calentamientos y enfriamientos de la pieza y la consiguiente expansión del cuarzo también observado en corte delgado (Foto 3b).

 En las paredes de la pieza se observaron  cavidades  paralelas a los rollos y microgrietas menores producto de la técnica de ejecución y acabado de la pieza (Foto 6).

Foto 6: Foto digital de la radiografía de una porción de la pared de la pieza. En ella se observa el detalle de las líneas oscuras en los sectores de unión de los rollos, el alineamiento predominantemente horizontal de las inclusiones, en especial los fragmentos líticos que son los que generalmente muestran también alineación en las secciones delgadas, y el detalle del patrón de agrietamiento característico por estrés mecánico. Film Structurix AGFA D7, 84 kv, 5 ma, t: 1', dff: 1 m, placa nº 13.

CONCLUSIONES

El estudio de la cerámica arqueológica encarado desde la perspectiva tecnológica amplia que hemos adoptado plantea nuevos problemas que a su vez exigen nuevos métodos de estudios. En este sentido, nos permite observar y analizar una mayor cantidad de atributos  que los usualmente estudiados en colecciones de museos: forma, acabado de superficie, color, diseño y medidas, e incluso plantear el trabajo interdisciplinario con un mayor número de especialistas.

En este marco, la restauración y conservación de la cerámica arqueológica cobra una importancia distinta a  la asignada hasta ahora en el marco de las colecciones que son patrimonio de museos ya que los análisis realizados a las piezas en sus distintas etapas de intervención pueden conducirnos a reconstruir aspectos de la serie técnica constructiva incluyendo los composicionales, la posible funcionalidad de la pieza y aspectos vinculados con su historia de uso y depositación en contexto arqueológico.

Los resultados obtenidos hasta el momento y aquí presentados de los análisis tecnológico y de huellas o rastros de uso practicados a la pieza intervenida del grupo Ordinario nos llevan a pensar en una funcionalidad primaria claramente doméstica vinculada a actividades de cocción de alimentos. Posteriores  análisis químicos practicados sobre muestras de sus paredes podrán determinar con mayor precisión  el origen de los mismos ya que  el análisis químico preliminarmente realizado sobre residuos no arrojó resultados positivos (Palma, com.per).

Asimismo y de acuerdo con el análisis del contexto de enterramiento en el que esta pieza fue hallada, la misma habría servido secundariamente como depósito o reservorio de alimentos sólidos o líquidos tal como interpretó Palma en un trabajo anterior (Palma 1998: 44, gráfico 5).

Creemos que el trabajo conjunto de distintos especialistas en la reconstrucción de la historia de vida de las piezas enriquece no solo la resolución de distintos problemas arqueológicos y una construcción social diferente del pasado, sino que puede aportar importantes datos a los diferentes problemas de conservación de la cerámica mientras ésta forma parte de colecciones en tránsito o cuando finalmente pasa a formar parte del  patrimonio de museos. El trabajo conjunto de distintos especialistas ya sea en proyectos arqueológicos como en museos beneficiará indudablemente el estudio de ambos tipos de colecciones cerámicas.

BIBLIOGRAFÍA:

Allen, Carol S. M.

1997        [1991]  "Thin sections of Bronze age pottery from the east midlands of England". Occasional Paper Nº 81: 1-8. Editado por A. Middleton y Ian Freestone. British Museum Press. London.

Appendix 13   Curatorial Care of Archaeological Objects.

                               En:  http://www.co.fairfax.ua.us/parks/parkpolicy/app13.htm.

Boccia Paterakis, Alice

1996        "Conservation: preservation versus analysis?". En: Archaeological Conservation and its consequences.16 th. International Congress. Copenhagen. 25-30 August.

Del'Arco, E.

1987          "Técnicas para conservaçao da cerámica arqueológica". En: CLIO Série Arqueológica Nº 10: 135-144.

Díaz de Berthet, Pilar

1987        Introducción a la restauración y conservación de pinturas. De la Alquimia a la Microquímica. Fundación Banco de Boston. ICOM. Uruguay.

Henry Ford Museum & Greenfield Village

 1987 Caring for your artifacts. The care and preservation of Glass and Ceramics. En:             http://www.hfmgv.org

López, Mariel A.

2001         "Radiografiando cerámica. Uso de tecnología médica e industrial". Ponencia presentada en Mesa de Comunicaciones del Noroeste Argentino en Libro de resúmenes del XIV Congreso Nacional de Arqueología Argentina.

López, Mariel. A. y  Margarita D. Do Campo

2000        Informe del análisis petrográfico de cortes frescos y  secciones delgadas de cerámica de La Huerta. M. S.

López, Mariel A. y Laura V. Caramés

2000         "Restaurar para investigar. Una propuesta de conservación arqueológica". Estudios Sociales del NOA Año 4, Nº 2: 93-120.

Mari, Eduardo  A.

1998         Los materiales cerámicos. Un enfoque unificador sobre las cerámicas tradicionales y avanzadas, los vidrios, los cementos, los refractarios y otros materiales inorgánicos no metálicos. Librería y editorial Alsina.

Palma, Jorge R.

1996         "Estructuras de descarte en un poblado prehispánico de la Quebrada de Humahuaca". Arqueología  6: 47-67. Revista de la Sección de Arqueología, Instituto de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.

1998         Curacas y Señores. Una visión de la sociedad política prehispánica en la Quebrada de Huamhuaca. Instituto Interdisciplinario Tilcara. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.

Rye, Owen S.

1981         Pottery technology. Principles and reconstruction. Manuals on archaeology nº 4. Taraxacun, Washington.

 Skibo, James M.

1992     Pottery Function. A Use- Alteration Perspective. Plenum Press, New York.

Stross, Fred H.

1987 "An examination of a group of Amarna limestone carvings". En: Symposium: Scientific Perspectives on the Problems of Art  and  Artifact Origins. May 1-3. The University of Texas at San Antonio. San Antonio, Texas.

AGRADECIMIENTOS:

Queremos agradecer a quienes de distinta manera han ayudado a que se llevaran a cabo nuestros trabajos. En primer lugar al Dr. J. Palma quien nos presentó y alentó el trabajo en conjunto. A los distintos especialistas, especialmente a la Dra. M. Do Campo (INGEIS, CONICET) quien brindó su tiempo y conocimiento enseñando a una de nosotras el análisis petrográfico de las muestras de las piezas intervenidas e investigadas y  a E. Llambías (INGEIS, CONICET) por su interés en los aspectos técnicos de los cortes delgados realizados; al Ing. J. Scopellitti y a J. L. Mataza (ENDE-INEND, CNEA) quienes también nos orientaron en la toma de imágenes de rayos x con instrumental especialmente destinado a radiografiar objetos de arte con insumos industriales, a la Dra. T. Montenegro (Departamento de Mineralogía  de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la  Universidad de Buenos Aires) por facilitarnos el equipo para fotografiar con lupa binocular,  y a los directivos del INGEIS (CONICET) por facilitarnos el uso del microscopio petrográfico y su equipo fotográfico. Finalmente agradecemos la lectura del Dr. J. Palma (Sección de Arqueología del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires), y los comentarios de la Lic. P. Lissa (MIFB)  y de la Dra. M. Do Campo (INGEIS - CONICET) de una versión preliminar de este trabajo.

Los conceptos vertidos en este artículo son sin embargo de nuestra exclusiva responsabilidad.

NOTAS


[1] Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Ciencias Antropológicas. Sección Arqueología. Becaria CONICET. 25 de mayo 217, 3º (1002) Capital Federal. mariellopez@topmail.com.ar o marielarqueologia@yahoo.com.ar.

Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Secretaría de Cultura. Dirección General de Museos. Conservadora y Restauradora. Ciudad de la Paz 235, 4º c (1426) Capital Federal. lcarames@elsitio.net

[2] Proyecto "Procesos arqueológicos de complejidad socio-política en Huacalera, Departamento de Tilcara, Provincia de Jujuy, Quebrada de Humahuaca" con subsidios UBACyT TL-06/98 y PIP-CONICET 031/98. Dirección: Dr. J. R. Palma.

[3] El equipo utilizado fue el modelo Art/Gil de Gilardoni, Poder 0,6 kva, Voltaje máximo 80 kv y  Corriente máxima 5 Ma. El film utilizado para las placas fue el Structurix AGFA D7, sin chasis ni pantallas. Las placas fueron realizadas en  el INEND-END, CNEA y los detalles de este estudio han sido presentados en otro trabajo en el XIV Congreso Nacional de Arqueología Argentina, 2001.

[4] Es frecuente el aumento de la fragmentación del material cerámico especialmente cuando éste es almacenado en bolsas. En nuestro caso hemos podido verificar -para un lapso de  4 años de almacenamiento en bolsas-  un aumento de entre el  4 y 5 % en la fragmentación del material del grupo Ordinario, lo que además coincide con fragmentos de mayor tamaño  y espesor que la media de la muestra,  con pastas menos compactas, pero también con las bolsas con mayor cantidad de fragmentos guardados juntos.

[5] La decoloración en nuestra muestra es consecuencia  en principio del contexto de enterramiento, especialmente las condiciones de humedad del suelo (fragmentos: 10 a 28%, matriz o suelo:  30%) y  presencia de sales (carbonato de calcio) han contribuido a decolorar los engobes de superficie. No obstante, el ph entre neutro y alcalino de la matriz -entre 7 y 8- ha permitido una buena conservación de los fragmentos de acuerdo con su estado (para más datos sobre incidencia del ph en la cerámica ver Allen 1997: 4, tabla 1).

[6] Sin embargo si la pieza arqueológica se encuentra en una situación de conservación estable (humedad y temperatura) por un tiempo prolongado, no es conveniente llevarla a las normativas preestablecidas porque de esa manera la estaríamos desestabilizando nuevamente.

[7] Las resinas epoxy  utilizadas por entonces en museos eran las disponibles en el mercado nacional.  


Buscar en esta seccion :