Especial NAyA 2003 (version en linea del cdrom)

NOTA SOBRE ARQUEOLOGÍA URBANA EN SAN MIGUEL DE TUCUMÁN (ARGENTINA).
UN CASO DE ESTUDIO: LA CISTERNA DE LA ESCUELA NORMAL.

Víctor H. Ataliva 1
Sara M. L. López Campeny2
M. Lorena Cohen3
Nora Herrera4

RESÚMEN

Es sólo recientemente que comienzan a realizarse investigaciones arqueológicas en la ciudad de San Miguel de Tucumán (Argentina). Desde la década de 1980 se han llevado a cabo, aunque en forma discontinua, algunas intervenciones, las que han estado relacionadas principalmente con proyectos de restauración arquitectónica y/o con actividades vinculadas con la Arqueología de Rescate. En este trabajo presentamos los resultados preliminares de la intervención arqueológica realizada en una cisterna de fines del siglo XIX que se localizó en el patio de la Escuela Normal Juan Bautista Alberdi.

INTRODUCCIÓN

Durante las últimas décadas del siglo XVII se realizó el traslado de San Miguel de Tucumán, desde la vieja ciudad de Ibatín (en el actual Dpto. de Monteros), a su nuevo emplazamiento en La Toma, lugar donde actualmente se encuentra la capital tucumana. Con este traslado, comienza la nueva historia de San Miguel de Tucumán, la mayor parte de la cual permanece oculta a la vista, sepultada bajo nuestros pies. Nos referimos a la presencia de estructuras subterráneas, cimientos de antiguas construcciones, pisos de viviendas y edificios públicos y restos de la cultura material, que formaban parte de la vida cotidiana de los antiguos habitantes. Todos estos elementos constituyen parte del patrimonio histórico de la ciudad ya que permiten delinear la identidad de una comunidad, o de una parte de ella, en un momento dado de su existencia. A esta evidencia subterránea, debemos sumarle la riqueza arquitectónica aún visible, que ha sobrevivido a las continuas demoliciones y al acelerado crecimiento urbano.

Sin embargo, es sólo recientemente que la Arqueología hace su “ingreso” a la capital tucumana. A comienzos de la década de 1980, R. Gómez realiza una intervención arqueológica -a partir de una denuncia y no como resultado de una investigación previa- en la actual Iglesia San Francisco donde funcionaba, hasta 1767, el Colegio de la Compañía de Jesús. Allí registra la presencia del sistema cloacal original correspondiente al momento de ocupación jesuita, construcciones que formaban parte de los lugares comunes (Gómez 1999). Posteriormente, en 1995, M. Caria, J. Martínez y N. Oliszewski, excavaron en un pequeño sector de la Casa de la Independencia en el marco de una investigación histórica realizada por el Arq. J. C. Marinsalda (Schávelzon 1996). Este edificio dataría de fines del siglo XVIII, y lo que actualmente observamos es la reconstrucción efectuada por el arquitecto Mario Buschiazo en 1943. Para efectuar la reconstrucción realizó excavaciones que le permitieron detectar los antiguos cimientos y reconstruir, sobre ellos, el edificio que hoy contemplamos (Schávelzon 1992). Los artefactos recuperados fueron analizados por Schávelzon (1996) y los restos óseos por Silveira (1996). Muy cerca de este sitio, se encuentra el Museo Histórico Casa Natal ex Presidente Avellaneda. Durante los primeros meses del año 1999 se realizaron excavaciones arqueológicas bajo la dirección de la Lic. J. García Azcárate. Las mismas fueron planteadas en distintos lugares del edificio que iban a ser intervenidos con obras de refacción que la Dirección Nacional de Arquitectura (DNA) realizaba en ese momento (García Azcárate et al. 2000).

LA CISTERNA DE LA ESCUELA NORMAL

Un caso reciente de la práctica de Arqueología Urbana en San Miguel de Tucumán, lo constituye la intervención arqueológica realizada en uno de los patios de la Escuela Normal Juan B. Alberdi (Muñecas 219). Este establecimiento escolar es uno de los más antiguos de nuestra ciudad y su origen se remonta al año 1875. En el predio existía, antes de la fundación de la escuela Normal, otro establecimiento escolar (Escuela primaria Avellaneda), el que fue ampliado para albergar a la nueva escuela para maestros. Desde su fundación, hasta fines de la década de 1920, el edificio fue sometido a una serie de remodelaciones y demoliciones. Hacia 1930 queda inaugurada la mayor parte del edificio que actualmente está en funcionamiento (Assaf 2000).

En uno de los patios de la escuela, se pudo identificar la presencia de una cisterna, es decir, una estructura subterránea cuya función era la de colectar agua de lluvia para su empleo y consumo. El hallazgo se produjo de manera casual, al realizarse una perforación en el piso actual de uno de los patios, con la intención de plantar un árbol. Dicho orificio alcanzó y destruyó parte de la cúpula de la cisterna, ubicada a unos 50 cm. de profundidad con respecto a la superficie actual. La intervención arqueológica llevada a cabo en el lugar consistió en la excavación del sedimento que rellenaba la mayor parte de la estructura (Figura 1). Entre las pocas tecnofacturas recuperadas, asociados al sedimento, registramos: fragmentos de pequeñas dimensiones de loza y vidrio, un clavo de metal, fragmentos de cerámica y partes de caños de gres. Materiales que apuntan, temporalmente, hacia fines del siglo XIX y principios del XX. Es probable que la baja densidad de los materiales presentes, y la uniformidad presentada por el sedimento, sean indicios de que la cisterna fue rellenada en un único evento de cegado (Ataliva et al. 2001).

Figura 1: La Cisterna en proceso de excavación.

En cuanto a la estructura subterránea, sus paredes son de mampostería y fueron revocadas para evitar las filtraciones. Aparentemente, presenta forma cilíndrica y la parte superior culmina en una cúpula. Ésta presenta, en su parte central, una abertura o boca circular, por la que se tenía acceso al agua acumulada en su interior. El diámetro máximo que registramos, hasta el nivel donde se excavó el relleno, fue de aproximadamente 4 metros.

Las dimensiones de este tipo de estructuras variaban, dependiendo del empleo particular al que estaban destinadas y el lugar donde se emplazaban. Así por ejemplo Schávelzon (1995) registra, en el edificio donde funcionaba la Imprenta Coni (San Telmo), tres grandes cisternas, cuya función era la de suministrar agua para una máquina de vapor allí instalada. Esto explicaría las grandes dimensiones que presentan algunas de estas estructuras: la mayor de ellas es de 7 m de largo, 3 m de ancho y casi 5 m de profundidad (Schávelzon op. cit.). En nuestro caso, debido a que no se removió todo el relleno, aún no hemos podido determinar las reales dimensiones de la estructura.   

Pero ¿cómo llegaba el agua hasta la estructura subterránea? En el perímetro de la cúpula y a distancias variables, se conservaron seis entradas para el agua de lluvia, la que provenía de los techos de la escuela. El agua se dirigía a la cisterna por medio de conductos de mampostería, los que rematan en tejas en el interior de la misma (Figura 2).

Estimamos que la cisterna habría sido construida en el último cuarto del siglo XIX. Pero, si tenemos en cuenta que es a partir de 1899 que el servicio de agua corriente comienza a llegar a los edificios públicos de nuestra ciudad, consideramos poco probable que la cisterna haya sido construida después de 1899.

Con respecto a su empleo, los documentos de la propia escuela informan que en el año 1911, la ciudad sufrió una importante escasez de agua potable, lo que obligó al estableciendo a usar sus depósitos de agua (Assaf 2000). Esta referencia nos permite inferir que en la escuela existía más de una cisterna, y que estas estructuras habrían estado funcionando hasta, por lo menos, las primeras décadas del siglo XX.

Figura 2: En la parte superior se observa la boca de la cisterna y, en la pared, las entradas para el agua.

Existen algunas menciones acerca de que el abastecimiento de agua en San Miguel de Tucumán fue un problema que acompañó todo el desarrollo histórico de la ciudad. Por ejemplo, hacia fines del siglo XIX, Paul Grousacc resume la situación sanitaria y de abastecimiento de agua en San Miguel de Tucumán de la siguiente manera: “Las aguas de lluvias se estancan en las calles y en los caminos; la gente pobre bebe el agua de los pozos y la otra, la de las cisternas de sus patios, ambas casi igualmente malsanas; de allí las fiebres intermitentes, las disenterías y todo el cortejo mórbido que vulnera a la población.5. En algunos casos, los depósitos para almacenar agua construidos durante el siglo XIX se continuaron empleando durante las primeras décadas del siglo XX, registrándose su funcionamiento en casas de familias que ya disponían de servicio de agua corriente (Ricci 1967).

En relación a la posible fecha de cierre de esta estructura, disponemos de la información que hacia fines de la década de 1920, concluye la demolición del antiguo edificio de la Escuela Normal  (Assaf 2000) y es probable que, por entonces, la cisterna estuviera ya cegada. Al respecto, hemos mencionado que el relleno de la misma consiste en un sedimento uniforme y no en material que pudiera relacionarse con el procedente de obras de remodelación o demolición (escombros).

CONSIDERACIONES FINALES

Podemos caracterizar la Arqueología en contextos históricos de la Provincia de Tucumán en general -y la Arqueología Urbana en particular- como una arqueología de lo “monumental”, ya que ha centrado las intervenciones arqueológicas en aquellos espacios construidos considerados tradicionalmente como “los espacios importantes” de la historia tucumana; es, además, una arqueología subsumida a los requerimientos de los arquitectos y a los accidentes fortuitos, que permitieron registrar estructuras del período colonial y pos-colonial (Ataliva 2001). La intervención que aquí presentamos se incluye dentro de esta caracterización puesto que el hallazgo de la Cisterna se produjo de manera casual. De todos modos, esta intervención nos permitió evaluar no sólo las características arquitectónicas de la construcción subterránea sino que, al integrar la Cisterna al desarrollo histórico urbano, accedimos a uno de los problemas cotidianos de la ciudad y la de sus habitantes. En efecto, el suministro de agua en los edificios públicos y en las casas de familias fue un problema que acompañó la evolución urbana de San Miguel de Tucumán desde 1685 incluso hasta nuestros días.

La historia de una ciudad nos muestra que el paisaje urbano se modifica continuamente a partir de las relaciones dinámicas entre los habitantes, la arquitectura, la función y el valor simbólico asignado a los distintos espacios construidos. Acercarse a esta dinámica implica remitirse al desarrollo histórico de la ciudad y a las distintas maneras en que una sociedad, o una parte de la misma, enfrenta sus problemas cotidianos.

A partir de la Arqueología Urbana, podemos acceder a una porción de la historia de la ciudad, principalmente la que se esconde bajo nuestros pies y que forma parte del patrimonio histórico urbano. Desde esta perspectiva la Cisterna de la Escuela Normal constituye una muestra notable de tecnología del siglo XIX, un ejemplo concreto de cómo se hizo frente al problema del agua y su almacenamiento en San Miguel de Tucumán.

AGRADECIMIENTOS

A las autoridades de la Escuela Normal “Juan Bautista Alberdi”.

BIBLIOGRAFÍA

ASSAF, Sonia (2000) La Escuela Normal de Tucumán. Reseña Histórica. Editorial Top Graph, Tucumán.

ATALIVA, Víctor H. (2001) La Arqueología en Contextos Históricos de la Provincia de Tucumán: Pasado, presente y perspectivas futuras. Ponencia presentada al V° Congreso Nacional de Jóvenes Investigadores, 26 y 27 de Octubre. FUA, FUT y UNT, San Miguel de Tucumán (MS).

ATALIVA, Víctor H.; Sara M. L. LÓPEZ CAMPENY; M. Lorena COHEN y Nora HERRERA (2001) La Arqueología Histórica en contextos urbanos. Un ejemplo de arquitectura subterránea en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Revista A y C - Arquitectura y Construcción, Año XIX, N° 214: 59-60, Tucumán.

GARCÍA AZCÁRATE, Jorgelina; Luis D. VUOTO y Eduardo RIBOTTA (2000) Investigaciones en la Casa Avellaneda, Tucumán. Resúmenes 1er. Congreso Argentino de Arqueología Histórica, Mendoza.

GÓMEZ, Roque M. (1999) Investigación arqueológica en el Colegio de la Compañía en San Miguel de Tucumán. Actas del Congreso Internacional Jesuitas 400 años en Córdoba I: 165-174, Córdoba.

RICCI, Teodoro R. (1967) Evolución de la ciudad de San Miguel de Tucumán (Contribución a su estudio). UNT, Tucumán.

SCHÁVELZON, Daniel (1992) La arqueología Urbana en la Argentina. Centro Editor de América Latina.

SCHÁVELZON, Daniel (1995) Arqueología Histórica de Buenos Aires III: Excavaciones en la Imprenta Coni, San Telmo. Corregidor, Buenos Aires.

SCHÁVELZON, Daniel (1996) Estudio de los materiales arqueológicos de la Casa de la Independencia (Tucumán). Informe Preliminar. Centro de Arqueología Urbana, UBA, Bueno Aires (MS).

SILVEIRA, Mario J. (1996) Restos óseos de la Casa de Tucumán. Facultad de Filosofía y Letras, UBA (MS).

NOTAS

1 Universidad Nacional de Tucumán (UNT), Facultad de Ciencias Naturales e Instituto M. Lillo (FCN e IML), Instituto de Arqueología y Museo (IAM). vataliva@hotmail.com

2 UNT, FCN e IML, IAM. saralopezc@arnet.com.ar

3 UNT, FCN e IML, IAM. lorenacohen@hotmail.com

4 UNT, FCN e IML, IAM.

5 Transcripción de C. Páez de la Torre en: Salubridad Pública en 1894. Diario La Gaceta, p. 13, 16 de Octubre de 2001, San Miguel de Tucumán.

 


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