
Publicación del Centro de Investigaciones Precolombinas (CIP) - ISSN 1515-2804
CIP- Centro de Investigaciones Precolombinas

Entrevista a José Jesús Briceño Rosario
JBR
El Instituto (Nacional de Cultura -INC-) está dividido en varios Departamentos. Cada Departamento tiene una filial, una sede. Cada sede tiene una estructura, hay un área de actividades culturales, lo que es danza, folklore, música clásica etc. Las escuelas también están relacionadas con las formaciones artísticas, culturales y, aparte, lo que es patrimonio cultural. Para patrimonio cultural hay tres sedes principales: el Departamento de Arqueología, que es esta jefatura, el Departamento de Conservación, relacionado con la conservación de todos los bienes muebles e inmuebles y el Departamento de Arquitectura.
Yo estoy en esta institución hace más o menos doce años y bueno... con mil problemas y muchos de ellos sin una solución.
Les cuento algo de mis orígenes. Yo provengo de una provincia de las sierras, Cangallo, pero la mayor parte de mi vida la he pasado aquí. Empecemos por la presentación, el que llegó último será el primero.
Mí nombre es Ernesto, soy de Río Cuarto, provincia de Córdoba una ciudad mediterránea de Argentina, soy profesor de Historia. Me desempeño dando clases para alumnos de secundaria que es el ciclo que va entre los 12 a 17 años, a la vez participo de un equipo de investigación que se dedica a la arqueología histórica, etnografía e historiografía, procurando un trabajo en equipo sobre una problemática común.
Mi nombre es Graciana, también soy de Río Cuarto, soy estudiante de Historia, este año termino y estoy tratando de estudiar la parte de etnografía y etnohistoria.
Mi nombre es Mabel estudié Microbiología y ahora estoy haciendo el profesorado de Historia, soy de la provincia de Misiones.
Yo soy Irene, soy profesora de Historia me dedico a la antropología histórica y trabajo en el Archivo Histórico de la ciudad de Buenos Aires haciendo cartografía histórica.
Mi nombre es Andrea soy de Buenos aires, estoy cursando el último año del profesorado de Historia y es la primera vez que estoy en el Perú.
Mi nombre es Maria Elena Lucero, soy licenciada en Bellas Artes y trabajo en la Universidad Nacional de Rosario y me interesa mucho todo lo relacionado con el arte precolombino, además estoy conectada con cátedras relacionadas con la problemática latinoamericana.
Soy Ana Maria Rocchietti, soy la profesora a cargo de este seminario, trabajo en varias universidades nacionales en Argentina, soy arqueóloga de campo, tengo a mi cargo -en este momento- dos proyectos; uno de arqueología histórica en una reducción franciscana de 1615 y estamos en los comienzos de un programa de arqueología urbana en la ciudad de Rosario, además pertenezco al equipo de investigación a que hizo referencia Ernesto.
Mi nombre es Mercedes Austral, soy docente y me estoy especializando en Educación Popular.
Hola, soy Jerónimo, vengo de la Capital Federal, de Buenos Aires, y soy estudiante de antropología en la Universidad de Buenos Aires.
JBR
¡Qué grupo más completo!
En realidad les envidio, creo que es la mejor manera de aprender muchas cosas en tan corto tiempo y les felicito. Tener esta idea de reunir historiadores, antropólogos, licenciados en artes, etc., creo que es una idea muy buena la de viajar en grupo.
AMR
La institución que nos reúne es el Instituto Superior del Profesorado “Dr. Joaquín V. González” que pertenece al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y aquí le hago entrega de esta carta de nuestro rector.
JBR
Parece que tengo que tener una entrevista con un curandero para poder ir a Argentina, les cuento acabo de ensobrar una carta para una amiga de Argentina de La Plata. Ellos organizaron un simposio, en el mes de diciembre, sobre poblamiento temprano y me invitaron para ir, ya tenía todo listo para ir a la Argentina para el cuatro de diciembre pero, repentinamente tuve que ir a Austria y se corto todo. Es la segunda vez que Argentina se corre.
AMR
El profesor Ernesto Olmedo es el secretario de las Jornadas de Arqueología y Etnohistoria de Río Cuarto, así que le va a dejar una invitación para estas Jornadas.
JBR
Si pero previamente creo que tengo que ir al curandero para limpiarme...
Yo soy de formación arqueólogo, como les comenté, y mi investigación principal, en la que vengo trabajando hace más de quince años, y es la razón por la que tengo algunos amigos en Argentina que trabajan estos temas es poblamientos tempranos en América. En el Perú es un poco difícil decir que uno puede dedicarse a un solo tema de investigación, por la diversidad de información que uno encuentra en el camino de la investigación. Y por otro lado, creo yo, uno escapa a las modas de investigación. Digo modas a los temas que se presentan en la actualidad y que, de alguna manera, uno tampoco puede quedarse al margen, esto dentro de mi análisis, porque en algunos casos vale la pena aprovecharse de estas modas para seguir adelante en nuestra propia vía de investigación: A partir del año 1987, en que se descubre Sipán, pasaron dos años todavía entre que la gente observara este gran descubrimiento y empezaran recién a verse las cosas. Recién en 1988-89 se va entendiendo lo que da esta tumba, y es entonces, casi fines de los ‘80, que comienzaa a tomar fuerza el estudio de la cultura Moche en esta parte del Perú. Así, comienzan los trabajos en el sitio de El Brujo, y después vuelve a ser tomada en cuenta la Huaca de la Luna.
La Huaca de La Luna fue descubierta en los años ‘70, en un proyecto más grande, después pasaron más de veinte años en los que se creía que ya se sabía todo sobre esa huaca. Esta cierta “iniciación” por el interés de estudiar la cultura Moche nuevamente, se centra en este lugar a partir del interés que despertó el estudio de los frisos, es decir, a través del arte. Teóricamente ya sabíamos, ya explicábamos lo que era la sociedad Moche pero este tipo exquisito de arte Moche, el de los relieves no lo conocíamos dentro de la cultura, y hace que sea el tema por el cual se investigue tanto en El Brujo. Lo mismo pasa en la Huaca de La Luna, después estos sitios entran en moda y todo el mundo habla de esta moda.
También me metí a trabajar este tema Moche por circunstancias diversas. He trabajado dentro de un reconocimiento amplio en el Valle Chiclán, donde está El Brujo. No solamente me ha interesado entender la parte del sitio, la parte baja del valle, sino cómo se interactúa con el interior de nuestro país.
En un principio, en la época prehispánica, no había una frontera para decir hasta aquí llegó la sociedad Moche. Ha habido unas interacciones muy intensas, de larga distancia, desde -por lo menos- la época Chavín. Estamos hablando del 1500 a.C. Dentro de esta moda creo que a veces, uno como investigador, tiene que ver qué queda, qué puede investigar, qué tema puede ser interesante. Todo el mundo estaba estudiando relieves, otros estudiaban tumbas, por ejemplo las tumbas de San José de Moro, otros estaban estudiando las dietas alimenticias, la estructura social Moche. Y yo me metí a estudiar un tema: tecnología de cerámicas Moche.
Tenemos las mejores piezas de cerámica Moche en todas partes del mundo, las hay en todos los museos, incluso en Buenos Aires creo que también hay, pero sobre la tecnología, cómo estuvo organizada la producción de cerámica, quién la controló y si eso estaba relacionado con la élite del poder, eso nos es desconocido. Ese fue el motivo de interés para trabajar la cultura Moche, la cerámica.
Y hemos tenido la suerte de trabajar en unos talleres muy intensos en el Valle de Chiclán, incluso de allí se ha estado llevando cerámica a El Brujo.
Pero había para mí otro tema más interesante que no se había tomado en cuenta. Por los años ‘70, cuando se empieza a generalizar todo lo que fue el desarrollo de la sociedad prehispánica, sobre todo en esta parte cuando se trata sobre la sociedad Moche, se hablaba de que era una sociedad netamente costeña con una ocupación de interior hasta unos 40 Km. Solamente, y en el interior comienza a formarse y a elevarse lo que es la sierra y esto había servido como limite para el desarrollo de esta sociedad Moche.
A su vez, durante los momentos finales de esta sociedad, viene la cultura Wari, cultura sureña de la sierra sur del Perú y con un poder político y militar, que trató de conquistar a esta sociedad. Entonces, estos grupos de la sociedad Moche, se repliegan hacia el interior del valle para controlar el acceso de esas poblaciones serranas que venían en conquista o invasión, pero, el limite geográfico de ésta cultura Moche era solo de 40 Km. hacia el interior.
Como les digo, cuando uno tiene un tema de investigación, a veces es necesario observar todos estos datos. De repente uno no puede analizarlos, pero puede comunicarlos, compartirlos... “oye, mira encontré estos datos...”. Encontré una fuente histórica en la zona que estoy trabajando sobre cazadores-recolectores, si no me interesa a mí la parte histórica porque estoy en otro campo, puedo contribuir con la información con otro especialista.
Durante este reconocimiento que he estado haciendo sobre el sitio lítico en el interior, estamos hablando de 100 Km. en las partes altas, topográficamente ya no es costa. Había encontrado varios sitios Moche, en primer lugar eso no me interesó y después me puse a reflexionar en lo que hablamos de la moda Moche y al encontrar estos sitios, qué significan, si me están diciendo que la frontera Moche es de 40 Km. al interior, y hay sitios a 100 Km.... los hay con una arquitectura diferente, no es piedra, no es adobe, es piedra, etc. De esta manera me he ido involucrando en este tema de la cultura Moche. Por la misma función que tengo en este cargo, tengo que ver todo lo que pasa en el Departamento La Libertad y en el departamento tenemos sierras, costa y un poquitito de selva. La mayoría de los trabajos de investigación arqueológica en nuestro departamento han sido realizados por investigadores extranjeros, sobre todo norteamericanos casi el 80%, el 15% por europeos y un 5% por investigadores peruanos.
La costa es una zona más agradable para trabajar, ya sea por su clima, su buena comida, también por cuestiones políticas, por seguridad, hemos vivido tiempos difíciles de problemas políticos, que hacían que la sierra sea “prohibida” para trabajar. No daban fondos si uno tenia un proyecto en la sierra. Por otro lado está lo geográfico, nosotros tenemos en esta región lugares que sobrepasan los 5000 metros de altura. También, como profesionales ya nos acostumbramos a este ambiente costeño y cuando vamos a esos lugares, nos afecta también la distancia. Hay lugares en el país en que no tenemos un sistema de carreteras buenas, eso también lo digo con toda sinceridad y mucha pena.
Brevemente les explico como esta distribuido nuestro país. El Perú tiene departamentos, provincias, distritos y caseríos. El caserío es la unidad poblacional más pequeña. En el Departamento de Libertad tenemos doce provincias y cada provincia debe de tener un promedio de ocho a diez distritos, cada distrito tiene unos cien caseríos y cada caserío es completamente diferente. Por lo tanto, si multiplicamos... a ver vamos a hacer un poco de matemáticas... si tenemos doce provincias por ocho distritos nos da noventa y seis. Noventa y seis por cincuenta... ya eso más o menos es la realidad de la población que hay en la sierra y es increíble. Visitar cada una de esas unidades es imposible, uno tendría que dedicar todo el tiempo a viajar y estar en las comunidades para entender esa problemática. Definitivamente en esta zona de la región de la sierra hay muchos lugares vírgenes.
A veces comento que es sorprendente que en el siglo XXI con toda esta tecnología todavía aparecen noticias de descubrimientos de sitios, descubrimientos en términos un poco más académicos porque la comunidad ya los conoce pero los investigadores no. Son sitios monumentales, no estoy hablando de sitios pequeños que escapan de la mira sino de sitios de cien hectáreas, doscientas hectáreas con arqueología monumental.
La selva es más complicada porque por su geografía es mucho más difícil de acceder; en algunos casos el estado peruano está tomando atención para proteger esas áreas, donde hay diversas especies en vías de extinción y el estado esta tomando medidas de protección. Sólo se puede llegar a esos lugares con fines de investigación y también un poco tiene que ver la parte de leyenda y mitos, las ciudades perdidas, el difícil acceso y muchas noticias sensacionalistas. Así en 1965 cuando se “descubrió” entre comillas en la selva un sitio arqueológico “el gran Rajaten” que se convirtió en el caramelo de muchos que aún hoy quieren llegar allá, en realidad es un sitio pequeño. Siempre dije que ese sitio es un sitio miserable, que hay muchos otros sitios más importantes que ese y que la gente no tiene ni idea, pero este sitio que fue encontrado en 1965 y que era por primera vez conocido y nos indicaba que los Incas también habían ocupado la región de la selva..., hasta ahora no hemos podido sacudirnos del todo la propaganda y eso a veces es muy fuerte también. Dentro de esta complejidad no solamente geográfica por la cantidad de sitios, encontramos también la complejidad cultural Existe además el problema del idioma, las regiones históricamente hablando son diferentes, las regiones de la selva tuvieron durante la época colonial otro tipo de comportamiento, la región de la sierra igual, la costa lo mismo.
El poblador de la costa es diferente al poblador de la sierra aún cuando la mayoría somos de la sierra pero cuando llegamos a la costa negamos todo lo de la sierra, incluso cuando volvemos a la sierra somos los primeros en negar esas cosas, en contribuir a que eso desaparezca. El poblador de la sierra, los campesinos, ya no tienen confianza con la gente de la costa porque han ido les han ofrecido cosas y nunca les cumplieron y cada vez se ha originado más desconfianza y ahora miran con recelo, existe hoy una barrera de desconfianza tan grande que para llegar a ellos es necesario usar varios métodos.
Otro factor es el geográfico como ya les explique, es decir una comunidad esta acá y la otra en el otro cerro y para llegar allí es necesario caminar seis o más horas y caminar porque no hay otra forma, no hay carreteras y eso lo hace más difícil.
Otro problema es el climático, por ejemplo en ésta época del año es difícil casi imposible viajar a la sierra, hay unos tres o cuatro meses que es imposible viajar allá.
En toda esta complejidad es donde estamos inmersos los antropólogos, los arqueólogos, los historiadores etc. Brevemente, les voy a comentar cuál es el comportamiento de cada uno de esos profesionales.
La antropología se ha desarrollado más en la parte del centro y sur del país, hay más trabajo de comunidades tradicionales, por esta continuidad que se dio con los Incas, pero la mayor cantidad de trabajo del mundo andino está más en la costa central y sur del país.
En nuestra región la mayoría de los trabajos de antropología se han centrado mas en temas urbanos, teológicos. Y con estos problemas de migración, producto de movimientos de poblaciones de la selva a la costa que empezaron en la época de la colonia, a finales de la colonia, se traen negros para el cultivo de la caña, algodón y necesitaban mano de obra, vienen ellos y se van estableciendo, luego empiezan las industrias por los años ‘40 y esta migración se hace intensa. En Lima, se concentra casi el 50% de la población del país, para tener una idea del impacto de la migración de la población de la sierra a la costa hacia las capitales de los departamentos de la costa. Ese es el interés mayor en que se han centrado los antropólogos en la parte de la costa norte, y últimamente están mirando con preocupación porque cada día se pierden costumbres, tradiciones, todo lo cual no ha sido registrado, los registros que existen son de trabajos monográficos, realizados por extranjeros. Algunos fueron escritos por 1890 y principios del siglo XX, pero no tenemos buenas monografías sobre estos temas.
En el caso de los historiadores pasa lo mismo, ha habido personas orientales que han trabajado estos temas. Ha muerto hace tres años... el único historiador aquí formado en nuestra zona, pero no ha dejado discípulos que continúen la investigación en los archivos. Los investigadores extranjeros que han venido han trabajado mucho los archivos pero no han hecho, a mi modo de ver una comparación con la parte real. Hay varios tratados de la comunidad de Guaman por ejemplo: ellos han trabajado con los datos histórico-culturales pero nunca fueron la zona de Guaman, no saben cuál es su ambiente, cómo es la población, si hay una continuidad cultural, qué cosas quedan todavía, qué no ha sido transformado. Me parece que en algunos casos ha sido una historia muy fría ¿no? Un poco más que un documento y, por favor, eso lo digo con toda sinceridad ya que es mi punto de vista, no quiero ofender susceptibilidades, es mi punto de vista.
Por esto es que me ha llamado la atención esta parte de cartografía histórica. Tenemos, actualmente un proyecto con una amiga historiadora, porque en todos los documentos que ella ha consultado, hay cientos de pueblos y ella no entendía nada y ni siquiera se imaginaba dónnde estaban, cuál era el contexto... porque el documento dice está a diez leguas de tal lugar pero ¿qué es una legua?. Es decir, puedo decir Chan Chán del sitio de Pajatén esta a 400 Km., otro le puede decir otra cosa ¡Es una locura, la gente no podría haber ido a ese lugar!. Entonces, a veces, nos formamos juicios un poco adelantados pero sin tener la menor idea de cómo funcionamos nosotros, como personas, para llegar a ese lugar.
Otra historiadora, Susan Ramírez, trabaja hace como treinta años en la zona, ha hecho doctorados, y hasta ahora sigue trabajando aquí. Ella está interesada en trabajar conmigo para visitar los sitios porque yo conozco casi todos los sitios, y cuando he hablado con ella me dice “pero... ¿tu conoces este sitio?”, “sí, he estado allí”, respondo. Entonces ella me dice “esto lo he encontrado en un documento”, pero ella no conoce el sitio, no tiene idea de cuál es su característica, qué cosas quedan de su parte histórica. Entonces hay un cierto reciente interés por el tema de las toponimias y de hacer los mapas para reconstruir territorios.
Hablaba hace tiempo con un amigo que durante el siglo XVII tal comunidad tenía una administración increíble, y él no tenía ni idea y eso que era casi la cuarta parte de la serranía de nuestro departamento. Entonces ha existido la tendencia de tratar el documento y no mirar otros campos. Y el arqueólogo también se metió de lleno en la parte arqueológica, y no se detuvo a mirar la parte histórica, la parte antropológica que en nuestro caso aquí en el Perú, y creo pasa un poco en Bolivia, menos en Chile y con Argentina creo por razones históricas menos aún que en el caso del Perú, todavía podemos entender el dato arqueológico a partir del estudio antropológico.
Hay muchas cosas, incluso una cosa muy común, ¿Han ido a Magdalena? ¿alguien les ha ofrecido chicha? Es una bebida alcohólica muy común, muy típica hecha de maíz y cuya producción no ha cambiado nada a través del tiempo desde la época prehispánica. Así que si han ido a Magdalena en pleno siglo XXI, vieron que todavía conserva la tradición en producción de la chicha, bebida que ha tenido toda una connotación social y política y que sigue vigente.
Entonces entender eso es fundamental. Otra cosa también que ha pasado: tenemos en Perú tantos sitios, tantas cosas que no explotamos el dato de una manera interdisciplinaria, de una manera multidisciplinaria para mirar distintos enfoques, por eso los felicito a ustedes y me siento sorprendido de la suerte que tienen ustedes de poder viajar en grupo, porque sé que todo el mundo contribuye con su punto de vista.
Miren, ayer estaba un poco estresado, un poco “cruzado” y entré a la galería de arte, y mirando los cuadros me impactó uno, pregunté por el pintor, era un pintor de la selva, el tema trataba sobre el arco iris, la selva, y hablando con el pintor, me dio un motón de ideas para entender un tema que estoy investigando. El artista había contextualizado un tema mítico de esa zona que tiene que ver con el origen de la vida, la lluvia, el arco iris, temas que aún persisten. Aproveché mucho de este artista, pero a veces el arqueólogo no quiere saber nada de compartir con artistas, con microbiólogos, botánicos; incluso hay celos. Les comento varios casos porque los he vivido y a veces estas vivencias son más el testimonio de una realidad que vivimos. Cuando era estudiante me interesaba un tema de la pesca durante la época prehispánica y un buen día, en la universidad, hubo un conversatorio sobre pesca artesanal, perdí mis clases y fui a esas conferencias en la Facultad de Biología. Llegué puntual, como siempre acá se comienza 15’ más tarde así que fui el primero en llegar, a los 20’ minutos llegó otro y así, éramos unas cuantas personas. Los organizadores estaban preocupados y veía que ellos pasaban delante de mi y querían preguntarme algo, hasta que alguien se animó y me dijo “¿Es usted estudiante de 1° año?”, respondí “No, soy de tercer año”, entonces, me dice “Nunca lo he visto. ¿Ud. no estudia biología?”, “No, soy estudiante de antropología”, y me terminó preguntando “Pero ¿ Ud. qué hace aquí?”. Me dijo eso y para mí fue sorprendente y descubrí que ese tipo de cosas pasa siempre, es la mentalidad que tenemos de pensar que nuestros campos están fijos. Ojalá que en nuestro medio también vayamos superando estas cosas y podamos trabajar de una manera más multidisciplinaria.
La investigación en esta región norte del Perú, en estos últimos ocho años, es la parte más importante de los trabajos de arqueología en todo el Perú.
El año pasado hemos tenido quince proyectos de investigación solamente en nuestro departamento y por ahora es uno de los departamentos que mayor trabajo tiene en el campo de la arqueología. Estamos ahora “enamorando” en buenos términos a otros profesionales, historiadores, no historiadores para trabajar también datos en conjunto. El trabajo arqueológico no deja de ser interesante, pero creo que tenemos un gran problema de realidad de nuestro patrimonio, tenemos tantos sitios arqueológicos que por un lado no somos capaces de estudiarlos por la cantidad y al mismo tiempo estamos viendo que esto se está destruyendo y la información que se pierde es muchísima. Creo que todavía no conocemos mucho de las sociedades prehispánicas que existieron.
Es decir soy arqueólogo, estoy aquí en esta oficina pero también tengo que ver cómo puedo controlar para que eso no se destruya y ¡no soy policía!. El policía acá, está metido en otra cosa, todavía no toma conciencia de que es tan importante. El Juez, cuando decimos “Señor mire, este señor que destruyó tal sitio ha cometido un crimen, un delito”, no lo entiende, dice “no hay sangre, no es un crimen”.
Entonces, a pesar que existe un reglamento legal donde dice que una persona que destruye o modifica un sitio debe ir a la cárcel como ocho o diez años, hasta ahora esta ley tiene por lo menos veinte años pero no tenemos registro de una persona que haya ido a la cárcel por haber destruido un sitio arqueológico.
Por otro lado, también hay un tema que preocupa mucho y creo que es la nueva manera de ver nuestro quehacer arqueológico, antropológico u otras carreras a fines, la población siempre, generalmente estaba al margen de nuestras investigaciones. Uno a veces ha trabajado en una comunidad, ha hecho los mejores estudios, pero esa comunidad nunca supo que en ese lugar se hizo tal trabajo ni siquiera a nivel de folleto, nunca supo, por esa razón que si al día siguiente se les antojaba de meterle la “casterpiller” lo hacían porque no sabían, y aunque esté escrito, es un problema del investigador que no trabajó con la comunidad. Pero en estos tiempos cuando se empieza a cuestionar nuestro quehacer ¿Para qué sirve la arqueología?
La arqueología es para comprender nuestro pasado, entender nuestro presente y proyectarnos a futuro. Esto es una cuestión lírica, díganselo a un campesino, y verán que para él no tiene ningún valor, y no es que queramos irnos con esto a una parte muy ecónomicista de nuestro quehacer. ¿Para que sirve nuestro trabajo? Nuestro trabajo de investigación, el trabajo científico, es solo para la sociedad actual, no solamente es una cuestión lírica de conocer nuestro pasado, sino para que nos sirve, tener tanto de esos materiales, ahí me parece que ha habido o que existe todavía un gran problema por lo menos en nuestra zona.
Pero hay otro problema y es que los gobiernos todavía no entienden el valor que representan estos recursos culturales o naturales para el desarrollo de un país, y hablamos de todos los gobiernos. Aquí en Perú el año ‘96 fue el país de los seiscientos mil turistas, el gobierno peruano estaba interesado en captar seiscientos mil turistas, para mí era una cuestión de lo más estúpida porque el Perú, dejando de lado el espíritu chauvinista, es uno de los pocos países del mundo que tiene tanta diversidad cultural y natural, tenemos ochenta y cuatro zonas de vida de las ciento cuatro que hay en todo el mundo. Entonces, tenemos aquí en Perú, la cultura de la costa, la sierra, la selva es tan diversa y con toda estas “cosas únicas” incluso en el mundo, con tanto sitio, patrimonio mundial de la humanidad, con toda esa diversidad seiscientos mil turistas era lo máximo, cuando en Estados Unidos, una miserable cárcel como la de Alcatraz capta ochocientos mil turistas al año y la entrada cuesta alrededor de u$s 14,00.- , y aquí para visitar Chan Chan pagamos menos de tres dólares. Y me parecía absurdo, que el Estado como objetivo político, incluso económico, quisiera atraer seiscientos mil turistas. Creo que a la larga no los trajeron, ni hemos llegado a ochocientos mil turistas aún cuando políticamente se quiso justificar. El año pasado, o el anteaño creo, que fue el año del desarrollo turístico interno nacional o algo así, entonces yo pensaba: ¡perfecto!.
El gobierno, el Estado peruano estaba interesado en proveer el equipo en general a partir del turismo, un desarrollo económico pero hasta ahora el gobierno no les pone un sol de más para decir “vamos a generarlos”, es decir quieren que vengan los turistas pero, y Uds. entenderán, no se está trabajando en carreteras, no se trabajan los sitios, El Brujo, la Huaca de la Luna son resultados de la inversión privada y gente que por circunstancias de la vida les interesó la Arqueología ¿no? Pero al Estado ¡no!.
Es decir, este problema, que es tal vez incluso el fundamental, nosotros en esta oficina con toda esa cantidad de pueblos que les mencionaba, somos un promedio de seis arqueólogos que tenemos que ver con todo, por eso tuve que llamarme “Jesús” para estar en todas partes...
Aquí no hay presupuesto, aquí pagamos para trabajar, o sea que... la cosa es que con todas esas cosas, el Estado está por ejemplo reduciendo el aparato administrativo, porque creen que esto no funciona, pero no funciona porque aquí no hay recursos, simplemente por eso. Uno no puede ser mago y si lo es, lo es, hasta un cierto límite. En fin entonces, esta es la realidad en la cual uno tiene que trabajar, pero les comento todas estas cosas, no como una cuestión de quejarme, sino para que las sepan.
Porque es fácil decir “me siento aquí en mi escritorio, donde tengo un montón de cosas que hacer y se acabó”. Creo que también es importante entender nuestra realidad y ser creativos. Ahora tengo como unos diez proyectos de investigación que estoy manejando y no tengo presupuesto, ninguno de esos proyectos tiene presupuesto, ninguno, pero caminan, y van funcionando dentro de esta realidad.
Tengo ahora un programa, que se llama “Patrimonio Cultural y Comunidades” es un programa que lo estoy desarrollando en todo el departamento de la Libertad. Este programa tiene que ver con organizar pequeños seminarios-talleres a nivel de cada distrito, aquí el distrito es la tercera división política que existe y como es una unidad pequeña manejable, trato de reunirme primero con las autoridades, en este caso los Alcaldes a nivel muncipal, a nivel político hay un gobernador. También estamos trabajando en un programa que se llama “Salud complementaria”, de la salud no formal, ¿qué significa este programa de salud complementaria? significa que el paciente si desee la parte natural, encontrará que también hay especialistas del Ministerio de Salud, que te dan hierbas, que te puedes ir a un curandero porque también ven que es posible este tipo de medicina alternativa entonces también participan los médicos en este caso. Entonces el Alcalde, el Gobernador y los Jefes de Salud, esos son las tres personas para mi muy importantes dentro de esta organización política. Con una participación nuestra invitamos a cada representante de estos caseríos, los representantes son generalmente cargos políticos por elecciones por ser del partido a, b, c, pero el representante del caserío, es más por ser la persona más representativa, no tiene nada que ver con la política o poco tiene que ver con la política, es el que más conoce a su comunidad, el hombre más instruido, el hombre más antiguo que conoce todo su territorio. También de estas comunidades nos interesa que asista cada uno de los representantes de estos caseríos, si nos reunimos en un lugar es un seminario de un solo día, que tiene dos partes, la primera parte es un poco la del discurso más o menos académico y hablamos con un lenguaje muy simple porque la gente no tiene porque complicarse la vida con horizontes ni períodos culturales. Es una cosa muy simple, hacerles entender por ejemplo ¿Qué es la arqueología? ¿Para qué sirve la arqueología?
y ¿cuáles son los tipos de sitios arqueológicos? porque generalmente se cree que un sitio arqueológico es sólo una gran construcción de adobe, es decir, el camino, la cueva, el abrigo, el arte rupestre no son sitios arqueológicos.
Luego que comentamos todo eso, otro tema a cargo de una arquitecta que está trabajando mucho con conceptos de modernidad, alfa modernidad, cómo van transformándose las ciudades, los pueblos, esos pueblos antiguos que tenían casa muy bonitas y que representaban parte de la historia de la arquitectura, de la noche a la mañana, el Alcalde lo destruye para construir una mole de cemento, incluso cosas absurdas. Les cuento algo para que tengan una idea de lo que hacemos nosotros a veces cuando no tenemos conciencia, estuve en un pueblo del interior de la sierra, unas cuarenta horas de viaje, entonces todas las cosas que llegan a ese lugar son muy caras por el tiempo de viaje. ¿Qué había hecho el Alcalde? había destruido un lugar y construyó allí su local municipal, todo con cemento, el cemento allá no existe por lo que hay que trasladarlo de la costa con fierros, más el albañil etc., etc. En ese pueblo tienen una larga tradición de construcción en tierra que la tienen en cantidades, tienen más cosas tradicionales y que tienen que ver con un medio natural correspondiente. Ya se sabe lo que significa el barro aquí en la costa, Y este Alcalde por decir una cifra hizo una inversión de cincuenta mil dólares porque la construcción era de cemento, en tanto que si hubiera construido con el sistema tradicional, el costo hubiera sido de dos mil dólares. Además, son pueblos pobres y si aquí los municipios no tienen buen dinero menos en esos lugares. Este gasto en un edificio que nadie utilizaba porque se estaba humedeciendo, no había buena distribución de las aguas, mal hecho, tiene que ver con un tema cultural. Por lo tanto, la arquitecta trabaja en estos seminarios sobre la educación, para que, esta gente vea lo que significa el medio ambiente y el entorno urbano y cómo se debe manejar.
El último tema que tratamos, es que las autoridades ni siquiera conocen la ley que los ampara o que los limita en sus acciones, es decir, por ejemplo querer construir sobre un sitio arqueológico, esto suscita un conflicto entre la municipalidad y nosotros que entonces tenemos que intervenir como los malos de la película cuando ya la obra ya comenzó, llegamos, se paraliza, y ¿qué sucede? el Instituto Nacional de Cultura detiene el progreso, pero no es así, el problema es que esa autoridad nunca vio la ley o si hemos hablado para que trabaje con el propósito de desarrollar un sitio turístico, responden “¡no es de nuestra competencia!” Es obligación del Alcalde, del Gobernador central velar por la cultura. Trabaja también con nosotros una Asesora Legal con quien hemos preparado unas fichas que debe ser completada por cada representante de su comunidad diciendo cuáles son los sitios arqueológicos, qué sitios ellos creen que existen en su comunidad, que los escriban nada más. Además también en las fichas hay espacio para que nos escriban las leyendas, mitos, cuentos, danzas, si hay artesanos. Esto se lleva a cabo en una primera reunión, tenemos un primer contacto. Un primer diagnóstico de lo que hay en ese lugar, entonces a partir de ahí, puedo decirle a un antropólogo “mira que en esa zona hay un grupo de cincuenta danzas interesantes que puedes trabajar”. También en términos arqueológicos, ya que puedo programar mis proyectos de reconocimiento arqueológico porque me han señalado que existen cien sitios, que están destruidos en ciertas áreas. Por ejemplo, he tenido varios proyectos de reconocimientos donde una comunidad me ha informado de ciento treinta sitios arqueológicos en un distrito y nosotros teníamos en nuestro catalogo registrados tres. Otra cosa interesante es que hablamos varios temas y estamos en contacto con la población y la población entre sí. Cuando hacemos el trabajo de reconocimiento invitamos a los lugareños a que vengan a mostrarnos el sitio, le damos una cierta participación donde ellos sienten importancia. Cuando excavamos también los hacemos participar. Por ejemplo, acabo de hacer un proyecto en la sierra casi cerca de la selva y para el análisis de los datos he hecho participar a la comunidad porque tenemos bastante material textil y particularmente de textiles no sabia nada. ¿Qué hice? invité a una amiga especialista en textiles, y ella analizó y explicó las técnicas y me dio algunas ideas.
¿A dónde queremos llegar con este asunto? Queremos que las personas se identifiquen con su patrimonio, participen directamente con el investigador y el investigador también vea en la comunidad un gran potencial de informantes que nos ayudan en nuestra investigación. Voy a pasar cincuenta años acá y estoy seguro que no voy a terminar el inventario en la región de la sierra pero con este programa, mi objetivo es eterminar en cinco años. Esto es sin dinero, vamos sin él, y lo importante es que toda la investigación tiene que estar amarrada con la comunidad, que ahora es una palabra clave para pedir los fondos tanto a cualquier fundación extranjera o nacional de desarrollo social. Lo importante es que la comunidad sea el guardián directo de su patrimonio, que se sienta orgullosa, pero hay que trabajar, en lo que creo que es un tema muy fuerte aquí, sobre todo para nuestra realidad peruana, la autoestima. Creo que nosotros mismos a veces cuando llegamos a estas ciudades no sabemos lo que significa este patrimonio y sólo hablamos de él cuando comienza a mirarse desde afuera.
No sé que más puedo decirles, esto es brevemente nuestra realidad en lo que hace a nuestro quehacer arqueológicoTambién puedo decirles que estoy trabajando en la selva, pero son realidades diferentes y además, un proyecto en la selva para mí implica irme de mi oficina por un mes. Así que, desde ya, los invito a trabajar en la zona.
Ana María Rocchietti
Nos gustaría, la verdad, si alguna vez es posible hacerlo. Creo, que hay leyes en el Perú con respecto a...
JBR
La ley número uno es tener la buena voluntad de trabajar y nada más.
Ana María Rocchietti
Claro. Visto desde la gente que viene de afuera, si bien la Argentina participa en parte del área Andina (porque sería parte del Kolla-suyo por el Noroeste Argentino) que no tiene de pronto la envergadura, la monumentalidad que tienen los sitios que hemos estado visitando, sin embargo, para nosotros es un área muy importante y el resto del país también tiene muchísimo registro arqueológico pero en rigor de verdad no son sitios como éstos. Hoy veíamos en El Brujo, en la Huaca Cao, la monumentalidad de eso y desde esa misma huaca desde arriba de todo se veían cuatro huacas más, de las inmediatas y de las lejanas. Nosotros, los que trabajamos en región pampeana o en el delta, debemos hacer prospección de días y días para encontrar un sitio arqueológico.
Entonces, no es que falten pero digamos... no son visibles, no tienen visibilidad, la visibilidad monumental que tienen todos estos. Ahora por un lado está la investigación, que ya de por sí es apasionante pero también engendra un problema estructural muy importante, también, que tiene relación con ¿Qué medidas o qué políticas podemos conducir en relación con sitios que como vos muy bien dijiste, se destruyen, no solamente por el proceso de transformación del sitio sino porque evidentemente, en cuanto Uds. lo abren al público, comienzan a actuar factores que antes no actuaban y que creo que tienen que resolver problemas de una magnitud que nosotros no afrontamos en general al hacer arqueología de campo. Nosotros trabajamos en Córdoba, en la provincia de Santa Fé o en la provincia de Buenos Aires, donde esta menor visibilidad de los sitios también los hace menos mostrables y la circulación de público tiene otro carácter.
Silvio Dragunsky
Son menos vulnerables.
JBR
Más vulnerables todavía.
Ana María Rocchietti
Si, digamos, son más vulnerables si uno los somete a una política de sitio de apertura total, pero son menos vulnerables en la medida en que la gente tampoco se va a movilizar como hemos hecho nosotros miles de kilómetros para verlos. Ahora, para los arqueólogos en realidad no hay registros arqueológicos maravillosos y otros que no valen para nada. Uno enfrenta el objeto de investigación con la dignidad de siempre, de una cosa importante porque es el pasado... La Huaca de La Luna, la Huaca del Arco Iris, Chan Chan y El Brujo, pertenecen a distintos momentos históricos, con distintas decisiones con respecto a la conservación, por ejemplo, restaurar, no restaurar, proteger, ahora, ¿con qué sistema de protección?
JBR
Sí, en realidad es otro tema muy grande para tratar. En los años ’60, aquí en Perú fue moda la influencia mexicana de restaurar todo.
Incluso hay un sector de Chan Chan, que está totalmente restaurado y eso obedeció a la moda de la que les hablaba que todo tenía que estar tal como supuestamente fue, y ocasionó graves errores. Hay gente que ha hecho cualquier cosa, que no tiene ni siquiera la menor idea de lo que podría haber sido. En los años ‘70 se tendió a los proyectos de investigación, donde el arqueólogo investigaba, descubría sitios muy importantes, incluso la Huaca de La Luna, algunas pinturas que ahora se están exponiendo para el turismo, fueron expuestas en la década del ‘70, el arqueólogo lo descubrió, lo fotografió bonito y lo volvió a tapar. En algunos casos se ha destruido porque la gente que sabía fue, quería mirarlo, lo ha excavado y lo ha dejado ahí abandonado. Entonces en algunos casos han sido destruidos, en otros casos han sido afectados, pero esa era también la actitud de moda, investigar, saber que había dos etapas constructivas, que había una fase que cerraba a la otra y luego se tapaba todo y chau.
Por los años ‘90 para adelante, Sipán (de alguna manera es alguno de ellos, pero sobre todo también es un ejemplo), es una nueva tendencia del quehacer arqueológico. Con los proyectos de la Huaca de La Luna y El Brujo, se descubre un sector con relieve, se señalan las cosas más impactantes, pero había una persona, el banquero Wiese, quien da la plata, entonces este proyecto hasta ahora no ha tenido problema de dinero. Anualmente ha habido dinero, creo que U$S 400.000.-, al año y es además muy amante de la arqueología. Ese hombre ha dejado su banco para irse a mirar qué pasaba en la excavación durante quince días, ¡increíble!. En cambio el otro proyecto, el de la Huaca de La Luna, fue una situación un poco diferente, pero no había mucho dinero, y no había instituciones comerciales que lo apoyaran, un grupo de dueños de una gasolinería daba la gasolina,una librería daba el papel, otro le daba un poquito de dinero, y así se juntó la plata para este proyecto denominado “pulga” porque quienes lo trabajan “a todos picaban”.
Luego comenzaron ellos a dar plata y ahora, dentro de toda esta situación, como querían seguir trabajando pero no tenían como, es que deciden aperturar parte del monumento, parte de lo que estaban investigando para que el público lo visite, pague una entrada y ya tiene todas las condiciones mínimas para un visitante. Entonces eso se ha hecho en ese sitio, paralelo a la investigación se ha ido desarrollando el interés de los visitantes e incluso otra cosa muy buena que como experiencia y que he visto en ese sitio, un visitante tiene otro impacto cuando ve a los arqueólogos trabajando, difieren a si visita el sitio sólo como si fuera una obra de arte.
Otra tendencia que puede demostrarse en la práctica de que la arqueología no es investigación pura a partir de un libro, es por ejemplo, que ahora tengamos un programa de red turística de la región norte para pelear un poco con la región sur. El sur es fuerte en términos turísticos porque el Cuzco es todavía la atracción. Está bien porque tienen valores pero queremos llamar la atención de que Perú es también esta parte, para mover un poco a esta zona. El turismo está centrado en los sitios arqueológicos, entonces, queremos con esto demostrar que es la arqueología la base todavía para el avance turístico de nuestro país. El caso Chan Chan que es el caso que no sólo nos interesa por el hecho de que vengan un mayor numero de visitantes, sino cómo el monumento va a recibir ese impacto. Desde los años ‘80, Chan Chan ha cambiado mucho, se han comenzado a hacer trabajos de una manera casi excepcional, un banco estatal dio dinero para Chan Chan casi un millón de dólares para trabajar. La inversión más fuerte en Chan Chan es, y no sólo allí sino en todos los sitios que ustedes han visitado, el gasto para la conservación. Conservar un sitio cuesta dos o tres veces más que el presupuesto para excavar. Excavar es fácil, el trabajo de conservación es muy caro porque no se puede medir, no se puede cuantificar. La conservación sabemos perfectamente es un proceso lento, además muy costoso por los materiales, el personal.
Por los años ‘90 estábamos un poco con la idea de seguir investigando, abriendo otros sitios de Chan Chan, pero Chan Chan también forma parte de la problemática de todo esto que hemos conversado, invasiones, destrucciones, gente que no considera. Lo que se hizo en estos últimos años es trabajar como en otros sitios, elaborando planes maestros de los sitios. ¿Qué significan estos planes maestros? que se trabaja con todos los especialistas, la parte turística para ver sus problemas, para tantear soluciones que en el caso Chan Chan ya tenemos el expediente, lo hemos terminado el año pasado después de un año de trabajo que fue muy intenso. Para elaborar un plan de manejo de un sitio que no es una cosa simple, es una cosa muy difícil que lleva mucho tiempo y si uno no tiene claro lo que quiere incluso en términos filosóficos ¿Qué queremos? ¿Para qué queremos un sitio arqueológico? ¿Cómo debe ser presentado ese sitio arqueológico?. Estos son interrogantes que nos tenemos que plantear y responder, porque en los momentos actuales, las cuestiones de mundo globalizado hacen que nos pongamos a pensar ¿qué queremos de un sitio arqueológico? y tenemos ciento cincuenta proyectos.
Ana María Rocchietti
¿Para Chan Chan?
JBR
Para Chan Chan... geología, medioambiente, flora, fauna, turismo, arqueología, antropología, educación, y otros, son ciento cincuenta. Nosotros tenemos casi la guía para que cuando vengan Uds,, tenemos aquí una serie de proyectos que a Uds., les pueden interesar. Y ya tenemos un marco de referencia de lo que queremos hacer y eso, en algunos sitios no existe.
En los sitios que Uds., han visto ya se hace reconstrucción, a lo mucho se hace la conservación, se protege y en el caso de Chan Chan se han levantado los muros en unos tres o cuatro metros de altura, no con el fin de darle mayor volumen sino con el fin de protegerla. Esta la nueva política de conservación, la restauración ya es historia.
Ana Maria Rocchietti
La aplicación de distintas sustancias polímeros, inyecciones para conservar, ya que hemos visto en Chan Chan, por ejemplo que han indicado todas las intervenciones que han hecho, cosa que me parece de una gran honestidad intelectual, y además para dar más conciencia al visitante de que no sirve sólo destapar sino también detener acciones. Ahora, la pregunta sería, porque eso nos sirve a nosotros para nuestros propios problemas ¿Qué efectos ven ustedes de esas intervenciones pasados diez meses, dos años, cinco años, diez años?
JBR
Mucha sinceridad, porque todavía no encontramos la receta y además en Chan Chan se hizo el mismo el trabajo de conservación en todos los sitios como en el palacio Tschudi, que ustedes han visitado. Pero es diferente al trabajo de conservación que se hizo en el mismo Chan Chan, que se encuentra más al interior. La explicación es muy simple, se generan microclimas. Con el sitio que se encuentra más al interior (que es el que está mas alejado) se tiene el problema del viento, en tanto que la otra zona, al estar cerca del mar, tiene el problema de que las sales son más fuertes. Otro problema más: viento, ¿se dan cuenta? no tenemos todavía una receta para todo Chan Chan, por eso es que tenemos ciento cincuenta proyectos. En algunos casos amerita poner estructuras más fuertes, en otros casos sólo materiales convencionales tradicionales y, en otros casos, es necesario colocar algunos químicos. Como decimos, no hay una receta para un lugar específico, sino que de acuerdo a la realidad, es muy importante que el conservador busque una receta; obviamente tomando en cuenta otras experiencias. Tenemos un departamento de conservación que estuvo midiendo el porcentaje, por ejemplo, de tales elementos químicos, elementos agregados, que cantidad de arena debe ser aplicada, y otras cosas. Por los años ‘80, hubo una moda de aplicar materiales plásticos a la tierra, pero las sales tienden a buscar una vía de escape y por más que todo estuviera muy protegido arriba, al costado no, entonces hubo que buscar otras recetas, y todavía seguimos experimentando también.
Ana Maria Rocchietti
En el caso de los sitios rupestres australianos, digo Australia porque es donde fueron pioneros en estas cuestiones de arte rupestre, llegaron a la conclusión de que era conveniente abrir un sitio por generación. Yo apunto a esta política, por generación, dos o tres generaciones, sacrificar un sitio, que sería el que quedaría liberado al público y dejar el reservorio de los otros como para las generaciones que vendrán. El arte rupestre, con la visita del publico, crea infinitos problemas no, por ejemplo, la interacción del publico con las paredes, la respiración, el hablar etc. Hasta la alteración del paisaje arqueológico, porque si uno pone carpetas o caños de maderas o barandas o peor, rejas, para que la gente no toque o no pase, hay un impacto. Pero lo peor de todo, es que puede ser solucionable nunca más, no sólo en términos de sitio sino de paisaje arqueológico que tendría que ser inviolable ¿no?, inviolable el sitio, inviolable su ambiente.
JBR
Ese es otro tema, bastante interesante, polémico y en algunos casos no llegamos a ponernos de acuerdo, todavía no. Seguimos en este estado de experimentos y recetas diferentes, y les voy a citar dos casos. El primer caso es el de la Huaca de La Luna que está cubierta con toda una estructura de metal muy moderna, lo que se ha tratado de cubrir es la parte externa; ahora, en el interior con todas esas estructuras de hierros ¿qué hacemos? se quería que el sitio sea visitado por el público pero ¿cómo hacemos? porque existe un fuerte problema de viento, arena y era una de las maneras de hacerlo, pero mientras se busca... En este caso es desmontable. Yo creo que en estos tiempos no hay que ponernos extremos, hay que mirar hacia donde vamos. Se criticó mucho eso y particularmente, estuve de acuerdo por una simple razón, se estaba buscando que el sitio fuera visitado por el público y que éste se sensibilizara con él, generar un movimiento turístico. Si no, se tapaba el sitio y estábamos en una situación donde finalmente se perdía. Por eso pienso que el sitio Huaca de La Luna es manejable, puede parecer un poco agresivo por el metal, pero hay otras partes en el mundo donde se utiliza.
Ana Maria Rocchietti
Pero después de esas estructuras de metal fueron colocando otras que no son de metal.
JBR
Eso fue hecho por cuestiones de dinero nada más. El segundo caso es El Brujo, que Uds., han visitado y habrán visto el techo de tela. En la parte posterior tenemos los techos de barro y caña, nada más. Estos no se rompen, son los techos que están cubriendo los vacíos que produjo la excavación. En cambio en la Huaca de la Luna se tenía que proteger todo un frontis, porque la pared del frontis oeste estaba destruida, aproximadamente un metro y entonces había que darle esa protección ¿se dan cuenta que son casos diferentes?.
Ana Maria Rocchietti
También, en El Brujo, se ve desde distintos costados y no se ve nada que rompa la unidad visual de ese sitio, porque todo lo que han puesto para protegerlo es tan armónico con toda la estructura del monumento que no molesta. En cambio lo otro ya aparece en el paisaje arqueológico, cosa que toda la construcción del museo, la sala de souvenir (que otras veces que vinimos no funcionaba todavía), hasta te diría el sector de baños no rompe tanto la armonía como la estructura de metal, pero por otra parte si se moviliza publico tenés que tener eso. Nosotros mismos lo hemos usado.
JBR
En la Huaca de la Luna el problema número uno es el viento.
Ana Maria Rocchietti
Sería importante tratar de concretar el intercambio para los estudiantes de arqueología con el objetivo de que terminaran su formación en un campo arqueológico diferente, y además la posibilidad de intercambiar metodologías de trabajo.
JBR
Hace cuatro años más o menos, hice un proyecto experimental. Se trataba de una caminata desde Chan Chan hacia la Selva, quería entender varias cosas en términos arqueológicos, antropológicos y otras cosas más, lo que nunca íbamos o vamos a poder encontrar es el tiempo que nos llevaría. Entre costa y Selva durante la época prehispánica se marcaba un tiempo y siempre hemos tenido suposiciones. A partir de este supuesto nos planteamos varias cosas, dado que es una ruta muy difícil, la gente que tenía debía especializarse en hacer caminatas y los otros que sólo tenían que venir como intercambio, también. El bajar a la costa o de la costa subir hasta allá, es explicativo y de alguna manera tiene un cierto asidero, pero lo que quería hacer, era demostrar qué tiempo se necesitaba para llegar. Hay lugares donde se encontó material de la costa y además hemos tenido un supuesto de que el hombre de de la costa fue hacia la selva o viceversa, entonces la convivencia de materiales que había en la selva con objetos de la costa y en la costa con objetos de la selva indicaba, pues, un contacto seguro. Hice esa caminata con un grupo de cinco personas y recorrimos casi 500 Km. cruzamos las tres cordilleras. Inclusive teníamos que tener en cuenta el tema médico porque cuando uno pasa por un lugar de 5000 Mts. de altura para algunas personas de la costa puede ser una barrera, por el comportamiento de nuestro organismo... es decir, cómo se comporta el corazón, las pulsaciones, la respiración. Este tipo de cosas, muchas veces, en la arqueología no se hace o no se piensa pero el resultado fue muy interesante.
Ana Maria Rocchietti
¿Cuánto tiempo demoraron?
JBR
Doce días. Y si lo vuelvo a hacer ahora creo que lo puedo hacer en ocho días porque aprendí mucho con esa caminata. Hice cosas estúpidas y cosas buenas (pero más estúpidas que buenas), por ejemplo la gente camina en las tardes, en las mañanas pero no camina durante el día el tiempo que nosotros caminábamos porque el sol es un obstáculo agotador. Otra cosa, fuimos en época de verano y sin conocer mucho la ruta y preguntando demoramos. Pero creo en ocho días se llega con estos conocimientos y otros. Con este trabajo, tenemos ahora mucha información para explicar los problemas de intercambio.
Perdón, ocho días caminando y ahora son dos días en ómnibus; es decir, que éste anda un poco más rápido que caminando...
JBR
En una oportunidad, estábamos subiendo en un carro y un niño estaba pidiendo un poco de dinero porque estaba echando un poco tierra a las carreteras, le dimos unas monedas, pero el ómnibus hace unas curvas muy largas, y cuando estábamos en otro punto, vimos a otro niño cerca del carro que se dirigió nuevamente a otra curva y volvimos a mirar a otro niño, pero ya pusimos más atención y era el mismo niño del primer lugar... Esta gente esta habituada a su ambiente y además camina y ahora yo no camino ni siquiera cuatro cuadras hasta mi casa.
Volviendo al tema de los intercambios. Hay un trabajo sobre el intercambio costa-selva durante la época prehispánica, y otra cosa que el año pasado excavé, unas momias de la zona que todavía está un poco virgen. Lo presenté en el congreso de Varsovia de los Americanistas el año pasado, pero todavía está buscando su lugar, si les interesa está a su disposición.
Muchas gracias (aplausos).
[1] Transcribimos la entrevista realizada a José Jesús Briceño Rosario, Jefe del Departamento de Arqueología del Instituto Nacional de Cultura, Departamento La Libertad, Trujillo, Perú, en Febrero de 2001.
La desgrabación de la entrevista fue realizada por Andrea Cañete y el texto no fue revisado ni corregido por el entrevistado.