Picos y valles. Estudios arqueológicos sobre el origen del estado Tollan

Vladimira Palama Linares
Posgrado CIESAS

Miguel Guevara
Posgrado ENAH

El origen del estado en Tula, una de los principales sociedades urbanas del Altiplano Central de México, envuelve, necesariamente, la discusión del tránsito entre estados de generación primaria o arcaicos y la formación de organizaciones estatales secundarias. ¿Qué forma de organización estatal antecedió al estado Tollan? ¿Pudieron los asentamientos del área de Tula producir, en menor escala, los mecanismos de organización institucional generados por el estado teotihuacano? ¿Qué forma de organización sociopolítica prevaleció en la población de época Coyotlatelco en la región de Tula tras la disolución del estado en Teotihuacan? Para esclarecer estas preguntas este trabajo intenta un examen del origen del estado en Tula mediante los enunciados teóricos analizados y con referencia al modelo dinámico, que nos permita enfatizar la importancia de los ciclos alternantes de surgimiento y colapso ocurridos en esta región entre los años 650 y 800 d.C.

El modelo dinámico

El denominado Modelo Dinámico propuesto por Marcus, tiene este nombre debido a que enfatiza ciclos repetitivos de consolidación, expansión y disolución de las organizaciones sociopolíticas. Este modelo permite observar gráficamente en picos y valles los ciclos de surgimiento y colapso que se alternan.

En la cúspide de cada ciclo, un estado se caracteriza por ser territorialmente extenso y expansionista, con jerarquías de asentamientos de por lo menos cuatro niveles, tres de los cuales cumplen con funciones administrativas. En las depresiones o valles de cada ciclo, el estado se divide en unidades políticas de territorios más reducidos, dentro de un proceso de balcanización; las nuevas entidades resultantes generalmente presentaban una jerarquía de asentamientos de sólo tres niveles (Marcus 1995: 312, 1998: 59-69) pudiendo ser caracterizadas como una sociedad tribal secundaria.

A continuación abordaremos con este modelo el ciclo de formación y consolidación del estado tolteca.

Ciclo II, Período epiclásico y posclásico temprano, 650/750-1150 dC.

El desarrollo del estado teotihuacano en el altiplano central, fue un proceso previamente desconocido, y su consecuente colapso, creó condiciones para las formaciones estatales más tardías. El ciclo II describe precisamente este momento de incertidumbre en las organizaciones sociopolíticas del área de Tula tras la caída de Teotihuacan. Consiste de dos partes, el primero compuesto de unidades políticas múltiples, pequeñas e independientes, en tanto el segundo se caracteriza por la existencia de grandes estructuras políticas integrativas.

Ciclo II, Parte 1: Periodo Epiclásico, 650/750-950 dC.

Las comunidades teotihuacanas en el área de Tula

En la región de Tula las ocupaciones más tempranas que se conocen pertenecen al Formativo tardío (400-150 a.C.) (Cobean et. al: 188). Pero no es sino durante la fase Tlamimilolpa, que esta región fue integrada al sistema sociopolítico y económico que formaba el estado teotihuacano y de su órbita directa de influencia (Mastache y Cobean 1985: 274).

            Las características de los sitios y su distribución espacial regional indican la existencia de una estructura jerarquizada de asentamientos con cuando menos tres niveles, representativa de los mecanismos de control político y económico del estado teotihuacano.

Todos estos asentamientos poseen un complejos cerámicos casi idénticos a los reportados para el valle de Teotihuacan, además que los complejos líticos registran la talla y consumo de diversas clases de artefactos en obsidiana verde de la Sierra de las Navajas o gris de Otumba, yacimientos que se explotaron bajo el dominio de Teotihuacan. El consumo de estos materiales asociados a Teotihuacan se consideran como indicativos del carácter de la relaciones económicas que las comunidades de la región mantenían con el estado teotihuacano (Torres et.al. 1999: 77).

De esta manera Mastache y Crespo (1976: 10), sugieren que el origen de los asentamientos teotihuacanos en la región son el resultado de colonizaciones de grupos provenientes de Teotihuacan quienes fundarían nuevas comunidades integrando a la región dentro del sistema político y económico del estado teotihuacano.

Primera hipótesis: las raíces teotihuacanas del estado tolteca

Hacia la fase Xolalpan (350-550 d.C.), las comunidades asentadas en la región de Tula experimentan una serie de cambios en el patrón de asentamiento. Varios investigadores han notado que en el valle de Tula ocurría una reducción abrupta en la cerámica teotihuacana característica de la fase Xolalpan y Metepec (c.a. 550-650 d.C. Mastache y Cobean han interpretado este fenómeno al parecer como una significativa reducción de la población (Mastache y Cobean 1985: 274), que podría indicar que el estado teotihuacano estaba experimentando alguna clase de problemas económicos y políticos en sus áreas periféricas, curiosamente en el momento que la ciudad alcanza su máxima expansión urbana. Según los autores citados, la retracción de la población durante las fases Xolalpan y Metepec provoca una transformación generalizada del patrón de asentamiento y de la distribución de la población ya que este fenómeno permitió una primera intrusión de poblaciones Coyotlatelco. Frecuentemente los principales sitios Coyotlatelco se encuentran en zonas ambientales distintas a las de los sitios relacionados con Teotihuacan ya que se asentarían sobre las partes altas de cerros y mesas en el valle de Tula.

Así, para este momento se ha dicho que existe una ruptura y una discontinuidad abrupta entre el patrón de asentamiento teotihuacano y aquel del periodo Coyotlatelco (Mastache y Cobean 1985). Se ha pretendido pensar que parte de la ocupación Coyotlatelco (especialmente durante la fase Prado) de la región de Tula pudo haber sido contemporánea a la fase Metepec de Teotihuacan (650-750 d.C.), pero esto no parece probable ya que se han encontrado sitios del Clásico con buenas cantidades de cerámica de la fase Metepec que tienen muy poca o ninguna cerámica Coyotlatelco. Por lo tanto parece que en esta región las ocupaciones clásicas teotihuacanas y Coyotlatelco no se traslapan cronológicamente (Cobean et.al. 1981: 195).

A pesar de estas diferencias, recientes investigaciones han dado la oportunidad de evaluar que el complejo cerámico Coyotlatelco, en algunos contextos subregionales del área de Tula, pueda ser contemporáneo con el último periodo de dominio de Teotihuacan (600-650 d.C.) y persista hasta el surgimiento de Tula (Charlton y Nichols 1997: 190-192).

            La información derivada de excavaciones de Cobean en Tula Chico y con la aportada por los estudios de superficie y excavaciones de otros sitios Coyotlatelco, Mastache y Cobean nos ofrecen un panorama más amplio de este periodo y nos indican que algunos de estos asentamientos coyotlatelco podrían ubicarse en una fase quizás tan temprana como la que va del 600 al 700 d.C., “lo que significaría -nos dicen los autores-que son contemporáneos de la última etapa de ocupación de los sitios teotihuacanos" (Mastache y Cobean 1990: 10).

Así podemos plantear como supuesto hipotético, tal como se ha hecho para el valle del Mezquital (Cervantes y Torres 1991:29), que si la penetración de grupos coyotlatelco se realizó tiempo antes de la completa disolución del sistema teotihuacano en la región, y aunque no exista una relación directa entre ambos, las unidades políticas autónomas coyotlatelco que se desarrollaron en la región de Tula, pudieron haber reproducido en menor escala los mecanismos de organización generados por el estado teotihuacano (Palma y Guevara 2001).

Lo anterior no es difícil de pensar si tomamos en cuenta que el estado es una forma de organización expansionista, aún en casos como el teotihuacano que se encontraba en proceso de disolución. Este aspecto es de suma relevancia porque en este sentido estamos hablando que la organizaciones estatal secundaria del estado Tollan, a partir de su origen, pudo ser de formación indirecta. Lo anterior se debió a que la región estuvo envuelta en la modificación indirecta del medio socioeconómico por la acción de un estado arcaico pre-existente, como lo pudo ser el caso de Teotihuacan.

Siguiendo esta propuesta, se ha sugerido (Charlton y Nichols 1997:197) que Tula integró áreas económica, política y socialmente siguiendo el modelo teotihuacano.

Segunda hipótesis: el complejo Talan y la consolidación de las unidades locales

La segunda hipótesis proviene de la información recuperada en otras áreas de Tula y subregiones circunvecinas que permite apreciar una perspectiva distinta. Hacia el límite noroeste del valle de Tula y en el valle del Mezquital existen un conjunto de sitios que fueron fundados desde la fase Tlamimilolpa y que continúan ocupados durante las fases Xolalpan y Metepec. Estos asentamientos se caracterizan por reproducir ciertos lineamientos del Clásico teotihuacano, pero con un fuerte componente local (Torres et.al. 1999: 83).

            La alfarería característica de estos sitios de la época, se ha llamado complejo Talan, el cual está compuesto en su mayoría por tipos fabricados en la región y se registra una mínima proporción de cerámicas teotihuacanas.

            Existe evidencia de que algunos materiales característicos de este complejo aparecen en sitios de la región de Tula que habían sido ocupados desde la fase anterior, tales como Chingú sugiriéndose que algunos de estos tipos se fabricaban y consumían desde la fase Tlamimilolpa. Lo anterior revelaría la existencia de una fase de ocupación intermedia entre el complejo Tlamimilolpa y las primeras ocupaciones del Epiclásico (650-900 dC.) en la región de Tula y sus zonas circunvecinas.

Bajo esta otra perspectiva, el proceso no implica necesariamente una contracción de la población o el abandono del área. Más bien se ha argumentado, y en esto radica la diferencia principal, que las poblaciones de la región están dejando de participar en los vínculos económicos y políticos con la metrópoli, lo que implica una serie de transformaciones estructurales fuera del control teotihuacano (Torres et.al. 1999: 88).

            Resulta interesante notar que esta segunda hipótesis nos señala que las comunidades del complejo Talan son remanentes de las poblaciones teotihuacanas que colonizaron la región. En este sentido, esta segunda propuesta puede ser considerada con un contenido similar al de la primera hipótesis donde las unidades políticas autónomas coyotlatelco que se desarrollaron en la región de Tula, pudieron haber reproducido los mecanismos de institucionales generados por el estado teotihuacano.

La organización sociopolítica de la comunidades Coyotlatelco del área de Tula

Como se ha señalado (Cobean 1982), la población de época Coyotlatelco en la región de Tula, tuvo un papel fundamental en el desarrollo del estado tolteca. No obstante, ¿qué forma de organización socio-política tenían estas entidades Coyotlatelco? Como habíamos discutido, cuando los estados de formación primaria, como es el caso de Teotihuacan se desintegraron, el resultado fue el surgimiento de nuevas unidades políticas o el desarrollo de estados autónomos a partir de las antiguas provincias, pero ahora de menor extensión territorial que los estados a los que habían pertenecido anteriormente (Marcus 1998). A pesar de esto, las unidades políticas resultantes de la desintegración de estos estados no siempre continuaban siendo estados. Esto parece haber ocurrido en las comunidades Coyotlatelco.

Así por ejemplo Cobean y Mastache atribuyen que la falta de homogeneidad de la cultura Coyotlatelco en el área de Tula está relacionado con la poca integración política y socioeconómica de estos pueblos: “Es claro que el estado no existía en el área de Tula durante ese momento, en contraste con el periodo precedente y el periodo posterior durante el apogeo del Estado Tolteca” (Mastache y Cobean 1990: 22).

Lo mismo ocurre con las unidades autónomas Talan que señala Fournier quien nos dice que estas nuevas unidades sociopolíticas, contaban con un nivel de integración menor, lo que parece indicar que se trata de unidades de control subregional, para las cuales no resulta esencial continuar con una alta integración político-económica respecto a Teotihuacan a diferencia de los sistemas de la fase anterior (Torres et.al. 1999: 88).

Lo que sobreviene en este momento es un proceso de tribalización tal como el sugerido por Fried. Si se trata de sociedades sin la presencia de clases y sin una organización institucional como el estado, tal como lo sugieren los investigadores, podemos pensar que una forma de organización de jefaturas secundarias pudieron caracterizar las unidades políticas Coyotlatelco del área de Tula.

Ciclo II, Parte 2: Periodo Posclásico Temprano, 950–1150/1200 dC.

En búsqueda del origen del estado Tollan

Hemos llegado a un punto clave en nuestra discusión: la explicación sobre el origen del estado en Tula. Veamos que es lo que se ha dicho sobre este acontecimiento.

Como hemos podido observar, la población Coyotlatelco jugó un papel primordial en el surgimiento del estado tolteca (Cobean y Mastache 1985: 277). Precisamente durante el periodo de la fundación de Tula Chico tuvo lugar un proceso clave en el surgimiento del estado tolteca. Tula Chico representa la primera etapa en el desarrollo urbano de Tula que alcanzaría su apogeo entre 950 y 1200d.C.

El origen del estado tolteca puede ubicarse según estas investigaciones, alrededor de 800 d.C., con el surgimiento del complejo Tula Chico–Tula Grande como recinto principal de una extensa población. Tula Chico se ha visto como el área monumental de un asentamiento urbano que contaba con zonas diferenciadas en la cual se observaban áreas de edificios públicos y áreas residenciales. Además se cuenta con evidencia de varios tipos de producción especializada (Mastache y Cobean 1985).

En Tula Grande, por su parte, las terrazas que circundan su plaza principal poseen la misma orientación que aquellas que circundan Tula Chico. De igual forma, varias excavaciones (Acosta 1945; Patiño 1994) habían recuperado evidencias arquitectónicas y cerámicas del complejo Coyotlatelco debajo de las estructuras de Tula Grande. Esta evidencia sugiere, tal como se había planteado con anterioridad (Diehl 1983), que en ese momento existían dos zonas monumentales que funcionaban como centros administrativos y ceremoniales de una población urbana que abarcaba un área de entre 5 y 6 km2.

            Lo que observamos en los estudios sobre la caracterización del estado en Tula en sus primeros momentos de formación, es una exposición gradualista del proceso que nos inhibe conocer el mecanismo causal y las variables centrales por la cual se produce este fenómeno de formación estatal. En otros términos, no se nos explica por qué sucede este fenómeno clave en la historia tolteca. Expresado así el problema del origen del estado en Tula, es difícil saber que tipo de principios causales están involucrados. Desafortunadamente esto nos lleva a concluir que no existe una teoría sobre el origen del estado en Tula.

La situación especial en Mesoamérica de las comunidades Coyotlatelco, es una línea de investigación que debe ser abordada para entender la persistencia de esta red de pequeñas unidades políticas que existieron durante cerca de 2 siglos. Precisamente dicha persistencia nos conduce necesariamente a preguntarnos ¿qué mecanismos permitieron mantener un equilibrio en este tiempo? Y quizás más importante aún, ¿en esos 150 años, cuáles fueron los procesos que impidieron la formación de un estado?

Lo anterior nos conduce a otra pregunta crítica: ¿Porque tras ese tiempo y un aparente equilibrio, surgió entonces el estado tolteca? [1]

Sabemos que la sociedad tolteca se desarrolló bajo una forma de organización estatal (Mastache y Cobean 1985; Mastache 1996; Yadeun 1975). No obstante, es importante determinar los factores causales del desarrollo de esta forma organización para determinar el carácter del estado tolteca.

Ante estas consideraciones, el estado tolteca debió tener un carácter de formación secundaria, debido a que surgió a partir de la influencia ejercida por parte de una organización ya establecida a nivel estatal. Ahora bien, podemos discutir el tipo de estado secundario según el tipo de origen que tuvo. Originariamente pensé que podía tratarse de una formación por la expansión de un estado pre-existente. No obstante, esta posibilidad dejaría fuera una respuesta a la interrogante de por qué existiendo las condiciones entonces se mantuvo la persistencia de las comunidades Coyotlatelco durante casi dos siglos sin que surgiera el estado. Es por este motivo que sugiero que fue mediante la vía de la sucesión histórica que las comunidades Coyotlatelco dieron origen al estado Tollan.

Su origen podemos caracterizarlo como indirecto, ya que la alteración del medio socioeconómico no fue mediante la presión directa de una organización estatal, sino a partir de un estado arcaico en proceso de disolución que había creado las condiciones para la transformación de la infraestructura y de los arreglos institucionales a una escala regional. En este sentido, el estado tolteca debió presentar elementos e instituciones propias de un estado secundario.

Pero aún no hemos respondido a la pregunta clave: bajo qué condiciones surge el estado Tollan. Por inicio, parto del supuesto que deben existir principios causales generales sobre la formación del estado secundario.

Un punto clave en este proceso es la situación Coyotlatelco previa al 800 d. C. La interpretación sobre la relación mantenida entre unidades políticas coyolatelco para este momento ha seguido dos líneas. Por un lado, algunos investigadores han sugerido una inestabilidad política con el desarrollo de centros locales, posiblemente autónomos y ubicados en posiciones defensivas. Estas agrupaciones fueron similares en términos de tamaño y de población total (Mastache y Cobean 1985; Charlton y Nichols 1997: 193). Otra idea es aquella que sugiere que esta relación pudo haber sido pacífica, con estructuras económicas integrativas, responsables de la distribución del complejo cerámico Coyotlatelco (Cervantes y Fournier 1994).

Considero que el desarrollo de una autoridad permanente centralizada ocurre bajo las siguientes condiciones: en el contexto socioambiental hubo una rápida adquisición de la información adaptativa que era crucial para la reproducción social, una situación que favorece indirectamente la vía de transmisión entre el líder y sus seguidores (Spencer 1993: 48).

La sugerencia de inestabilidad política en el área puede ser un mecanismo importante para entender por qué las comunidades no podían haber sostenido un modo de vida como el que habían mantenido por los últimos 200 años. Consideró que en este momento de inestabilidad debió haber ocurrido un fenómeno de tal magnitud que hizo que la institucionalización de la diferenciación social sucediera cuando las comunidades consideraron no solo necesaria, sino imprescindible la permanencia de los grupos gobernantes en una situación que peligraba su propia reproducción social.

Modelo dinámico en el área de Tula

Habíamos observado que la formación de un estado por vía secundaria podía tomar forma en el contexto de la existencia de varias unidades políticas similares que podían existir dentro de un espacio contiguo, como era el caso de la comunidades Coyotlatelco. Estos podían ser jefaturas secundarias donde en ningún caso una unidad política tiene el control sobre las demás. Durante este proceso, las confrontaciones militares son comunes. Patrón de asentamiento (la consolidación del estado por vía de la guerra).

Esta situación pudo llevar a un cambio cualitativo en el modo de adaptación humana prevaleciente. En este contexto se da el surgimiento de un grupo que absorbe y usa la información requerida para lograr esta nueva adaptación.

            Algún jefe o líderes ascendentes de las jefaturas pueden en esta situación demostrar una amplia participación en estas nuevas dinámicas, que pudo haber favorecido, a través de vía indirecta, la aceptación de las comunidades de un liderazgo permanente de estos grupos (Spencer 1993: 58).

            Pienso que el contexto socioambiental de tensión social de este caso ha sido tal que creó las condiciones para una rápida permanencia y surgimiento de una clase social que conseguía información adaptativa que fue crucial para la reproducción social.

Se observará que parto de la idea que el surgimiento de las clases sociales y el estado implica la sujeción de una clase por otra, por lo cual el proceso deberá ser siguiendo una ontología no voluntarista. En este caso la supervivencia de los individuos fue dependiente de la habilidad del grupo gobernante para adaptarse a las circunstancias de amplio riesgo, un contexto que favoreció la emergencia y la persistencia a largo plazo de la autoridad centralizada del gobernante y la posterior institucionalización del estado.

En el caso de Tula, la perpetuación de las clases sociales esta directamente vinculada con la importancia de los caciques o jefes aspirantes de las comunidades Coyotlatelco iniciales que participaron en la dirección de ciertas actividades críticas para sobrevivir. Estos sucesos llevaron a los seguidores a aceptar otras expresiones de autoridad, como la sujeción de clase, como parte del paquete de liderazgo, a través de mecanismos de transmisión de vía indirecta (Spencer 1993: 69).

De esta manera, el liderazgo de la jefatura se institucionaliza, dando lugar a la perpetuación de las clases sociales, que se establecieron y permanecieron en la región de Tula por los siguientes 300 años.

A partir de 950 y durante los siguientes 200 o 250 años, Tula integró gran parte del Altiplano Central así como una amplia zona del centro-norte. Sin embargo, eso es parte de otra historia de nuevos ciclos de surgimientos y caídas.

Bibliografía

Cervantes, J. y A. Torres

1991   “Consideraciones sobre el desarrollo Coyotlatelco en el centro norte del altiplano central”, Cuicuilco, N. 27, ENAH-INAH, pp. 25-34.

Cobean, Robert H.

1982   "Investigaciones Reciente en Tula Chico", Estudios sobre la Antigua Ciudad de Tula, INAH, Col.Científica, no.121, p.37-122, México

Cobean, Robert H., A.G. Mastache, A.M.Crespo y C.L.Díaz

1981   “La Cronología de la Región de Tula”, Interacción en México Central, E.Rattray, J.Litvak y C.Díaz (coomp.), IIA-UNAM, México, p.187-214

Diehl, Richard A.

1983   Tula, The Toltec Capital of Ancient Mexico, Thames and Hudson, London

Marcus, Joyce

1995   “La zona maya en el Clásico terminal”, en L. Manzanilla y L. López (coords.), Historia Antigua de México, Vol. II, El Horizonte Clásico, INAH, IIA-UNAM, Porrúa, México, pp.301-346

1998   “Peaks and valleys of ancient states. An extension of the Dynamic Model”, The Archaic State, G. Feinman y J. Marcus (eds.), School of American Research, New York, p.59-83

Mastache, Guadalupe y Ana Ma. Crespo

1982   "Análisis sobre la traza General de Tula, Hgo", Estudios sobre la Antigua Ciudad de Tula, INAH, Col. Científica, no.121, México, p.11-36

Mastache, Guadalupe y Robert H. Cobean

1985   "Tula", Mesoamérica y el Centro de México, J. Monjarás, R. Brambila y E. Pérez, (recop.), INAH, p.273-307

1989   “The coyotlatelco culure and the origins of the Toltec state”, Mesoamerica after the Decline of Teotihuacan A. D. 700-900, R. Diehl y J. Berlo (eds.), Dumbarton Oaks, Washington, p. 49-67

1990   “La Cultura Coyotlatelco en el área de Tula”, Las industrias líticas Coyotlatelco en el área de Tula, G. Mastache, R. Cobean, C. Rees, D. Jackson, INAH, Col. Científica, no. 221, México, p. 9-22

Torres, A., J. Cervantes y P. Fournier

1999   “Las relaciones entre el centro y la periferia: el caso de las comunidades del clásico en la región de Tula, México”, Boletín de Antropología Americana, 35, p.73-93



[1] Esta interrogante puede expresarse en la pregunta formulada por Gándara (1992: 94) y que resulta en uno de los mayores retos explicativos –además de un gran dolor de cabeza- para quienes nos interesamos en el origen de la complejidad social: ¿por qué surge donde surge y por qué no antes ni después?


Buscar en esta seccion :